- Bestialmente sin complicaciones
Los estudios Marvel, ahora amos y señores absolutos de sus históricos superhéroes, están simplificando las versiones en el cine de éstos. Pretenden apelar a sus historias originales, buenos actores y los mejores efectos especiales que puedan pagar.
Marvel no busca quebrarse la cabeza tratando de desarrollar complejas historias psicológicas que incomoden a potenciales nuevos espectadores, como a los fanáticos de la saga.
Eso fue lo que pasó con la primera versión de Hulk, dirigida por Ang Lee en el 2003. Aunque las batallas eran estilizadas y satisfactorias, el director se enfrascó en mostrarnos una crisis paternalista que en algún momento terminó confundiendo a la película entre el género de acción fantástica con un drama sobre conflictos de padres e hijos.
Ahora Marvel tienen el control de la casa, y como primer paso comenzaron de cero. La única referencia del Hulk anterior es que la historia comienza en Brasil, en cuyas selvas se encontraba el doctor Banner al finalizar la primera versión. Esto permite a los nuevos espectadores a no preocuparse por ver la anterior, y en realidad, con lo confusa que fue, a Marvel lo que menos le interesa es que la vean.
Para nostalgia de los fanáticos, están los viejos y efectivos recursos de siempre. En algunas escenas se puede escuchar la clásica melodía de piano con la que finalizaba cada capítulo de la serie televisiva que protagonizaban Bill Bixby y Lou Ferrigno. La mente maestra de los cómics, Stan Lee, hace una corta aparición, usual en este tipo de películas.
Edward Norton logra apropiar muy bien la atormentada personalidad del desgarbado doctor Bruce Banne y Liv Tayler es la mejor novia que un monstruo verde necesita para calmar su ira. Las batallas no tienen la gracia que se observa en la película de Ang Lee, pero logran proyectar la bestialidad que ha hecho famoso a Hulk. El problema es que algunas secuencias, principalmente en la furiosa batalla final contra La Abominación, se vuelven confusas al punto de no entender cuál monstruo le pega al otro.
Afortunadamente son breves momentos, y no llegan a atiborrar la pantalla como las enredadas peleas de los Transformers.
Esta película sí está hecha a la medida de lo que quieren los estudios Marvel, que ingeniosamente van construyendo poco a poco toda una saga de películas que culminarán en proyectos más ambiciosos, actualmente en planificación.
La última (y graciosa) escena de esta cinta permitirá entender a lo que me refiero. Y si es un fanático de los cómics, verán que va más allá de una simple secuela de Hulk. ¡¡¡Vengadores, ataquen¡¡¡