Dios “Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas”. Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), escritor español.

Dios “Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas”. Exhortación pastoral Es un orgullo nacional la exhortación publicada por la Conferencia Episcopal de Nicaragua. Espero que ya la hayan leído todos los nicaragüenses, católicos o no. Como miembro de la Iglesia […]

Dios

“Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas”.

Exhortación pastoral

Es un orgullo nacional la exhortación publicada por la Conferencia Episcopal de Nicaragua. Espero que ya la hayan leído todos los nicaragüenses, católicos o no. Como miembro de la Iglesia católica, apostólica y romana saludo con agradecimiento y alegría todos los conceptos plasmados en dicho documento. Una vez más nuestra Santa Madre Iglesia sale al encuentro de nuestras necesidades y se pronuncia valiente y responsablemente por la defensa de derechos universales, inalienables y eternos de sus miembros. Derechos de la persona que la Iglesia católica siempre ha proclamado y defendido porque los derechos de la persona tienen su origen en su dignidad como persona y la persona tiene su origen en el Creador de cielo y tierra.

También me hago solidaria con las declaraciones que brindó el P. Rolando Álvarez a la revista dominical de LA PRENSA y que salió publicada el domingo 10 de agosto pasado. En la edición de lunes 18 de agosto, ha sido un gozo leer las palabras del P. Bismarck Conde acerca de la “corrección fraterna”, la cual tiene raíz evangélica y los cristianos estamos obligados a practicarla con nuestros semejantes. A ambos mis más cordiales felicitaciones. Se destaca la prudencia, discreción, claridad y valentía de nuestros pastores. ¡Llevamos todas las de ganar!

Mari Cruz

La Fe

Del Evangelio de San Mateo. Cap. 15: 21-28. Esta lectura nos da la oportunidad de explicar la palabra católico. Católico quiere decir pertenencia a la Iglesia de Cristo. Y tiene su origen cuando un obispo de los primeros siglos de la Iglesia, escribió una carta dirigida a todas las comunidades cristianas, esparcidas por todo el mundo conocido, usando la palabra católica, que en latín significa universal. Quiso decir: al Universo Cristiano. Desde entonces la Iglesia la adoptó para sí. Así que todo católico es cristiano y todo cristiano es católico, de alguna manera, por pertenecer al mundo cristiano.

La reforma de Lutero hizo la diferencia. Desde entonces la Iglesia de Cristo se divide en católicos y protestantes. Los católicos siguieron fieles a la iglesia primitiva y los protestantes siguieron fieles la doctrina de Lutero. Ésta es la explicación histórica, pero no la espiritual. Pues Cristo no puede estar dividido. Cristo no acepta división. Para él todos somos iguales. Y la lectura nos lo dice: Cristo no tiene fronteras, no mira raza, ni color ni lenguaje. Sana a la hija de una mujer cananea, antiguos enemigos de los judíos, reconociendo sólo la fe de la mujer; fe y adoración que no encontró en su propio pueblo, donde vivía y miraba sus obras maravillosas.

Preguntémonos, ¿en qué cosas estamos poniendo nuestra fe? ¿ en símbolos esotéricos, objetos, o en la Cruz de Cristo, que es compasión y misericordia?

Sólo con auténtica fe, postrados y humillados a los pies de Jesús, se nos concederá la liberación de nuestros males; como la mujer cananea que obtuvo la curación de su hija.

Rev. Luis Vega Miranda

¿Estatua a Lacayo?

Hace pocas semanas vi en un programa televisivo matutino a Moisés Hassan señalar de manera furibunda los 30 años de sandinismo en el devenir político, en el cual el país ha estado manejado por 60 personas; que se perdió la gran oportunidad con el gobierno de doña Violeta Barios viuda de Chamorro con el llamado protocolo de transición, de sacar de una vez por todas del juego político a los sandinistas, etc.

Me transporté a la época de los años 1990 al 1997, con los llamados hombres de la transición: Humberto Ortega y sus asesores Bayardo Arce, Jaime Wheelock, por un lado, y Antonio Lacayo con Alfredo César, Carlos Hurtado y Luis Sánchez Sancho por otro, con la venia “sagrada” de Mr. Carter.

Fue el comienzo de la otrora República de Platón, Estado de Derecho combinado con asesinatos de los máximos dirigentes de la Resistencia, morterazos y la quema brutal de la Alcaldía de Managua llamada por el ex mandatario mexicano don Vicente Fox “la joya de la corona”.

En esa época el ojo del huracán recaía en el Ministro de la Presidencia, Antonio Lacayo, quien magistralmente no se cansaba de hablar de reconciliación, tolerancia, amnistía, “cambiar el agua sucia” por agua limpia con la solidez monetaria y los ajustes estructurales; luchas palaciegas e intentos de golpes de Estado por su cuñado, detectado y abortado por los servicios de inteligencia españoles.

El entonces diputado a la Asamblea Nacional, Luis Sánchez Sancho, dijo en un programa radial: “Que con el pasar del tiempo Nicaragua reconocería la labor de Antonio Lacayo y le harían una estatua”.

Han transcurrido 18 años, retrocedimos 50 años en índices de nivel del Desarrollo Humano y estamos esperando la estatua.

Ulises Huete Maltés

Despilfarro del oro negro

Venezuela ha sufrido en el pasado gran-des dictaduras, como las de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, pero durante las mismas el país prosperó y se construyeron grandes obras de infraestructura que son todavía el orgullo de los venezolanos.

Había suficiente producción de alimentos, como lo atestigua Rómulo Gallegos en Doña Bárbara.

Pero el “oro negro”, el petróleo, parece que está siendo la desgracia actual de los venezolanos, con un gobernante que desea convertir Caracas en un centro hegemónico de poder regional en Latinoamérica, despilfarrando los ingresos petroleros en el sostenimiento de marionetas políticas externas, mientras el pueblo padece hambre, inflación galopante, corrupción desenfrenada, desempleo masivo, etc.

Hugo Chávez es ciego y sordo ante las lecciones de la historia.

El socialismo no puede implantarse mediante decretos ni medidas de fuerza. Sería bueno que Chávez se fije en los gobiernos socialdemócratas europeos y saque conclusiones.

Roberto Escobedo Caicedo

Errores del Presidente

Me refiero al artículo publicado en La Prensa en su edición del pasado viernes 15 de agosto sobre «Los errores del Presidente», escrito por el señor Guillermo Miranda.

Realmente cuánta razón tiene el señor Miranda cuando dice que los errores del presidente Daniel Ortega comienzan cuando cree que todavía está viviendo en la época de la Tortuga Morada (1970-79).

Si el señor presidente Ortega se imaginara lo que a los demócratas nos recuerda ver la bandera rojinegra ondear junto al pabellón nacional, juro que las mandaría a quitar todas.

Es un artículo sencillo, pero espeso, ojalá Ortega escuchara los consejos que se le brindan en el artículo.

También hay que recordarle al presidente Ortega que el pueblo nicaragüense está y estará siempre con el Diario LA PRENSA.

Pobre de aquéllos que traten de esquilmarnos nuestras libertades públicas y nuestro derecho a ser informados con el profesionalismo del Diario de los Nicaragüenses.

Jorge Rodríguez

Solidaridad con Arellano

Escribo estas líneas para solidarizarme con el señor Jaime Arellano.

El señor Arellano viene haciendo un trabajo que, lógicamente, no agrada a muchas personas de distintos sectores de nuestro país por la valentía, claridad y franqueza con la que maneja los temas que lleva a su programa “El 2 en la Nación” en Canal 2 de TV.

Comprendo a los afectados porque no es fácil escuchar que alguien los esté descalificando. Sin embargo, si esas personas reaccionaran con madurez humana e inteligencia práctica, se tomarían unos momentos para usar su cabeza y reflexionarían serenamente sobre los consejos que les están enviando para mejorar su comportamiento.

Como el señor Arellano, muchos nicaragüenses con cargos de responsabilidad social y política, deberían tomar la decisión de poner las cosas en su lugar.

Es necesario hacer el orden en el entendimiento y en los sentimientos. Tener la valentía de reconocer lo que no ayuda al bien común y echar marcha atrás para recomenzar de nuevo.

¿Qué gana alguien con la terquedad? Tenemos muchos ejemplos que nos presenta la historia de la humanidad.

Aprendamos de los tropiezos de los demás y seamos más inteligentes.

¡Más ganamos con la flexibilidad que con la rigidez!

Annabelle Sánchez

Cartas al Director

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