Para llegar a la Catedral de San Pedro, en Ginebra, se deben recorren unos diez minutos en bus desde la estación central de trenes.
En 1895 se hizo la primera remodelación. Este sitio representa una genuina obra medieval, con detalles religiosos de la época de Jesucristo y fusionada con esculturas angelicales de mármol.
En el interior, casi llegando al púlpito, se abre una puerta que conduce a las torres más altas de Ginebra.
Entre ellas se oculta el misterio divino del fervor de los cientos de obreros que pasaron años dedicándose a la construcción de esta obra religiosa.
Para llegar a las torres se deben escalar aproximadamente 300 escalones. Desde allí se puede apreciar una vista amplia y hermosa de la ciudad y también las rocosas y fértiles montañas que cubren Ginebra y Francia.
Decenas de turistas llegan a diario para conocer la espectacular catedral.