Los bandazos de Fenibal

Cuando comencé a jugar baloncesto hace mucho tiempo, me encontré con que muchos jugadores estaban en contra de la Federación de ese entonces, dirigida por Ernesto “Tito” Ruiz. Ruiz era un tipo duro en la dirección del deporte y muchos refunfuñaban, protestaban pero al final terminaban jugando y a nadie se le ocurrió levantar cancha […]

Cuando comencé a jugar baloncesto hace mucho tiempo, me encontré con que muchos jugadores estaban en contra de la Federación de ese entonces, dirigida por Ernesto “Tito” Ruiz.

Ruiz era un tipo duro en la dirección del deporte y muchos refunfuñaban, protestaban pero al final terminaban jugando y a nadie se le ocurrió levantar cancha e irse como dicen. En 1979, asumió el nuevo Gobierno y por supuesto una nueva Federación. Hubo alegría y todos coincidimos en que llegaban los buenos tiempos. Asumió el doctor Francisco Zambrano, como comisionado primero y como presidente después.

Zambrano llegó “a salvarnos” de Tito Ruiz, y eso fue lo más importante, en ese momento, aunque en términos netos el baloncesto siguió siendo lo mismo. Aún con el circo que se inventó con los Carlos Ulloa In Memoriam, que efectivamente fue el mejor torneo regional que se realizaba.

A nivel de competencias regionales nadie se interesaba, éramos los últimos. Recuerdo que el doctor Zambrano me dijo en una ocasión que la máxima aspiración en los torneos internacionales era quedar en quinto o sexto lugar, es decir nuestra máxima aspiración era la mediocridad. Pero bueno, todos siguen maravillados con un espejismo llamado Carlos Ulloa In Memoriam. Nadie dice cuánto le costó al país este espectáculo que era asumido casi en su totalidad por el Estado nicaragüense.

Pero bueno volvamos a la Federación. Como siempre desde el principio iniciaron los problemas. En la selección juvenil de 1980, los jugadores de la Costa Atlántica no se integraron al equipo nacional por problemas que me parecieron siempre políticos y viajamos con un equipo bastante débil.

Después el estilo muy personalismo de Zambrano, empezó a imponerse y durante el resto de los ochenta los conflictos se multiplicaron al punto que la gente que abarrotaba el Polideportivo España para ver las finales UCA-Caminos, Procampo-Caminos, UCA-Procampo, entre otros eventos. Ni los familiares de los jugadores llegaban a ver los juegos.

Al llegar los años noventa, la situación se puso difícil para Zambrano, y aparecieron nuevos empresarios apoyando este deporte, nuevos equipos con respaldo, como en su momento lo tuvieron la UCA o Caminos de los setenta o el Procampo o Proagro a inicios de los ochenta.

Se armó la batalla y por muchos años, la liga de baloncesto se mantuvo dividida, al punto que los mejores equipos se fueron a la Liga del Parque, la que se vio beneficiada, convirtiéndose prácticamente en la única de primera división. La Federación de baloncesto siguió intentando hacer sus torneos cada vez y cuando, incluso hubo años en los que no realizó un solo torneo. Pero se logró la salida de Zambrano y se respiraban nuevos aires.

Finalmente ahora sí todo sería diferente. Todas las cabezas estarían pensando sólo en el desarrollo de este deporte. Pero no, todo volvió a lo mismo. Volvieron las pugnas, apareció una Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB) que organizó sus torneos en el entendido que sería la liga superior de primera división. Pero después de un tiempo afloraron las diferencias, y la Federación nuevamente reclamó el lugar que en realidad debería tener.

Ahora ya no estamos luchando ni contra Tito Ruiz, ni contra Francisco Zambrano, sino que todo el mundo está batallando contra todo el mundo. Hay decenas de ligas federadas, en todos los barrios de Managua y en los departamentos, donde es común encontrarse con los mismos jugadores. La Federación hace un torneo de dos meses, en el que se juegan unos cuantos partidos, mientras la ACB organiza su torneo anual, con los mismos jugadores.

Esperemos que alguna vez se revierta esta tendencia, ahora que llegan nuevas autoridades.

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