Parece prematura cualquier evocación a “naranjas mecánicas”, pero esta Holanda ya se las ingenió para situarse como la gran candidata al cetro europeo. (LA PRENSA/ AP)

La “naranja” seduce

[doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] 26 puntos sumó Holanda en la clasificación para la Euro, y obtuvo la segunda plaza, detrás de Rumania. pero, nunca se pensó que sería tan letal como lo ha demostrado hasta ahora. 1998 fue la única ocasión que Holanda se coronó en el campeonato europeo de futbol. Lo más cerca que […]

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26 puntos sumó Holanda en la clasificación para la Euro, y obtuvo la segunda plaza, detrás de Rumania. pero, nunca se pensó que sería tan letal como lo ha demostrado hasta ahora.

1998 fue la única ocasión que Holanda se coronó en el campeonato europeo de futbol. Lo más cerca que ha estado del título, en otras ediciones, ha sido en 1976 y 1992 (semifinalista).

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7 goles ha anotado la “naranja mecánica” en la actual edición de la Eurocopa Suiza-Austria, y sólo ha recibido un gol en contra, precisamente de su último rival, Francia.

Otra vez, Holanda seduce. Desde el naranja estridente de su atuendo y por las señales que envía desde el campo de juego. Técnica depurada, velocidad, precisión, mentalidad de ataque: con estos atributos la selección de Marco Van Basten “se deglutió” en apenas cuatro días nada menos que a Italia y Francia y sobrevivió como indiscutible líder al temido “Grupo de la Muerte”.

“¿Qué nos está pasando?”, se preguntó medio en broma, medio en serio, Ruud Van Nistelrooy tras la goleada 4-1 sobre los franceses. En el debut, el mazazo naranja lo había recibido la monarca del orbe, Italia, por 3-0.

La pregunta retórica del delantero del Real Madrid no es un desatino, porque Holanda llegó a Austria-Suiza de capa caída. Los últimos amistosos hablaban de un equipo errático, que parecía no estar a la altura de los grandes del continente. La victoria por 4-3 sobre la débil Austria, después de ir perdiendo 3-0 encendió definitivamente las luces de alarma.

El ahora Stade de Suisse dio origen esta semana a un nuevo “milagro de Berna”. Holanda mostró una cara diferente y se convirtió en una eximia cazadora, que pone al rival en la mira y lo ejecuta con frialdad.

A mitad de las eliminatorias, Van Basten optó por un cambio en el dibujo: dijo basta al tradicional 4-3-3 y apostó a un único delantero de punta. Tal sacrilegio en un país donde el futbol ofensivo es una religión le valió cuantiosas críticas desde todos los sectores.

Pero ya en la Eurocopa, Holanda es prueba fehaciente de que el sólo hecho de sumar delanteros no garantiza nada, y que un equipo puede ser muy agresivo si cuenta con la llegada desde atrás de varios jugadores lanzados al ataque y variantes tácticas para ocupar los espacios.

Así, Van Nistelrooy nunca está solo, y más aún, a veces es él quien retrocede unos metros y termina abasteciendo a compañeros que pasan al ataque con gran voracidad.

Aprovechando las urgencias del rival, cimentó las dos victorias que le aseguraron anticipadamente no sólo un cupo en cuartos, sino también el quedar como primero del Grupo C, con lo cual Holanda podrá tomarse más “light” el último partido de la fase ante Rumania.

Parece prematura cualquier evocación a “naranjas mecánicas” del pasado, pero bajo la atenta mirada de Johan Cruyff esta Holanda ya se las ingenió para situarse como la gran candidata al cetro europeo.

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