- Más de un millón de desplazados por fenómeno y reportan 600 muertos en Haití
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Ver GalerÍa de Fotos > Ver Infografia > El mortífero huracán Ike atravesó ayer el centro y oriente cubanos, donde destruyó viviendas, arrojó olas enormes y afectó cosechas, mientras que la capital se preparaba para el paso del fenómeno. Al menos 1.2 millones de personas fueron evacuadas, dijeron las autoridades, a la vez que reportaron la muerte de cuatro personas, algo casi inusual en la isla, acostumbrada a preservar las medidas de emergencia ante el paso de huracanes.
Ike, que golpeó a las Bahamas y empeoró las inundaciones en Haití, donde murieron 66 personas, 60 de ellas en una ciudad llamada Cabaret, tocó tierra en Cuba el domingo por la noche como un temible huracán de categoría tres. Pero ayer se debilitó a categoría uno, a medida que avanzaba a lo largo de la costa sur de Cuba, indicó el Centro Nacional de Huracanes (CNH), con sede en Miami.
Anoche estaba cerca de la provincia de Cienfuegos. Avanza a 22 kilómetros por hora, con vientos de casi 130 kilómetros por hora. Los meteorólogos estiman que hoy podría pasar por La Habana. Se espera que Ike continúe avanzando a través del oeste de Cuba, antes de llegar al Golfo de México hoy por la noche.
Las personas muertas son dos en Villa Clara, una en Camagüey y otra en Holguín. Dos murieron electrocutados cuando desmontaban una antena de televisión, otra aplastada por un árbol y la cuarta porque le cayó una pared encima.
Cuba no reportaba muertos por el paso de un ciclón desde que en julio de 2005 el huracán Dennis dejó 16 víctimas mortales, convirtiéndose en el más mortífero de la isla en 40 años.
Ayer, la primera zona poblada que sintió sus efectos fue Baracoa, en Guantánamo, donde se reportaron unas mil casas dañadas, de las cuales 300 quedaron completamente destruidas. Además la infraestructura eléctrica sufrió daños y los poblados aledaños quedaron incomunicados, sobre todo por la caída de árboles.
OLAS DE SIETE METROS
Imágenes proporcionadas por la televisión cubana mostraron olas que sobrepasaban la altura de los edificios en el malecón baracoense, aunque no les cayeron encima. Las autoridades indicaron que éstas alcanzaron hasta siete metros de altura y el mar entró unas seis cuadras al interior de la ciudad.
En Las Tunas y Camagüey también cayeron postes, algunos tejados fueron arrancados y muchas cosechas quedaron arruinadas.
En La Habana desde ayer se comenzó a sentir el peligro y sus habitantes se preparaban: cerraron ventanas con maderos, protegieron los balcones e hicieron compras de provisiones. Anoche se sintieron ráfagas de viento y lluvia.
Las autoridades indicaron que 2 mil 100 albergues se pusieron en funcionamiento y 7 mil transportes están al servicio de las personas que debieron dejar sus hogares.
Residentes cubanos de las zonas afectadas relataron a los periodistas que no pudieron dormir desde el domingo. “Todo era bum bum bum”, dijo una, mientras otra fue más gráfica: “Esto no fue un huracán, sino un monstruo”.
Reportes preliminares de la Defensa Civil calificaron como “cuantiosos” los daños al sistema habitacional y agropecuario del oriente de Cuba, ocasionados por el impacto directo del huracán.
Mientras tanto, las autoridades de Florida suspendieron las alertas luego que Ike tomó un rumbo más al Sur.
VA PARA el golfo
Los expertos dijeron que la tormenta pudiera tocar tierra el fin de semana cerca de la frontera entre Luisiana y Texas, probablemente en las inmediaciones de Houston.
Ike azotó primero la semana pasada las islas Turcos y Caicos, donde dañó el 80 por ciento de las viviendas del archipiélago y dejó centenares de damnificados, dijo el primer ministro Michael Misick.
En República Dominicana dejó al menos 11 mil 915 personas desplazadas, dos puentes caídos y cinco carreteras bloqueadas.
En su devastador paso por el Caribe, Ike mató a 66 personas en Haití, el país más pobre de América, y que en menos de un mes ha sido atacado por dos tormentas (Fay y Hanna) y dos huracanes (Gustav e Ike) que han matado a más de 600 personas y provocado miles de evacuados y cientos de desaparecidos. Sólo en este país los ciclones destruyeron al menos 1 millón de casas.
Gonaives, una de las ciudades más castigadas por la tormenta Hanna, que fue anegada por al menos tres metros de agua, ayer tuvo un respiro y sus miles de pobladores regresaron a sus casas, las que encontraron llenas de lodo.