Al caer la noche, un edificio notable surge a la vida en la ciudad olímpica, con sus burbujas gigantes brillando en diversas tonalidades de azul.
Es el Cubo de Agua.
Esta sede de las competencias de natación y clavados probablemente será recordada como una de las estrellas arquitectónicas de los Juegos de Beijing.
El local se llama oficialmente Centro Acuático Nacional, pero nadie le dice así. El edificio, vecino al estadio Nido de Pájaro, está en el centro del sector de los locales para las competencias de gimnasia, esgrima y tiro con arco.
El exterior del Cubo de Agua está recubierto de burbujas hechas con un material parecido al teflón. Son dos capas con un pasaje interior que permite que el edificio “respire” como un invernadero.
Cuando las burbujas se iluminan al anochecer, se produce un efecto como una piscina metida en una caja de agua rectangular. No está claro qué harán los chinos con el estadio después de los juegos. En cambio el local de natación fue designado para tener uso post-juegos. El espacio central será reducido a una capacidad de 6,000 personas, y el resto del espacio se usará para locales comerciales, clubes nocturnos, restaurantes y hasta canchas de tenis.