- Ministro dice que no desean tener contactos con ellos porque “puede servir para hacer daño”
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El ministro ecuatoriano que admitió haberse reunido con el líder de las FARC, “Raúl Reyes”, para gestionar una liberación de rehenes, aseguró ayer que ahora Ecuador no quiere ningún contacto con esa organización porque “puede servir para distorsionar, manipular o hacer daño” al país.
“No queremos ninguna relación directa con funcionarios de nuestro gobierno, porque puede servir para distorsionar, manipular y hacer daño a una relación histórica con un país vecino y con un gobierno vecino, no queremos que eso suceda”, aseguró el Ministro de Seguridad Interior y Exterior, Gustavo Larrea.
El encuentro de Larrea con “Reyes”, hace siete meses, los supuestos vínculos de otros políticos del partido oficial ecuatoriano con las FARC, así como presuntos desembolsos de esa guerrilla para financiar la campaña del ahora presidente ecuatoriano Rafael Correa, fueron revelados por Colombia que difundieron documentos que dijeron haber confiscado en un campamento en que mataron a “Reyes”.
Larrea reiteró que su reunión con el guerrillero tuvo el único objetivo de buscar la liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y otros secuestrados; al resto de señalamientos respondió: “Eso es absurdo”.
NI HUMANITARIO
“Una fuerza política (el partido de gobierno Alianza País) que busca hacer cambios sociales en paz y en democracia, que condena el uso de la violencia, no va a aceptar un pacto con grupos “violentos” como las FARC, manifestó Larrea. “Nuestra revolución (ciudadana) es democrática y pacífica”, añadió.
Militares colombianos atacaron el 1 de marzo un campamento de las FARC instalado en territorio ecuatoriano. En la acción mataron a “Reyes” y 25 personas más, además dijeron haber incautado tres computadoras portátiles, de las que supuestamente extrajeron documentos que implicarían a funcionarios de Ecuador, Venezuela, y devela una red de contactos internacionales de esa guerrilla.
Larrea destacó que Ecuador ahora no tiene ningún contacto, ni siquiera de carácter humanitario, con las FARC.