Debido a un inicio más activo de lo esperado, meteorólogos estadounidenses elevaron ayer el número de tormentas en el Atlántico que llevarán nombre este año, de los cuales hasta 10 pueden convertirse en huracanes, cuatro más de lo anticipado en mayo.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) dijo que en la actual temporada ocurrirían entre 14 y 18 tormentas, un incremento de las 12 a 16 pronosticadas en mayo.
Los expertos dijeron que el ajuste se atribuye a condiciones atmosféricas y oceánicas en la cuenca del Atlántico que promueven el desarrollo de tormentas. La temporada ya ha producido dos huracanes, Bertha y Dolly.
Para la NOAA, ésta será una temporada de huracanes “por encima de lo normal”. Sus cálculos dicen que, de las 14 y 18 tormentas posibles, 10 podrían ser huracán y seis serían “grandes huracanes”, de categoría 3 o más en la escala Saffir-Simpson, con vientos mayores a 178 kilómetros por hora.
En mayo se dijo que se formarían entre 12 y 16 tormentas, con posibilidad de que seis se conviertan en huracanes.
Esta cantidad de tormentas comprende toda la temporada, que termina el 30 de noviembre e incluye las cinco tormentas que ya se han formado; la última fue Edouard, que afectó Texas y Luisiana, Estados Unidos.
Un indicativo de la temporada intensa es que sólo en julio se registraron tres tormentas y dos huracanes. Es la tercera vez que eso ocurre en 122 años, dijo la NOAA.