Para que un maquillaje luzca espectacular e impecable no sólo se necesita la técnica y los productos adecuados, sino que los resultados dependerán en gran medida del estado del cutis. Por ello es necesario tener cuidados básicos para mantener una piel bella con un aspecto joven y saludable. La dermatóloga y cosmiatra Tania Arauz nos brindó algunas recomendaciones fáciles de seguir para alcanzar este objetivo.
Rutina de belleza
La limpieza del rostro debe convertirse en un hábito obligatorio, tanto en la mañana, para retirar la grasa natural que segrega el rostro mientras se duerme, como por la noche para quitar todos los restos de maquillaje. Ésta debe hacerse con un jabón neutro para las pieles secas, normales y mixtas. Para el cutis graso se tienen que emplear jabones a base de azufre. Igualmente los desmaquillantes son fundamentales. Se debe adquirir uno para el rostro y otro especial para contorno de ojos y labios.
La especialista señala que con la edad, las exposiciones al sol, el viento, el frío y la humedad, que son los principales enemigos de nuestra piel, se pierde la humedad y por ende su elasticidad. Por lo tanto, es fundamental que como paso previo al maquillaje, se aplique una crema hidratante y nutritiva específica para el rostro y adecuada para cada tipo de piel. Además de estos tratamientos externos, resulta fundamental hidratar desde el interior, al ingerir al menos ocho vasos de agua al día.
Asimismo se debe usar de rutina un protector solar que también irá en dependencia de cada tipo de piel, información que siempre se indica en los frascos. Éste se debe poner previo al maquillaje y luego hay que reaplicar al menos dos veces más a lo largo del día, y en caso de haber estado sometida a un peeling, la frecuencia se aumentará a cada dos horas para evitar manchas y quemaduras. Ahora existen protectores con color, que además de defender la piel frente a los rayos ultravioletas, funcionan como una base o polvo compacto, de forma que facilitan los retoques.
Por otro lado, Arauz aconseja realizarse una exfoliación una vez por semana, con el fin de quitar todas las células muertas que dan efecto de cansado a la piel y revelar una tez fresca y tersa. Si no se tiene al alcance un producto cosmético para este proceso, el azúcar se convierte en una buena opción, ya que contiene ácido glicólico. En todos los casos, la exfoliación debe ser suave con movimientos circulares sobre el rostro húmedo para no agredir la piel, pues se pueden provocar excoriaciones e irritación.
Todas las pieles necesitan aplicarse con frecuencia mascarillas, cuyos efectos regeneradores y relajantes tienen resultados intensos. Según las necesidades de cada cutis, se alternarán los tratamientos hidratantes, revitalizantes, reafirmantes y de limpieza profunda.
Cuando se tienen barros y espinillas lo ideal es evitar aplicar bases y polvos hasta que éstos sean controlados, ya que se obstruirían los folículos y se ocasionaría una reacción inflamatoria. No obstante, se pueden maquillar los ojos y los labios.