Con un equipo audaz y decidido a cambiar su historia, España ha dado al fin, el paso al frente que siempre se le ha exigido. Y ahora parece un equipo grande, sólido, finalista. Y lo es.
Está arañando el cielo porque se deshizo de Rusia, ante quien mostró más deseos, recursos y futbol, en un duelo difícil al principio, pero que convirtió luego en monólogo, mientras Europa no ha tenido de otra que contemplarle con admiración y respeto.
Después que Xavi disipó con su formidable gol el silencioso temor de morir a la orilla, España comenzó a ejercer un control casi total del encuentro, ensanchado cuando cayeron los dardos de Güiza y Silva, acabando con Rusia, que cerró el torneo como lo inició: con una paliza de los ibéricos.
El problema es que entre una apaleada (4-1) y la otra (3-0), los rusos habían crecido gracias a su juego fuerte y pujante, que los volvió una amenaza. Eso, unido a su historial de fracasos, hizo que España luciera pesado e irresoluto al inicio, lo que hizo que a la salida de Villa, tuviera un aire dramático.
Pero el club al que Luis Aragonés le ha metido el juego de conjunto por encima de protagonismos individuales, logró imponer su estilo, dominó el balón y haló el gatillo en el instante preciso, para situarse a un paso de triunfar en la lucha contra su pasado y su larga lista de fracasos.
AHORA ALEMANIA
Pero mientras se supera la resaca y la euforia da paso a la serenidad, España es esperado por Alemania, el peor rival que usted puede encontrarse cuando pretende alcanzar la grandeza.
Alemania es un rival duro, que ha hecho de su vida una lucha contra todo y que jamás baja los brazos. Que se crece cuando las circunstancias lo exigen y que más allá del espectáculo que se pueda ofrecer, pone el énfasis en el marcador.
La última vez que Alemania perdió un juego en un evento de calibre, fue en el Mundial del 2006, ante Italia. Los azurri los apretaron contra el arco, con cuatro delanteros, les hicieron perder intensidad y fortaleza física, hasta desnudarlos futbolísticamente.
¿Podrá hacerlo España mañana? Esa es la nueva misión de la tropa de Aragonés que está en la final y que no luce conforme con lo obtenido hasta ahora. Va tras la cima para asegurarse su lugar en la historia.
Le queda el último paso ante Alemania, que la espera con el ceño fruncido y la mandíbula apretada, pero España no tiene miedo y va con el corazón caliente y la cabeza fría a su gran cita con la historia, mañana.