- Llamó “violador” y “abusador” a un Presidente en ejercicio y sus palabras ocuparon primeras planas, artículos de opinión y editoriales. Ella desató un movimiento latinoamericano de mujeres que cerraron filas a favor de Zoilamérica Narváez, quien acusó en 1998 a Daniel Ortega por violación. Gloria Rubín dice en esta entrevista sentirse orgullosa por esa reacción, aunque afirma que no vendría a Nicaragua por temor a las represalias del gobierno que encabeza Ortega
— Gloria Rubín —Ministra de la Mujer de Paraguay
Gloria Rubín se ha convertido en una heroína para los movimientos de mujeres de toda América Latina. La causa: su voz —que a través de la línea telefónica llega fuerte, firme— se atrevió a criticar a Daniel Ortega, el otrora guerrillero que una vez ella admiró y que ahora se ha convertido en poderoso Presidente. Rubín llamó a secas “violador” a Ortega y dijo que le creía a la hijastra de éste, Zoilamérica Narváez, quien lo acusó en marzo de 1998 de violarla, cuando era niña, y de convertirla durante décadas en su esclava sexual, sometiéndola a todo tipo de vejaciones y humillaciones.
La crítica de Rubín parece haber caído como puñetazo sobre el Gobierno de Ortega: un golpe que vino de una miembro de la izquierda paraguaya, líder de movimientos de mujeres y, peor aún, funcionaria del presidente Fernando Lugo, quien desde el oficialismo nicaragüense es considerado aliado de Ortega.
Su voz, su reto a Ortega, se extendió como pólvora e hizo eco en toda América Latina. Diarios de todo el continente le dieron amplia cobertura a las declaraciones de esta mujer.
“La actitud de la ministra paraguaya y de las organizaciones femeninas de aquel país han establecido un precedente formidable en la lucha por la igualdad de género y contra la violencia hacia la mujer. Así como los criminales de guerra ya no pueden escapar a la justicia internacional, ahora también la sanción moral internacional puede perseguir a quienes, validos de sus posiciones de poder, llevan la violencia y el abuso sexual incluso al seno de sus hogares”, escribió el periodista venezolano Teodoro Petkoff, director del diario Tal Cual, de Caracas.
Rubín es parca cuando se le hace ver la controversia desatada por sus comentarios. “Fue una reacción de los grupos de América Latina y el Caribe y localmente, de mis compañeros, de los grupos de mujeres, feministas, del Comité Latinoamericano de Lucha por los Derechos de la Mujer”, dice restando importancia sus comentarios, que hicieron que Ortega y la primera dama Rosario Murillo cancelaran su viaje a Asunción, donde asistirían a la ceremonia de investidura de Lugo.
Murillo reaccionó iracunda, acusando a Rubín y su marido de ser aliados del brutal dictador paraguayo Alfredo Stroessner (fallecido el 16 de agosto de 2006), cuyo gobierno (1954-1989) mantuvo una dura represión contra las libertades, los civiles y convirtió a Paraguay en uno de los países más atrasados de Sudamérica. Unas 4 mil personas fueron asesinadas durante su régimen, considerado, además, uno de los más corruptos que ha habido en América Latina. Fue Stroessner quien le dio asilo a Anastasio Somoza Debayle, “Tacho”, cuando el dictador huyó del país destronado por la Revolución Popular Sandinista.
Ante estas acusaciones la ministra Rubín dice que prefiere darle el beneficio de la duda a Murillo y se defiende al afirmar que ella y su esposo lucharon contra la dictadura, como periodistas, y desde una radio que el régimen de Stroessner censuró varias veces.
¿Hubo alguna reacción de parte de Fernando Lugo por las declaraciones de la ministra? “A nivel estatal nada, no ha sucedido absolutamente nada. Ya he estado con él en varias oportunidades. No me dijo ni nada bueno ni nada malo. Ninguna persona del entorno del Presidente me ha dicho nada. Eso quiere decir que estaba cumpliendo con lo que él me había dicho, que cada ministro era libre en su cartera de hacer lo que debe hacer”, dice Rubín.
La ministra paraguaya de la Mujer habló con Domingo vía telefónica desde Asunción el miércoles pasado, mientras conducía hacia una reunión de su ministerio. Rubín explicó que ésta es la primera vez que ocupa un cargo oficial. Fue periodista opositora durante 35 años y ha trabajo con ONG y movimientos feministas durante 25. Casada con el periodista radial Humberto Rubín, es madre de siete hijos —el menor de ellos de 35 años— y abuela de 15 nietos.
Dice que su ministerio trabajará contra la violencia de las mujeres paraguayas, contra la trata de personas y la creación de áreas para promover el guaraní, idioma indígena paraguayo. ¿Seguirá apoyando a Zoilamérica? Dice que sí, “en todo lo que ella me pida”. Aunque afirma que no vendría a Nicaragua por temor a represalias del presidente Ortega tras la controversia desatada por sus declaraciones.
“Yo dije que si él venía a Paraguay no le iba a dar la mano, no lo iba a saludar. Estas luchas son así, son difíciles, no son para personas débiles”, afirma Gloria Rubín, con su voz fuerte.
Ministra, sus declaraciones le han dado mucha fama a nivel latinoamericano.
(Ríe) No tanto, no tanto. Creo que si esto le beneficia a Zoilamérica y a su causa, voy a estar muy feliz. Si el hecho de que tenga esta trascendencia beneficia a la causa de Zoilamérica, voy a estar muy satisfecha.
¿Cree que puede influir en la decisión que tome la Corte Interamericana de Derechos Humanos?
No. Sería muy presuntuoso de mi parte pensar que puedo incidir en una Corte, y menos en la Interamericana. Pero otra de las consecuencia para mí emocionante, fue una carta muy hermosa de Zoilamérica en la que me expresa su alegría de que se haya vuelto a poner en el tapete un tema que estaba oscuro y olvidado en Nicaragua.
¿Qué más le contaba en esa carta?
Me decía que ella y que sus hijos estaban muy felices y que también se dio cuenta que despertó la solidaridad de las mujeres, tanto de Nicaragua como de América Central.
¿Usted conoce personalmente a Zoilamérica?
No, no la conozco. Me gustaría conocerla
¿Mantiene comunicación con ella?
Conversé con ella por teléfono, recibí esa carta muy hermosa, y le dije que estoy a su disposición en lo que ella crea prudente y en lo que yo, humildemente, pueda hacer desde Paraguay.
¿Cómo fue esa conversación?
Está muy emocionada y agradecida. Es una persona muy parca, de pocas palabras, no tan verborreica como yo. Nos emocionamos mucho.
¿Cree que puedan encontrarse en alguna ocasión?
Ojalá las circunstancias se den, que podamos encontrarnos en un campo neutral, porque yo le tengo miedo a Ortega.
¿Miedo?
Sí, le tengo miedo.
¿Entonces no vendría a Nicaragua si alguna organización la invitara?
Tendría que pensarlo mucho y ver qué seguridad me dan.
¿Cómo mira la figura de Daniel Ortega?
Ya no me gusta, ya no me gusta. Ya se ha oscurecido.
¿Usted conoce a Daniel Ortega?
No, no lo conozco, ni a él ni a ella (Rosario Murillo). Pero fui admiradora del movimiento sandinista, fui una de las jóvenes que lloró de emoción cuando llegaron al poder. Sé que ella también fue una militante de envergadura hasta llegar a ese lugar (Presidencia). Después, cuando me enteré (de la acusación de Zoilamérica) fue como si mi hermano o mi hermana me traicionaran. Me sentí traicionada y muy dolorida, porque uno siempre cree, ilusamente, que en el socialismo, en la izquierda, no se comenten esas cosas; pero después nos damos cuenta que todos somos seres humanos.
¿Cree que al gobierno del presidente Ortega se le puede catalogar de izquierda?
No sé. Creo que ya no. Fue en su momento. Después del pacto que hizo con Arnoldo Alemán no creo que sea ya de izquierda, ¿verdad? Esas conveniencias yo no las entiendo. Pero no olvide usted que en su momento éste fue un movimiento de liberación, contra las dictaduras de América Latina y el Caribe. Nosotros aquí con mi esposo hemos luchado muchísimo contra Stroessner y siempre nos mirábamos en la revolución sandinista.
Sin embargo la primera dama Murillo la acusó a usted y a su esposo de ser aliados del dictador Stroessner.
Yo le doy el beneficio de la duda, no de la mala fe. Pero aquí en el Paraguay saben muy bien quién es Humberto Rubín y saben muy bien quién fue Gloria Rubín en su momento, con una radio clausurada por el régimen de Stroessner, con persecuciones policíacas durante mucho tiempo. Recuperamos la radio después de la caída de Stroessner. Es cierto que yo tengo un tío, el hermano de mi padre, que fue ministro de la dictadura, pero en una familia hay varios espectros políticos diferentes, entre hermanos, ¿no es así?
¿Cómo recibió la noticia de que Stroessner le dio asilo al dictador Somoza Debayle?
Con asco, con rabia, con impotencia.
¿Hubo oposición en Paraguay por la llega de Somoza?
Sí, sí había una oposición, que fue muy perseguida, muy encarcelada. Pero hubo oposición, mucha desde el periodismo.
¿Cuando se dio el atentado en el que murió Somoza, cuál fue la reacción en Paraguay?
De estupor, de incredulidad porque nunca había pasado una cosa así, acá en Paraguay.
¿Usted cómo recibió la noticia?
Con alivio, porque él no iba a estar más en Paraguay. Pero no se puede festejar la muerte de nadie, ni del más terrible.
Hábleme del papel que jugó contra la dictadura.
En ese momento trabajaba activamente como periodista. Le prestábamos los micrófonos de la radio a toda la oposición. He salido al exterior a dar conferencias en ese sentido, en Washington, en España. Humberto, mi esposo, recibió el premio Pablo Iglesias por su lucha contra la dictadura. Mi esposo es periodista de radio muy comprometido en la lucha, en el contrapoder, donde debe estar siempre un periodista, un verdadero periodista; enfrentando al poder, interpelando al poder, no importa de qué color sea. El periodista siempre tiene que ser independiente y tiene que estar enfrente.
¿Y eso va a continuar siendo así, ahora que usted es funcionaria del presidente Lugo?
Sí. Él también es mi principal crítico, mi principal adversario.
¿Y qué le dijo su marido después de la controversia desatada por sus declaraciones?
(Ríe) Nada, él está muy orgulloso de mi trabajo. Él es un crítico, pero también está muy orgulloso de mi trabajo. Al principio, cuando acepté el cargo, él no estaba de acuerdo, pero luego se tuvo que rendir ante la evidencia de que sí iba a aceptar. Ahora que ve que yo estoy actuando con coherencia, como siempre lo hice, él está muy orgulloso de lo que yo hago, como yo de él, que lo admiro mucho.
¿Qué hubiera hecho si el presidente Lugo la hubiera mandado a callar después de sus declaraciones?
No, no hablemos sobre hipótesis. Eso no existió y no va a existir.
¿Cómo se dio cuenta del caso Zoilamérica?
Comencé a saber de ella desde 1998. Yo soy una feminista militante de 24 horas y trato de conocer todo lo que le pasa, bueno o malo, a las mujeres de América Latina por medio de estos enlaces o movimientos feministas. De este caso concreto me enteré cuando hablé con la doctora Gioconda Batres Méndez, psicoterapeuta de Zoilamérica.
Cuando conoció el caso, ¿cuál fue su primera reacción?
De espanto y de dolor porque sabía —y sé— que estamos luchando contra algo muy poderoso. Primero contra el patriarcado, contra el poder masculino y contra un Presidente de la República.
¿Usted, como mujer, cómo ve el papel que ha desempeñado la mamá de Zoilamérica, la primera dama Rosario Murillo?
Yo soy sicóloga y desde mi punto de vista como terapeuta te digo que las mujeres, las madres, son también víctimas del poder masculino. No conozco a la señora, pero creo que ella sabe en el fondo que también es una víctima. Pero dadas las circunstancias, ser la mujer de una persona que ha cometido estos delitos, y que este hombre es tan poderoso; hay un montón de cosas que se entrelazan, su obligación como madre, su compromiso como militante política, su compromiso con su marido y un poder político y económico que también no se puede descartar.
¿Cree que este caso siente un precedente, que da la idea de que después de todo el poder no es tan inmune?
No sé si es inmune. Él hasta ahora tiene inmunidad. Creo que les duele sicológicamente, le molesta que se le recuerde, le gustaría que nadie hablara del tema; todo el mundo ahora está hablando. Pero no hay castigo, él sigue teniendo inmunidad.
¿Continuará apoyando los movimientos de solidaridad con Zoilamérica?
Sí, en todo lo que ella me pida, en lo que ella necesite yo estaré ahí.