Steven, Diana, Mark Y Jean LÓpez, están listos para luchar por medallas y seguir haciendo historia en los Juegos Olímpicos de Beijing, China, que inician hoy. (LA PRENSA/ARCHIVO )

Una historia de éxito

Los López dan una lección al mundo [doap_box title=»En Nicaragua» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Los López vivían en Managua, la capital de Nicaragua, en 1972, cuando huyeron del cataclismo político de allí para Nueva York, estableciéndose en Manhattan. Julio, el padre, era ingeniero estructural en Nicaragua y encontró trabajo en una fábrica de ropa que hacía indumentaria […]

  • Los López dan una lección al mundo
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Los López vivían en Managua, la capital de Nicaragua, en 1972, cuando huyeron del cataclismo político de allí para Nueva York, estableciéndose en Manhattan.

Julio, el padre, era ingeniero estructural en Nicaragua y encontró trabajo en una fábrica de ropa que hacía indumentaria de los Yanquis de New York. Con el tiempo lo ascendieron a supervisor. Pero quería aplicar sus conocimientos en alguna compañía arquitectónica, y aceptó menos paga en un trabajo en New Jersey, que duró solamente unos meses. Ondina estaba en estado de Steven, Julio se fue a Houston, donde no lo aguardaba ningún empleo, sino solamente oportunidades.

“Recuerdo que mi padre me dijo: ‘Ahora tú eres el hombre de la casa’”', dijo en una entrevista telefónica Jean, que se retiró en 1998, dos años antes de que tae kwon do adquiriera categoría olímpica. “El día que nació Steven, fui yo quien llamó al taxi para llevarla al hospital”.

Poco después la familia siguió a Julio a Texas, donde encontraron casa en Sugar Land, el pueblo en el que viven todavía. Una vez que Jean decidió dedicarse al tae kwon do a nivel olímpico, Steven, que tenía 5 años, iba con él. Así que lo natural fue que después, cuando Mark tenía 5 años hiciera lo mismo y también Diana cuando tenía 7.

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Stafford/ Texas/ The New York Times

De todas las posibles explicaciones de por qué la familia López de los suburbios de Houston se ha convertido en la fuerza dominante en el tae kwon do en Estados Unidos, hay que citar a Chuck Norris, a un garaje de automóvil y a Nicaragua. Pero en realidad todo empezó con un malentendido.

Julio López, que es aficionado a las películas de kung fu de los años setenta, quería matricular a su hijo mayor Jean, entonces de 8 años, en clases de artes marciales. Un día, vio frente a un local un anuncio de lecciones de karate.

“Perfecto”, pensó Julio. Pero poco después de haber registrado al chico, se enteró de la verdad. No había enrolado al niño en lecciones de karate, sino de tae kwon do, que, lo mismo que el karate, es un arte marcial coreano, con mayor énfasis en la patada.

“Tal vez era para atraer más clientes, porque en aquel momento no creo que la gente de por aquí sabía siquiera que el karate existía”, comenta Julio. “Mejor así. El karate no es un deporte olímpico. ¿Quién sabe qué habría pasado entonces?”.

Quién sabe. Ese día en 1983 dio lugar a un futuro doble Campeón Panamericano (Jean) y además, a una serie de acontecimientos como el hecho de que Jean ha enseñado a sus tres hermanos menores a prepararse para las Olimpiadas de este verano en Beijing.

Steven, que tiene 29 años y ha ganado dos medallas olímpicas de oro, estaba calificado desde hacía meses cuando en abril, en un pobre auditorio de Des Moines, Iowa, Mark, de 26 años, y Diana, de 24, se ganaron dos de los tres lugares que quedaban, para llegar a una meta que tardó casi 20 años en realizarse.

Desde que Richard, Edward y William Tritschler —¿los recuerdan?— compitieron como gimnastas en 1904 en San Luis, no había ocurrido que tres hermanos clasificaran para los mismos Juegos Olímpicos. La única del grupo que representará a EE.UU. en tae kwon do que no es una lópez se llama Charlotte Craig, y dijo en una entrevista que con frecuencia bromea diciendo que debería cambiar su apellido al de López.

“Somos cuatro los que estaremos juntos en la ceremonia de apertura”, dijo Steven en una entrevista cuando practicaba el mes pasado. ¿‘‘Quién sabe lo que ocurrirá esta vez?”.

El Comité Olímpico de EE.UU. está tratando de aprovechar su suerte. ¿Cuán frecuentemente ocurre que haya tres soberbios atletas, estadounidenses de primera generación, bilingües y fotogénicos, surgen para aportarle más importancia a un deporte? Se está contando con que los López no solamente ganen medallas. Están convirtiéndose en figuras nacionales. Salieron hace dos meses en el programa The Tonight Show with Jay Leno, y la cara de Steven está en todas las tiendas de comestibles, plasmada en los jugos Minute Maid y los paquetes de Coca-Cola.

Su éxito, producto del concentrado enfoque que impulsa a estos jóvenes hasta a faltar a las fiestas de sus colegios, estaba casi escrito y se fue revelando en su temprana juventud.

Steven, que cuando estaba en la secundaria Kempner High fue declarado por votación el alumno con más posibilidades de éxito, practicaba sus tablas de multiplicación durante su tiempo libre para dar las respuestas antes que sus condiscípulos. Diana, después de haber calificado para el equipo de voleibol en primer año de secundaria, mejoró también en ese deporte ante la insistencia de Steven, de que practicara más aún el tae kwon do. Mark, que estaba en tercero de primaria, se fascinó tanto con la vida de Alejandro Magno que empezó a ponerse “the Great” (el Grande) después de su nombre.

“Los maestros se quejaron ante mis padres porque yo ponía ‘Mark Anthony López el Grande' o ‘Mark el Grande López’”, dice él. “Mis padres se preguntaban cuál sería el problema con eso, si quería decir que yo contaba con autoestima y confianza, y eso es bueno”.

Jean caracteriza a sus padres, Julio y Ondina, respectivamente como un “soñador grandioso” y “la mujer más valiente que conozco”.

Desde chicos se concentraron tanto en dominar el escenario internacional que Jean, preparándose para el futuro, empezó a practicar entrevistas con Steven cuando éste tenía 9 años, haciéndole este tipo de preguntas: «Qué se siente cuando uno es campeón?» y “¿qué tal es entrenarse tan fuertemente?”.

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