- Holanda con dos décadas sin ganar la Eurocopa
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1988 fue el único año que la Máquina Naranja alzó por última vez el trofeo de la Eurocopa. En ese entonces el jugador que lucía la banda de capitán de los holandeses era el mismo Marco Van Basten, junto a él estaba Frank Rijkaard. Ese momento quedó para la historia, el campeonato logrado se grabó en los millones de holandeses, un recuerdo que jamás se olvida, pero que no se volvió a vivir desde entonces.
Dos décadas ya han pasado y cada vez que se realiza la Eurocopa se tiene la esperanza que aquella “Oranje Machine” reaparecerá nuevamente y alzará la copa. Miles de fanáticos asisten a los partidos, aplauden, gritan y exclaman los triunfos de su selección, pero cuando llega el juego crucial, la muerte súbita, es allí donde los sueños de Holanda se convierten en pesadillas, y una vez más le deben decir adiós al campeonato.
Para esta edición, la selección de Holanda tuvo un despunte asombroso, ganó todos sus juegos de la fase de grupos. Lució imperiosa con Italia, humilló a Francia y aniquiló a Rumania.
Todos, sin excepción alguna, incluyendo a la banca, era la exposición del buen futbol. La tropa al mando de Van Basten parecía inquebrantable, pero en su camino a la final se debía medir ante Rusia, y allí empezaron las complicaciones.
Van Basten tuvo que medir su habilidad como técnico ante su maestro Guus Hiddink, quien lo dirigió cuando era jugador de la selección.
El estratega de los rusos conocía muy bien el juego de los holandeses. Un analista prodigioso supo descifrar la clave que reveló la fórmula que le dio el triunfo ante los holandeses.
Holanda se mostró neutralizada, faltó el orden en el sector ofensivo, no conceptualizaron bien las ideas para perforar el arco de los turcos, y la efectividad les falló una vez que tenían el esférico frente al arquero ruso.
Los que solían ser eficientes disparos de larga distancia de Wesley Sneijder, lucieron faltos de colocación y Roben Van Persie, que parecía acoplarse con Van Nistelrooy, no coordinaron un pase lucido que produjera goles.
El único momento brillante de Holanda fue cuando concretaron el tiro de Sneijder y que definió Van Nistelrooy, luego de esto los holandeses carecieron de físico y Van Basten de ideas suficientes para revertir el marcador.
Uno de los señalamientos que se le hace al estratega holandés es la decisión de dejar a Arjen Robben en el banquillo. La proyección y rapidez de Robben hubiera proporcionado al equipo una claridad y organización por los costados, el volante holandés demostró su capacidad de la fase de grupos y pese a su lesión, la salida de Robben en un segundo tiempo ante Rusia, hubiera fortalecido a la escuadra de Van Basten.
Con dos punteros que no producían goles, en la banca Van Basten tenía a Klaus Huntelaar, pero no consideró la posibilidad de ingresarlo, consciente que con la capacidad que tiene Huntelaar para producir los goles que tanto le urgía a Holanda.
Decisiones equivocadas, más fatiga física de la mayoría de los jugadores holandeses le proporcionaron a Rusia la ventaja clara para aniquilar a su rival.
Guus Hiddink, técnico de los rojos, guió a sus jugadores a explotar sus dones, trabajando la estrategia de juego con exactitud, el resultado final fue la victoria.
Holanda, por su parte, se despide del torneo, a sus mentes vienen nuevamente los recuerdos y sentimientos escondidos de aquella copa conquistada de hace 20 años. Los holandeses tendrán que esperar otros cuatro años más para intentar conquistar la copa más importante de Europa.