- Estudios revelan que latinas sufren de Síndrome Premenstrual más que las europeas y no saben cómo reconocer esta condición completamente tratable. Conózcalo y no permita que sus temidos síntomas interrumpan el curso de su vida
Manifestaciones psicológicas
Hipersensibilidad emocional, nerviosismo, dificultad para concentrarse, letargo, depresión, fatiga considerable, ansiedad, confusión, mala memoria, disminución de la autoestima, paranoia, alteraciones del sueño.
Síntomas físicos
Retención de líquido con hinchazón de abdomen, tobillos, manos y pies, aumento de peso, inflamación y dolor de los senos, cólicos abdominales, distensión gaseosa, constipación, náuseas y vómitos, pesadez o presión en la pelvis, dolor de espalda, problemas de la piel como acné o empeoramiento de otros trastornos cutáneos (incluido el herpes labial), dolor de cabeza, vértigo, entumecimiento, sensación de punzadas, hormigueo o aumento de la sensibilidad en las extremidades del cuerpo.
Otros
Disminución de la coordinación, menstruación dolorosa, baja en el deseo sexual, cambios en el apetito.
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Ser mujer no es del todo fácil para muchas, sobre todo cuando se acercan los días de la menstruación. Una encuesta realizada el año pasado por el Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam) arrojó que un 90 por ciento de las consultadas sufre al menos un síntoma del Síndrome Premenstrual, lo cual afecta sus relaciones de pareja, de familia y desempeño laboral.
El Síndrome Premenstrual es un grupo de síntomas emocionales y físicos anormales que se presentan alrededor de una semana antes de la menstruación y generalmente mejoran significativamente con el inicio de ésta. La severidad varía en cada mujer y puede tener un impacto negativo en su bienestar y calidad de vida, explica la ginecóloga y obstetra Greta Solís.
Según los expertos, las manifestaciones son múltiples pero las más frecuentes son cólicos, hinchazón y aumento en la sensibilidad en las mamas, trastornos estomacales y digestivos, retención de líquidos, cambios en el apetito o antojos, depresión, irritabilidad y fatiga.
El doctor Francisco Rodríguez, ginecólogo y obstetra, señala que las alteraciones emocionales suelen ir relacionadas o ser consecuencia de las propiamente fisiológicas. Los dolores y cambios en su cuerpo como la distensión abdominal, el aumento de peso y el acné, entre otros, las irrita porque no se sienten normales.
El diagnóstico
Mucho se habla de las complicaciones relacionadas con la menstruación, sin embargo, un sondeo efectuado a 80 ginecólogos centroamericanos demostró que tan sólo el 19 por ciento de las pacientes saben reconocer este síndrome. Asimismo, los especialistas consideran de acuerdo con su práctica médica que el 76 por ciento de las mujeres asocia los típicos malestares de esta condición con otras enfermedades.
Lo peor del caso es que no consultan al ginecólogo sino al siquiatra porque se sienten deprimidas; al médico general o al internista si les duele la cabeza; a un nutricionista, al experimentar aumento de peso, etcétera; cuando el problema es un trastorno meramente ginecológico. La paciente llega a sentirse desconcertada porque son características que pueden estar en muchas patologías, pero que enmarcada en la etapa previa a la menstruación indican la presencia del síndrome, advierte el doctor Rodríguez.
Por este hallazgo, los miembros del Celsam, al presentar su estudio, destacaron la importancia de informar, orientar y educar a las mujeres latinoamericanas para que conozcan los síntomas premenstruales y busquen ayuda de su médico para aliviarlos.
A marcar el calendario
Llevar un calendario detallado con las fechas del ciclo menstrual en el cual se vaya especificando el momento de aparición de cada una de las molestias, ya sean físicas o emocionales, así como su nivel de intensidad es un buen mecanismo para facilitar el diagnóstico y, por consiguiente, el tratamiento del síndrome.
Lo más importante es que llevemos el registro de nuestra fecha de menstruación. Hay que contar y ver cuándo comienzan los síntomas porque podrían equivocarse en cuanto a presentar complicaciones durante todo el mes y eso ya no es Síndrome Premenstrual, y tendrían que investigarse otras causas potenciales. Aún cuando la sintomatología sea leve, se debe acudir a consulta ginecológica para realizar una historia clínica completa y así descartar otras patologías como enfermedades pélvicas inflamatorias o infecciones, previene la doctora Solís.
Las causas
El origen de este trastorno se le ha atribuido principalmente a las hormonas cambiantes durante el ciclo menstrual.
Luego del punto alto de la ovulación, alrededor del día 16 del ciclo viene una caída natural de las hormonas, hay un desequilibrio en los niveles de estrógeno y progesterona y resulta que en ese momento la mujer empieza a experimentar esas malas sensaciones, describe Rodríguez.
Según la encuesta del Celsam, la mayoría de las afectadas con el síndrome tuvo las primeras molestias antes de los 20 años. La doctora Solís señala que es característico de las mujeres jóvenes, ya que en esta etapa existen muchos disparos hormonales con ciclos irregulares. No obstante, cualquier mujer menstruante puede presentar malestares.
Por su parte la doctora destaca que también se ha asociado a trastornos psicológicos que pueden consistir en aquellas pacientes que piensan que la menstruación es un período de enfermedad que no les permite realizar ciertas actividades cotidianas. Se ha demostrado la incidencia negativa de albergar mitos sobre la menstruación, vista como algo sucio, como un castigo y no como algo natural, parte de la fisiología femenina. Es vital desarraigar las falsas creencias.
Asunto de salud pública
En el pasado ni las mujeres ni los médicos reconocían el Síndrome Premenstrual como un problema de salud que afectaba la vida de la mujer. Hoy en día sabemos que además de ser muy común también afecta negativamente su vida familiar, sexual, social y laboral, aseguró el ginecólogo uruguayo Enrique Pons, presidente del Centro Latinoamericano Salud y Mujer, en una reunión de expertos regionales en la que se abordó el tema y se enfatizó que existen maneras de controlar las molestias.