El embajador de Estados Unidos en Managua, Paul Trivelli, rehusó comentar la decisión del presidente Daniel Ortega, de revertir un acuerdo presidencial para condecorarle con la Orden José de Marcoleta en el Grado de Gran Cruz, tras considerarlo “injerencista”.
Aunque el presidente Ortega firmó el Acuerdo Presidencial el pasado 30 de mayo, fue hasta el 16 de junio que se publicó, sin embargo, Trivelli que ayer participó en la clausura de los ejercicios humanitarios promovidos en el país en codirección entre el Ejército de Nicaragua y el Comando Sur de Estados Unidos, prefirió darse por desentendido de la decisión gubernamental.
“En realidad (ni) la Cancillería ni la Presidencia nunca me han mencionado esta condecoración, y (…) propiamente es decisión del Gobierno de Nicaragua”. Y ante las insistentes preguntas de los periodistas, el diplomático, cuya misión en Nicaragua concluye el 6 de agosto, respondió: “Nadie del Gobierno me ha hablado sobre esto, y es (una) decisión final condecorar a mí o a cualquier otro embajador (que está) en manos del Gobierno de Nicaragua”.
MÁS CUIDADOSO
El ex canciller Emilio Álvarez Montalbán considera que “lo cortés no quita lo valiente”, al referirse a la revocación del presidente Ortega de otorgar la distinción José de Marcoleta en el Grado de Gran Cruz, al embajador de Estados Unidos, aprobada por el mismo mandatario el pasado 30 de mayo.
Según algunos sectores y expertos de la sicología, el mandatario padece de un trastorno “bipolar”. La bipolaridad es un trastorno depresivo en el que los episodios depresivos se ven interferidos por la aparición de otros episodios caracterizados por un estado de ánimo elevado (euforia excesiva), expansivo (hiperactividad anómala) o irritable. Las fases de exaltación, alegría o irritabilidad, alternan con otros episodios en que la persona está con depresiones intensas, con bajo estado de ánimo, falta de energía, ideas negativas y, en casos graves, ideas de suicidio.
“Si no le gustaba su actuación, hay otras maneras más educadas de arreglar ese asunto, porque no hay antecedentes diplomáticos en ese tipo de actitudes; el que recibe dádivas tiene que escuchar consejos”, observó Montalbán.
NO HAY QUE HERIR
Álvarez Montalbán indicó que no era necesario que el presidente Ortega revocase su decisión de la forma que lo hizo
“Herir a una persona no lo hace más valiente ni más patriótico, porque es una forma de lastimar a alguien que no es más que un hombre que lleva instrucciones de su jefe que es el Presidente de la República, a quien están ahí lastimando es al presidente George Bush, lo que se puede creer que fue un exabrupto, porque un hombre en control de las relaciones internacionales, es muy cuidadoso”, precisó Álvarez Montalbán.
En los considerandos del acuerdo presidencial, el presidente Ortega tomaba como base para el mismo, la contribución del embajador Trivelli de “una nueva etapa en la relación que se está construyendo entre Estados Unidos y la República de Nicaragua”, así como los programas que impulsó durante su gestión al frente de esa sede diplomática.
Por otro lado, el canciller de Colombia, Fernando Araújo, exigió a Ortega respetar al mandatario colombiano, Álvaro Uribe, a quien calificó el jueves de terrorista. Araújo rechazó en una nota de protesta a su homólogo, Samuel Santos, por el “comportamiento repetitivo” de Ortega.