Orteguistas sabotean actividad de Marenco

Un boicot. Eso fue lo que ocurrió ayer cuando un grupo de activistas del Frente Sandinista (FSLN) se apostó en el monumento a Rigoberto López Pérez y obligó al alcalde Dionisio Marenco a suspender un acto, que habían programado para homenajear a los guerrilleros que se tomaron el Palacio Nacional el 22 de agosto de […]

Un boicot. Eso fue lo que ocurrió ayer cuando un grupo de activistas del Frente Sandinista (FSLN) se apostó en el monumento a Rigoberto López Pérez y obligó al alcalde Dionisio Marenco a suspender un acto, que habían programado para homenajear a los guerrilleros que se tomaron el Palacio Nacional el 22 de agosto de 1978.

La municipalidad había convocado con anticipación al acto, que se realizaría ayer al mediodía y sería presidido por el mismo alcalde Marenco, de tendencia sandinista. Sin embargo, una hora antes de iniciar, un grupo que se identificó como miembros del FSLN detuvo el tráfico vehicular en la zona y en tono amenazante advirtió que no permitirían la presencia de Dora María Téllez y Hugo Torres, del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) que integraron el comando Rigoberto López Pérez, en 1978, y ayer serían homenajeados.

En el plantón, los inconformes también lanzaron ofensas contra el alcalde capitalino, llamándolo traidor, por sus críticas al gobierno de Daniel Ortega.

LA HISTORIA NO SE BORRA

“Parece que hay personas que tienen una mentalidad obtusa y no comprenden que los hechos de la historia no se pueden borrar, las personas que participaron tampoco se pueden borrar. Pusimos los nombres de 25 compañeros (en una placa anexada al monumento) y se quería hacer un acto de unidad y se volvió un pleito”, explicó Marenco.

El alcalde agregó que los protestantes querían fomentar un “clima egoísta” que va en contra de la unidad nacional, y aunque visiblemente incómodo por el boicot, Marenco hizo un llamado a corregir las actitudes para evitar más daño.

A pesar de que la cúpula del Gobierno no había anunciado ningún acto de homenaje a los participantes de la toma del Palacio, el presidente Ortega y la primera dama Rosario Murillo improvisaron una actividad con los ex guerrilleros y hasta los invitaron a almorzar a un famoso restaurante capitalino.

La cúpula gubernamental posteriormente realizó un acto frente al Palacio Nacional para “su” celebración.

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