- Ginebra fue Lisboa
[/doap_box]
La ciudad de Ginebra se convirtió por un día en la capital portuguesa de Lisboa ante la masiva presencia de aficionados lusos por las calles de la capital calvinista y que se hicieron notar tanto con sus voces como por sus atuendos, con los colores rojo y verde, distintivos de su bandera.
El partido entre Portugal y la República Checa, correspondiente a la segunda jornada del Grupo A de la Eurocopa, ha sido el motivo por el que la importante comunidad de portugueses, que residen en Ginebra, y en Suiza en general, se haya hecho notar ayer con más fuerza que nunca.
Aunque en las gradas del estadio de Ginebra las fuerzas entre una afición y otra estaban igualadas, debido a la venta de entradas por cupos similares a cada país por parte de la UEFA, en la calle, y pese a la evidente presencia de checos, los portugueses ganaron por goleada.
Esta notoria presencia se debe a que en Suiza se calcula que residen cerca de 180 mil portugueses, buena parte de ellos inmigrantes llegados a la Confederación Helvética en las décadas de los setenta y, principalmente, los ochenta.
Con motivo del decisivo encuentro ante los checos, principales rivales de Portugal en la lucha por la primera plaza del Grupo A de la primera fase, ayer buena parte de los balcones de los edificios de Ginebra colgaron una bandera lusa que hacía recordar el ambiente festivo vivido en las ciudades portuguesas en la Eurocopa 2004, de la que fueron anfitriones.
A lo largo de los diez días que lleva la selección lusa en Suiza, sus futbolistas no han parado de repetir su sorpresa ante la masiva presencia de compatriotas alrededor del equipo, tanto a la llegada al país del equipo como en las sesiones de entrenamientos abiertas al público.
Hasta 12 mil aficionados lusos llegaron a asistir en cada una de las dos sesiones de trabajo del equipo dirigido por el brasileño Luiz Felipe Scolari.