Ser tímido no es ser introvertido
Adiós a la timidez
Suelo molestarme con una de mis hijas, porque cuando le mando a preguntar algo a alguien, me responde: “No papá, hazlo tú, que a ti sí te atiende”. ¿Será una excusa para salir rápido de la interrogante o timidez? La timidez siempre está relacionada con el contacto social. Por eso, hay situaciones en las que una persona tímida puede sufrir con el contacto humano: Hacer una pregunta en público, efectuar una reclamación en un restaurante, iniciar una relación de pareja. Esto puede convertirse en una patología, es decir un conjunto de síntomas que impide al individuo relacionarse.
Ser tímido, aclarémoslo, no es lo mismo que ser introvertido. La persona introvertida es reservada y vive, predominantemente, hacia dentro de sí misma. Prefiere expresarse con parquedad. Pero puede, perfectamente, no ser tímida. El tímido es, normalmente, una persona muy emotiva que tiene miedo de actuar mal y por eso evita el contacto con los demás. Investigando un poco en la historia si los tímidos suelen ser personas exitosas, nos encontramos que artistas, filósofos, científicos e investigadores efectivamente lo han sido, tales como: Woody Allen, Montesquieu, Rousseau, Stendhal y Proust. Si nos remontamos a la época actual, hemos visualizado estudiantes que han participado como espectadores en los debates intercolegiales y no como panelistas, por timidez, pero con el pasar de los años, se convirtieron en grandes expositores.
¿Qué hacer con los que aún son tímidos? ¿Deben dejar de ser atendidos? La respuesta es no, y más a aquellos jóvenes a quienes les corresponde no sólo transmitir conocimientos, sino también valores y actitudes, como son los maestros. Lo primero será identificar a la persona tímida y hacerle saber que hablar en público significa encontrar valor y no tomar valor para hablar. De lograrlo, será su primer paso para vencer la timidez.