¿Qué barra gritó más? No se conoció el resultado, pero seguramente, después del partido, los turcos gritaron más tras el triunfo. (FOTOS LA PRENSA/AP)

¡Qué clase bulla!

Barras de Turquía y República Checa midieron poderío [doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] 9 aviones provenientes de República Checa aterrizaron ayer en el aeropuerto internacional de Ginebra, en Suiza, con cientos de fanáticos de ese país, previo al duelo con Turquía. 120 minutos antes del partido entre República Checa y Turquía, las barras de ambos equipos […]

  • Barras de Turquía y República Checa midieron poderío
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9 aviones provenientes de República Checa aterrizaron ayer en el aeropuerto internacional de Ginebra, en Suiza, con cientos de fanáticos de ese país, previo al duelo con Turquía.

120 minutos antes del partido entre República Checa y Turquía, las barras de ambos equipos se trenzaron en un duelo, cuyo resultado se determinaría por cuál gritaba más.

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Las barras de Turquía y República Checa demostraron ayer su total entrega a sus respectivas selecciones al enfrentarse en un duelo sonoro durante las dos horas previas al partido.

A 120 minutos antes del partido los aficionados estaban ya entonando cánticos de apoyo a su equipo. Los animadores de ambas selecciones tuvieron que adelantar su salida al césped a contribuir con la fiesta que ya se vivía en las gradas.

Tanto estaban gritando las hinchadas, que la UEFA decidió hacer uso de un instrumento de medición acústica para demostrar cuál de las dos hinchadas emitía más ondas sonoras.

Al “uno, dos, tres” del animador de la UEFA, los aficionados gritaban y en las pantallas gigantes aparecía un termómetro que medía la fiebre futbolística de los aficionados.

También contribuyó a aumentar los decibelios de la música pop-rock que un DJ presente en el estadio “pinchó” durante las dos horas previas.

Más de un periodista tuvo que buscar en su mochila sus auriculares y conectarlos a teléfonos y aparatos de música con tal de atenuar el estruendo que reinaba en el estadio.

No faltaron todo tipo de atuendos, sombreros, corbatas, camisetas, faldas, calcetines, bufandas y hasta pompones de animadora estadounidense con los colores de la selección de turno.

Los jugadores de ambos equipos salieron a pisar el césped y a saludar a las hinchadas bajo un cielo plomizo que amenazaba lluvia. Una vez más y por tercera jornada consecutiva, el estadio se tiñó de rojo, dado que es el color principal de ambas selecciones, que lo combinan con el blanco. Sólo el azul de la bandera checa diferenciaba el cromatismo.

En las gradas, en las que no cabía un alfiler, los hinchas seguían cantando y gritando con la ayuda de tambores y trompetas. Aún faltaba una hora para el pitido inicial.

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