- Estadísticas de la Policía Nacional revelan que las mujeres son mejores conductoras, más prudentes y están involucradas en menos accidentes
Todo conductor debe de apoderarse del manejo defensivo, como una herramienta vital. Se trata de manejar evitando accidentes para ello debe prever los posibles errores o maniobras imprevistas de los otros conductores.
Conduzca a baja velocidad, que es otro de los aliados de manejo defensivo.
Tome en cuenta también respetar todas las señales de tránsito, guarde la distancia y ponga su concentración en todo lo que pase en la vía.
El uso del cinturón se convierte en uno de sus grandes aliados al momento de un accidente.
Atender llamadas telefónicas, conducir cansado o bajo los efectos de cualquier droga constituyen enemigos incontrolables.
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Las mujeres han tenido la mala fama de ser pésimas conductoras, pero eso sólo ha sido fama porque la realidad revela que al volante son mejores que taxistas, buseros y otros hombres.
Estadísticas de tránsito, tanto nacionales como internacionales, demuestran que las mujeres son más seguras y precavidas que los hombres cuando conducen.
Las mujeres sufren menos accidentes en las rutas, no sólo porque manejan menos, sino porque son más prudentes en la vía pública.
Mientras que los hombres tienen un comportamiento más arriesgado, son más osados al conducir y confían por demás en sus capacidades, lo que los hace correr muchos riesgos innecesarios.
En cifras
La subcomisionada Francisca Torres, jefa de Prevención y Seguridad Vial de la Policía Nacional, informó que en 2007 se aplicaron un total de 179 mil 105 multas; de éstas sólo 13 mil 263 fueron puestas a las conductoras, lo que representa un siete por ciento de las multas.
Aunque cifras en términos de servicios revelan que son mucho más los hombres en la vía. La demanda de licencias ordinarias de enero a mayo del 2008 señala que 45 mil 906 hombres solicitaron ese documento y sólo 5 mil 610 mujeres llegaron por el mismo trámite en el mismo período.
Independientemente que son menos las mujeres que manejan, ellas son mejores conductoras que los hombres. Eso está íntimamente ligado a la formación de la mujer y la afirmación de sus roles, porque desde niñas se les educa para que sean precavidas y que tengan mucho cuidado al ejercer cualquier acción, señala Torres.
Agrega que la mujer no se expone fácilmente al riesgo, ni somete al resto de personas a eso. Ella tiene sumo cuidado de apegarse a las normas establecidas, por tal razón es que participa menos en los accidentes y no pone en riesgo la vida de otras personas porque ha sido educada para preservarla y no para dañarla.
De acuerdo con la subcomisionada Torres, la mujer es mucho más responsable que los hombres cuando va al volante, pero tampoco está exenta del riesgo o de los accidentes, pero casi siempre es arrastrada a ello por el hombre.
Para la jefa de Prevención y Seguridad Vial de la Policía Nacional, el hecho de que la mujer es más cortés en la vía es mal interpretado por el sexo opuesto. La mujer en la vía cede mucho, es más amable, es más precavida pero muchas veces la mala educación de otros conductores la induce a cometer errores, a que se descontrole e irrespete las señalizaciones hasta incurrir en un accidente.
El buen conductor
La subcomisionada Francisca Torres afirma que la conducción de un vehículo es una responsabilidad más en la vida, no sólo de quien maneja sino de pasajeros y otros que usan la vía pública. Por tanto un buen conductor es el que tiene más responsabilidad que asume cuando está al volante.
Educación integral
La psicóloga María Lourdes Ruiz comenta que el comportamiento de responsabilidad que tiene la mujer en la vía es una actitud que le es asignada a través de su educación.
Desde que somos niños y aún antes de nacer la madre prepara colores, azul para niños y rosado para niñas. Eso es una forma de darle identidad propia a lo que pertenece a cada género. Luego al comprar los juguetes sucede lo mismo. Desde el seno del hogar y de la sociedad en general se educa para comportarse de determinada forma y la responsabilidad en la conducción no está al margen de eso, expresa Ruiz.
A juicio de Ruiz es en la familia donde se debe de estimular el comportamiento integral de los individuos, inculcándoles desde pequeños la cooperación en los quehaceres del hogar para que las responsabilidades sean compartidas y de beneficios para todos.
Para esta especialista lo importante es ayudar a los hijos en su desarrollo integral, físico, síquico, donde el hombre y la mujer gocen de los mismos deberes y derechos.
El hecho de que tanto el niño como la niña realicen todo tipo de actividades ayuda en su vida adulta a que resuelvan con más facilidad los problemas que se encuentran a diario. Una persona acostumbrada a realizar múltiples actividades se le facilita organizar de mejor manera su trabajo y su tiempo. Además permanece más saludable, más activa y dinámica que cuando se limita y no desarrolla su creatividad.
Según la psicóloga es la cultura machista ancestral y primitiva que hace que algunos hombres se sientan agredidos al ver que las mujeres también conducen. Porque para ellos manejar es un símbolo varonil, una actividad reservada para hombres.
Ellos se sienten agredidos porque piensan que la mujer les roba espacio y es por eso también que se les insulta y se les menosprecia en la vía, más aún cuando los hombres esperan su turno para pasar y ellas prudentemente esperan el mejor momento.
Sin duda, la conducta de la mujer es excepcional, no sólo está en el mismo terreno que los hombres, sino que comparte mimos y sonrisas, aunque muchas veces el sufrimiento las agobia pero no las doblega.
Responsabilidad de todos
Peatones, pasajeros y conductores deben actuar con responsabilidad al momento de estar en la vía pública.
De esa actitud depende la vida de muchas personas e incluso la del mismo conductor, señala la subcomisionada Francisca Torres, jefa de Prevención y Seguridad Vial de la Policía Nacional.