- Los partidos, Frente Sandinista y Liberal Constitucionalista, decidieron apostar fuerte para quedarse jugando solos en la mesa electoral. Es una prueba para sondear si el país ya está preparado para votar en la boleta soñada del pacto
Cumpliendo un frío cálculo político, el Consejo Supremo Electoral suspendió este miércoles las personerías jurídicas de los partidos Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y Partido Conservador (PC) dejando una despoblada boleta electoral con tres casillas, todas ellas entrelazadas por el pacto que desde 1998 mantienen Daniel Ortega y Arnoldo Alemán.
La chapoda comenzó en febrero pasado cuando, esgrimiendo razones legales, el Frente Sandinista se tomó “por asalto”, a través del Consejo Supremo Electoral, al partido Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) que presidía Eduardo Montealegre, para entregárselo a Eliseo Núñez Hernández en una acción de audacia política que perseguía, por un lado, dejar en el aire a una importe fuerza liberal, que se vería obligada a buscar alero en el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), uno de los pilares del pacto, y por el otro procurar votos “aliados” a la bancada sandinista en el parlamento. Estratégicamente, los sandinistas apostaban a usar el derecho de ALN como segunda fuerza electoral para garantizarse el control en toda la estructura que recibirá y contará los votos. Esta primera decapitación no hubiese sido posible sin el apoyo del PLC.
Despojados de su partido, la mayoría de los miembros de la antigua ALN se agruparon en el llamado Movimiento Vamos con Eduardo y, como estaba previsto, se vieron obligados a integrarse al PLC, en una alianza muy “sui géneris”, porque existe entre ellos un público enfrentamiento, y al final será Arnoldo Alemán quien decidirá si Eduardo Montealegre continúa como candidato a Alcalde de Managua o sale a través de un proceso legal en su contra que está a punto de iniciar por los controversiales Cenis.
En definitiva, la próxima boleta electoral presentará sólo una opción en sus tres casillas: la verdadera alianza no oficial que han desarrollado los partidos Frente Sandinista y Liberal Constitucionalista.
En las boletas electorales que se utilizarán el próximo 9 de noviembre en los 146 municipios, donde se realizarán las elecciones, a excepción de la Región Autónoma del Atlántico Norte, sólo lucirán tres opciones: en la casilla uno, el PLC; en la dos estará el partido de gobierno Frente Sandinista de Liberación Nacional y en la nueve la Alianza Liberal Nicaragüense, presidido ahora por el diputado Eliseo Núñez.
La suerte del MRS y el Partido Conservador quedó escrita desde que se anunció en mayo pasado, que el diputado Wilfredo Navarro, vicepresidente del Partido Liberal Constitucionalista, solicitó al Consejo Supremo Electoral (CSE) que revisara la personería jurídica de estos dos partidos.
El CSE tenía hasta el 23 de junio para pronunciarse, pero en una inusual muestra de diligencia, quince días hábiles después, el CSE decidió cancelarles la personería jurídica a ambos partidos, demostrando, según analistas y expertos en leyes, la validez del pacto entre liberales y sandinistas.
Nuevamente se esgrimieron razones legales para justificar el hachazo político.
A las 4:20 p.m. del miércoles 11 de junio, el secretario de actuaciones del CSE leía el acta firmada de manera unánime por los siete magistrados, tres liberales y cuatro sandinistas. Minutos después, desde la rotonda Rubén Darío, en Managua, el coordinador del MRS, Edmundo Jarquín, describía la escena metafóricamente.
“El orteguismo y el alemancismo con esta decisión han querido cerrar un capítulo y lo que han hecho es abrir un libro, porque aquí recién se ha escrito la primera línea de ese libro que se va a terminar de escribir cuando recuperemos plenamente la democracia que nos están limitando”, dijo Jarquín.
Para el jurista Carlos Tünnermann, la decisión no provocó asombros. “Hasta cierto punto era esperada”, aunque según éste, está lejos de toda legalidad e incumple el mismo calendario electoral establecido por el Consejo Supremo Electoral.
En un pronunciamiento emitido por el Ipade (Instituto para el Desarrollo y la Democracia) se explica que una vez que el CSE oficializó el calendario electoral, se diseñaron las reglas para la competencia partidaria, “estableciendo etapas y plazos que en esta ocasión se habían venido cumpliendo de acuerdo con lo establecido, cerrando las posibilidades de cancelación de personalidad jurídica a los partidos o alianzas de partidos que el mismo CSE había oficializado”.
Según el Ipade, el planteamiento dado por el CSE, de iniciar investigaciones para determinar la personalidad jurídica del MRS y el PC, tras la petición del diputado Navarro, fue una decisión extemporánea, sumamente grave y con argumentos “débiles y muy debatibles”.
Tünnermann explica que ésta fue una decisión política que atenta la constitucionalidad, ya que “lesiona lo establecido en el Artículo 5 de la Constitución Política, en el que dice que la nación nicaragüense profesa el pluralismo político y nos quita a muchos ciudadanos el derecho al sufragio porque nos quita las alternativas para escoger por quién votar”.
El doctor Carlos Tünnermann señala que tras esta acción, se atenta el pluralismo político planteado en la Carta Magna y por consiguiente queda establecido el bipartidismo libero-sandinista.
¿Por qué el MRS y el PC? Edmundo Jarquín señala que en las pasadas elecciones nacionales los partidos fuera del pacto aglutinaron 900 mil votos. Es decir, un poco más de 30 mil votos más en comparación con la cantidad obtenida por el FSLN.
“El antecedente de fondo son las reformas constitucionales en el año 2000, con la pretensión de lograr un bipartidismo forzado. Esas pretensiones se frustraron el 2006 cuando Herty Lewites (q.e.p.d.) disputó la calle y buena parte del espacio político que hasta entonces había tenido Ortega, y el desafío que Montealegre le planteó a Arnoldo Alemán”, recuerda Jarquín.
En las elecciones del 2006 el MRS tenía presencia organizada en 30 municipios del país, sin embargo, para estas elecciones del 2008 había inscrito candidatos en 141 de los 153 municipios del país.
“Demostramos que ya somos un partido nacional y si a eso le agregás que las encuestas dicen que vamos a ser primera o segunda fuerza en un número significativo de municipios urbanos en el Pacífico de Nicaragua, entonces el orteguismo nos ha percibido como una amenaza. Al eliminarnos a nosotros nuestros votos se van a ir a la abstención y según las estadísticas electorales, a mayor abstención, mayor posibilidad de que gane el Frente Sandinista”, argumenta Jarquín.
¿Cuáles serán las reacciones? Sofía Montenegro sostiene que “todo mundo sabe cómo comenzó esta historia, lo que no se sabe es cómo va a terminar. Yo creo que el Frente Sandinista, Daniel Ortega, Rosario Murillo y toda la pandilla están haciendo un mal cálculo. Creo que están subestimando el nivel de hartazgo y de enojo que tiene la gente. Sólo es cuestión de tiempo hasta que haya un catalizador. Van a recibir la respuesta que se merecen”.
Montenegro recuerda que “desde la óptica común, cuando se agotan las vías legales, sólo quedan las ilegales”. Mientras tanto, el MRS recurriría de amparo ante la decisión del CSE. Se han anunciado más protestas en las calles y es probable que los magistrados del Poder Electoral continúen teniendo multitudinarias visitas en señal de protesta.
En los predios de la Catedral de Metropolitana, Dora María Téllez ha anunciado que continuará la huelga de hambre inciada el 4 de junio, en la que le acompaña el joven Róger Areas.
¿Y los votantes? Tanto Edmundo Jarquín como Carlos Tünnermann coinciden en que el abstencionismo igualmente favorecería al FSLN. La abstención podría ser una lección moral, sin embargo, “conviene más bien ir y derrotar (al FSLN), al menos no con el candidato que se simpatice, sino con el que no represente al pacto”.
Tünnermann afirma que los partidos pactictas “son capaces de cualquier cosa”. Y es así que no descarta que en cualquier momento el candidato municipal Eduardo Montealegre, que a pesar de participar en la casilla del PLC ha criticado algunas decisiones influenciadas por Arnoldo Alemán, también podría ser “eliminado” de la contienda.
¿Qué pasará ahora? Desde ya afloran dos posibilidades. La primera es la que sustentan los renovadores sandinistas, quienes piden al Movimiento Vamos con Eduardo, y a los antipactistas del PLC y ALN que renuncien a participar en este proceso electoral para dejar en evidencia su deslegitimación.
Esta acción iría acompañada de una vigorosa presencia de protestas en las calles y una fuerte campaña de denuncias en foros nacionales e internacionales, que le demuestre a los partidos que existe una gran cantidad de la población que no se siente representada por ellos, y que de momento no es posible instalar en Nicaragua el sistema bipartidista que ellos buscan.
La otra posibilidad es que el sector liberal que simpatiza con el Movimiento Vamos con Eduardo busque capitalizar el descontento y juegue conforme las reglas de los partidos pactistas. El éxito dependería de la posibilidad que los liberales encuentren de colocarse mejor con la bandera antipactista, por sobre sus aliados-rivales, los sandinistas. Sin embargo, esa situación dejaría sin el timón a Arnoldo Alemán, quien siempre tendrá dos cartas bajo la manga para sacar a Montealegre del juego: su inhibición y el derecho que tiene como dueño de la casilla que le da posada.