- Accidente de Madrid le podría costar unos 75 millones de dólares a aerolínea
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María Luisa Estévez González, una mujer de 31 años que estaba ingresada en el hospital La Paz, de Madrid, con pronóstico muy grave como consecuencia del accidente del pasado miércoles ocurrido en el aeropuerto de Barajas, falleció la tarde de ayer y con ella suman 154 los muertos, de los 172 pasajeros y tripulantes que iban en el avión de la aerolínea Spanair.
Esta mujer era madre de uno de los niños muertos en el accidente, Javier Sebastián Suárez Estévez. Ingresó al hospital con al menos 72 por ciento de su cuerpo quemado.
Mientras, permanecen ingresados en diferentes centros hospitalarios de Madrid otros 18 heridos, dos de ellos en estado “grave con evolución favorable”, nueve con “evolución favorable” y uno tiene pronóstico leve.
Ayer, el subdirector de la aerolínea Spanair, Javier Mendoza, garantizó que están en condiciones de afrontar el pago de las indemnizaciones por el accidente aéreo del pasado miércoles en Barajas, en una nueva reunión en la que los familiares han vuelto a exigir explicaciones de por qué despegó la aeronave.
Mendoza se reunió con unos 300 familiares de los fallecidos y heridos, que le pidieron aclare si existió alguna relación entre el primer fallo del avión, que le obligó a regresar a la zona de embarque para ser revisado, y el siniestro. También le han preguntado reiteradamente sobre la actuación del mecánico o el tiempo que transcurrió hasta que el avión volvió a la pista de despegue.
Mendoza ha subrayado que el mecánico “hizo lo que tenía que hacer” en la revisión que motivó el regreso de la aeronave a los talleres de mantenimiento.
“ERA UNA FALLA MENOR”
El diario madrileño El País, que citó fuentes anónimas cercanas a la investigación, indicó que durante dos sesiones de testimonios celebradas el viernes, la primera con la Policía y la segunda con los investigadores del accidente, el mecánico que autorizó el despegue del avión tras la reparación de un problema mecánico menor insistió en que el problema de la temperatura era una falla menor que no tuvo nada que ver con el accidente del miércoles.
La aerolínea Spanair dijo que el mecánico solucionó el problema del indicador de temperatura desconectándolo, y agregó que es una práctica aceptada porque el medidor no es una pieza esencial del aparato.
Un funcionario de Spanair dijo el sábado que no tenía información sobre el testimonio del mecánico, pero reiteró que no fue un solo problema el causante del accidente.
El empleado habló bajo la condición del anonimato, al argumentar normas de la empresa.
Los expertos de aviación civil dijeron que ese problema mecánico no habría provocado el accidente.
El diario Público, de España, informó que Spanair pagará poco más de 3 millones de euros (casi 5 millones de dólares) como anticipo a las familias de los fallecidos.
Entregará la próxima semana unos 25 mil euros (unos 37 mil dólares) por cada muerto, pero se estima que la indemnización total a pagar podría ser de 50 millones de euros, dependiendo de lo que arrojen las investigaciones.