Puro carnaval. Guerrilleros que participaron en el repliegue de 1979 critican que Daniel Ortega ha convertido en un carnaval aquel hecho histórico. (Fotos de La Prensa/Archivo)

De la táctica al carnaval

Huérfano de hazañas militares propias, Daniel Ortega se ha apropiado del protagonismo en la celebración del repliegue táctico que guerrilleros y civiles realizaron hace 29 años. La mayoría de los dirigentes de aquella epopeya hoy fustigan a Ortega y algunos analizan para Domingo la importancia de aquel hecho histórico [doap_box title=»Los líderes del Repliegue» box_color=»#336699″ […]

  • Huérfano de hazañas militares propias, Daniel Ortega se ha apropiado del protagonismo en la celebración del repliegue táctico que guerrilleros y civiles realizaron hace 29 años. La mayoría de los dirigentes de aquella epopeya hoy fustigan a Ortega y algunos analizan para Domingo la importancia de aquel hecho histórico
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La diputada Mónica Baltodano explicó que la táctica del repliegue fue organizada en conjunto por el Estado Mayor y todo el aparato que estaba centrado en la lucha por Managua en 1979, compuesto de la siguiente manera:

Estado Mayor de Managua:

Mónica Baltodano, Oswaldo Lacayo y Raúl Venerio.

Estado Mayor del Frente Interno:

William Ramírez (q.e.p.d.), Joaquín Cuadra y Carlos Núñez (q.e.p.d.).

Jefes de unidades:

Walter Ferreti, Ramón Cabrales, Marcos Largaespada, Marcos Somarriba, Rolando Orozco, entre otros.

Estado Mayor Político:

Julio López, Lea Guido, Glenda Monterrey, Moisés Hassan, Marcos Valle, Walter Mendoza. Este último se encargaba de organizar brigadas para captar apoyo, hacer propaganda política y levantar el ánimo de los combatientes que luchaban en las barricadas o custodiaban los puentes que separaban los barrios orientales de las posiciones de la Guardia.

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110 fusiles para 100 guerrilleros. Así querían hacer la revolución en Managua. El escenario fueron los barrios orientales, desde Don Bosco hasta Bello Horizonte, donde las barricadas se convirtieron en el refugio de guerrilleros y civiles que con fusiles, rifles, pistolas, garrotes, piedras y hondas soñaban con destronar la dinastía de los Somoza, aferrada al poder desde hacía 45 años. Eran los comienzos de junio de 1979 y el país se incendiaba en enfrentamientos entre la Guardia somocista y los insurgentes.

Aquellos guerrilleros, en su mayoría jóvenes, peleaban hasta la muerte contra la guardia. Miles de civiles se les habían unido y mantenían el control de los barrios orientales, aquel 10 de junio. Era una táctica militar que, según los planes diseñados, duraría cuatro días. Pero las luchas se extendieron por más de dos semanas y la Guardia encerró a los combatientes, que quedaron sin comida, sin agua, sin luz, sin balas. Y del cielo cayeron las bombas que se estrellaron contra las casas, contra las barricadas, descuartizando a guerrilleros y civiles, niños incluidos. Y los mandos de aquella táctica tomaron la dura decisión de dejar Managua para evitar una masacre mayor.

Una columna de aproximadamente cinco mil personas avanzó sigilosa dentro de los barrios, siguiendo los cauces, hasta salir de Managua, sin usar las calles principales, patrulladas por la Guardia. Llegaron a Veracruz, avanzaron por la zona conocida como Piedra Quemada, donde miles murieron a causa de los bombardeos de la Guardia, salieron hasta Nindirí y continuaron su avance hasta Masaya, tomada ya por otro frente guerrillero. Aquella columna se reforzó en Masaya y de ahí continuaron la lucha armada para tomar Managua, que cayó aquel 19 de julio de 1979. 29 años después, aquella marcha es recordada como el “repliegue táctico”.

“Millares de nicaragüenses reeditaron la tarde de este sábado El Repliegue. El presidente Daniel Ortega, también secretario general del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), encabezó la marcha de 32 kilómetros que los sandinistas realizan anualmente, desde 1979”. Así comenzaba la nota publicada en el oficialista sitio de Internet La Voz del Sandinismo, el 30 de junio de 2007. La nota iba acompañada de una fotografía que mostraba a Ortega custodiado por un mar de gente, portando banderas rojinegras. Salieron de las cercanías del Mercado Central o Roberto Huembes.

Habían pasado 28 años desde el primer repliegue y en esta ocasión no lideraban la marcha ninguno de los antiguos dirigentes. Iba Daniel Ortega, a pesar de que él no participó en aquella táctica de 1979. “El único lugar al que se replegaba era de su hotel en Liberia a su hotel en San José, Costa Rica. Nunca en su vida estuvo en un combate”, dice Moisés Hassan, uno de los combatientes que dirigieron el repliegue.

Ortega formó parte de un grupo de nicaragüenses encargados de lograr apoyo internacional a favor de los insurgentes. Costa Rica era un punto fundamental para el avituallamiento de los grupos que combatían en todo el país.

A pesar de que él no forma parte de aquel hecho histórico, Ortega ha desfilado año con año celebrando aquella fecha. Celebración que Hassan califica como “remedos”. “Los que participamos en él, lo recordamos con nostalgia, como una parte de nuestras vidas, de nuestra historia”, dice.

Moisés Hassan rompió con el Frente Sandinista en 1988, después de haber ocupado importantes cargos oficiales y la Alcaldía de Managua, en 1985. Mónica Baltodano es diputada por la Alianza MRS, hace una semana inhabilitada políticamente por el Consejo Supremo Electoral. Ambos combatieron en los barrios orientales de Managua y marcharon juntos hacia Masaya aquel 27 de junio de 1979. También ambos critican lo que llaman el “secuestro” por parte del presidente Ortega de los símbolos del movimiento sandinista. Ambos dicen que la táctica histórica que contribuyó con la caída del somocismo, ahora no es más que un carnaval.

Baltodano explica que Ortega y la actual cúpula del Frente Sandinista le han quitado la connotación histórica al repliegue, convirtiéndola en “una manifestación más para loar al caudillo”.

“Hay mucha gente que no sabe de qué se trata, porque desde hace muchos años la cúpula lo ha convertido en un carnaval, no en una jornada de verdadera recordación”, dice Baltodano, quien acusa a Ortega y a la cúpula del FSLN de haber convertido al viejo partido en una “propiedad privada familiar”.

“Alguna gente sigue yendo por rencores, otros por oportunismo, algunos hasta por agradecimiento y otros por vagancia. El repliegue finalmente tiene un fin político pero también de bacanal, como las fiestas de Santo Domingo, en Managua. Gente borracha, maricones, prostitutas, ladrones; porque es una ocasión de andar suelto, de sentirte en completo libertinaje. En parte, este repliegue significa eso”, dice por su parte Hassan.

La columna humana de combatientes y civiles salió a las 6 de la tarde del 26 de junio hacia Masaya. Muchos iban cargando imágenes de santos, otros con motetes de ropa, algunas pertenencias personales y muchos acompañaban a los heridos del fuego de la Guardia. En la noche había los que fumaban para calmar el nerviosismo, sin importar que las brasas alertaran a la Guardia.

La columna se dividía en tres grupos. En la vanguardia iban guerrilleros armados dirigidos por Ramón Cabrales (Nacho) y Walter Ferreti (Chombo). Al centro iban los civiles, cargando sus pertenencias, y los heridos, al mando de Carlos Núñez, Joaquín Cuadra, Oswaldo Lacayo y Raúl Venerio. En la retaguardia iban Mónica Baltodano y Rolando Orozco.

La columna avanzaba con lentitud, principalmente por los heridos. Algunos sugirieron que los dejaran, pero hubo fuertes reproches. Todos siguieron adelante, hasta que las bombas cayeron como lluvia disparada por los aviones de la Guardia. Miles murieron. Los otros continuaron el repliegue.

“Fue una victoria militar de la que salimos más fortalecidos”, dice 29 años después Moisés Hassan. “Fue vital para conseguir la victoria final sobre Somoza”, agrega. “Daniel siempre trata de sacarle provecho a esa acción en la que él no tuvo nada que ver. Sigue pegando sus gritos antes de salir. Sigue tratando de revivir en la gente un poco de mística, de hacer puntos frente a la población.”

El ex comandante critica fuertemente los actos y el recorrido que Ortega realiza año con año desde el Mercado Huembes hasta Masaya

“Daniel recurre a la memoria de los nicaragüenses para presentarse él como el autor de esas cosas, como el responsable de la caída de Somoza para concitar apoyo político”, afirma.

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