Una vista aérea del “Cubo de Agua” y de “El Nido del Pájaro”. (LA PRENSA/AP)

Un Nuevo emblema chino

“EL NIDO”, LA OBRA MAESTRA ORIENTAL [doap_box title=»Números» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] 91mil es la cantidad de asientos en el Estadio de “El Nido del Pájaro”.44mil bombillas utilizadas sólo en el suelo del estadio, para la inauguración.30mil fuegos pirotécnicos se lanzaron dentro y fuera del estadio.15mil diferentes tipos de vestidos usaron los artistas en la ceremonia artística.14mil […]

  • “EL NIDO”, LA OBRA MAESTRA ORIENTAL
[doap_box title=»Números» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

91mil es la cantidad de asientos en el Estadio de “El Nido del Pájaro”.44mil bombillas utilizadas sólo en el suelo del estadio, para la inauguración.30mil fuegos pirotécnicos se lanzaron dentro y fuera del estadio.15mil diferentes tipos de vestidos usaron los artistas en la ceremonia artística.14mil artistas en el escenario de “El Nido del Pájaro”.10mil metros de fibra óptica utilizada.9mil militares del Ejército de Liberación del Pueblo participaron en la ceremonia.5mil yuanes (500 euros) costaba una entrada promedio.5mil toneladas de acero fueron utilizadas.3mil escolares actuaron en un número artístico.3mil luces especiales dentro del estadio durante las cuatro horas de ceremonia.

El impresionante y majestuoso estadio Olímpico de Beijing, conocido como “El Nido”, se ha presentado en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos 2008 como un nuevo emblema de China ante el mundo. La Gran Muralla tiene una dura competencia de seis mil 700 toneladas de acero.

Sin embargo, la llegada al recinto no fue nada fácil, para algunos tortuosa. Las medidas de seguridad fueron especialmente duras. A los periodistas se les hizo un riguroso control de seguridad nada más para salir del Centro de Prensa.

El salvoconducto de la acreditación no era suficiente para inspirar confianza. Esos controles implicaron, por ejemplo, requisar los encendedores de los informadores. Algunos, incluso, tuvieron que abrir un paquete de chicles para dejar claro que no se trataba de ningún “arma letal”.

Un coloso de acero

La cosa iba en serio. A un kilómetro de “El Nido” se habían situado varias lanzaderas de misiles. Desde las 8:00 de la mañana había ya calles cerradas en Beijing, pocos taxis y muy pocos coches. Sólo autobuses. La dirección, muy previsible, ya que en Beijing sólo se circulaba camino al gran acontecimiento.

El recorrido, al menos, era espectacular, pues antes de llegar al estadio se pasaba por buena parte del Parque Olímpico, entre otras instalaciones; la que va a acoger las competiciones de natación. Es el famoso “Cubo de Agua”, el mayor estadio jamás construido en el mundo expresamente para este deporte. Su capacidad es de 17 mil espectadores, pero su inmensidad apenas se divisaba, ya que la nebulosa, que casi siempre cubre Beijing, lo impide y eso a pesar de su cercanía al lugar de trabajo de los periodistas.

Muchas fábricas no abrieron sus puertas en la capital de China, ya que los trabajadores no podían desplazarse y desde las 5:00 de la tarde permaneció cerrado el espacio aéreo, en el que sólo un par de helicópteros sobrevolaban “vigilantes”.

Desde cuatro horas antes los más de veinte arcos de seguridad del estadio presentaban colas de centenares de metros para el público. Así, la paciencia tenía que unirse a la entrada para acceder a un recinto deportivo, que puede acoger hasta 91 mil espectadores.

Obra maravillosa

La instalación parece un milagro. El hombre y el acero han hecho una obra maravillosa, sin embargo, hay factores que se escapan al control del ser humano. Así, la temperatura y la humedad que había en Beijing convirtieron al estadio en un sauna gigantesco. Los periodistas tenían que secar sus portátiles porque las gotas de sudor caían sobre las teclas, como la lluvia que se anunciaba en la capital de China y que, al final, no hizo acto de presencia.

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La música popular china saludaba la entrada al recinto de periodistas y espectadores, mientras cientos de artistas se movían en el centro del estadio dibujando círculos espectaculares. Los “teloneros” habían trabajado sus movimientos con la misma disciplina e ilusión que los actores principales.

Con la máxima puntualidad comenzó la ceremonia bajo el signo del 8, el número de la suerte en China, y seguida en directo por millones de personas en todo el mundo.

Una instalación única

El himno y la entrada de la Bandera china era el punto de partida de la primera parte de la ceremonia, pero antes, en vivo, la gente sólo tenía ojos para contemplar la majestuosa estructura del estadio. Un estadio imposible de hacer en ninguna otra parte.

El final era un espectacular castillo de fuegos artificiales. Una fiesta visual y auditiva maravillosa en el país donde se inventaron, pero el primer espectáculo era “de acero”.

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