Para el indio Harinder Kohli, el concepto de mercado emergente nació hace 25 años y tiene una definición muy simple: “Son mercados con un nivel de pobreza importante, la que están reduciendo en forma gradual gracias a que se están integrando al mundo global y a políticas para atraer capitales extranjeros”.
De larga experiencia en el Banco Mundial, este ingeniero mecánico, casado con una ecuatoriana, creó el Foro de Mercados Emergentes, un evento que se realiza en distintas partes del planeta. En su última edición, en Marruecos, Kohli conversó sobre el rol de los emergentes con Guillermo Pellegrino, colaborador de AméricaEconomía.
“Algunos países como Singapur, Hong Kong y Taiwán, que eran los emblemas de los mercados emergentes hace 25 años, hoy están entre los más ricos del mundo y son exportadores de capital”, afirma.
¿Qué importancia tiene eso?
Que los mercados emergentes originales no sólo están entre los países más ricos del mundo; también se han convertido en principalísimos exportadores de capital. No se les debería seguir calificando como mercados emergentes, porque ya emergieron. Los seguimos llamando así porque son modelos para otros países y porque están muy conectados a nivel financiero con varios de sus vecinos que avanzan hacia un verdadero desarrollo.
¿América Latina va camino a emerger?
Antes que todo, la región debe entender que llegar a una posición de desarrollo no es garantía de que va a seguir creciendo. Hace cien años Argentina era uno de los países más ricos del mundo, incluso más que EE.UU.
Argentina y Brasil tienen todos los recursos para ser países ricos, pero no lo han logrado porque sus economías, en los últimos años, han experimentado (fundamentalmente Argentina) varios vaivenes, lo que no lo hace un lugar seductor para inversionistas extranjeros. Hoy América Latina crece bien, pero tiene que estar en constante movimiento y seguir subiendo, porque el mundo es altamente competitivo y, si se queda estático, corre el riesgo de perder el equilibrio.
Asia es el que está menos estático.
El caso de Asia es digno de destaque, porque hace cincuenta años era la región más pobre del mundo. Entonces, África tenía un ingreso per cápita tres veces mayor que el de Asia, mientras que el de América Latina era siete veces más alto. Hace 30 años, el 80 por ciento de la población más pobre del mundo vivía en Asia.
Las cosas han cambiado: Asia tiene un ingreso per cápita un poco más elevado que el de África, y la mitad que el de América Latina. Si la tendencia sigue, en 15 ó 20 años llegará al nivel de América Latina, salvo que en este continente la economía mejore mucho más de lo que ha mejorado en los últimos tiempos. Sería increíble el hecho de que Asia, una región con mucho menos recursos, se convierta en un continente tan rico como América Latina. África también crece hoy a mayor ritmo que América Latina.
Sin duda que la bonanza externa, el alto precio de los commodities, más otros puntos, han sido importantes para el crecimiento de África. Pero hay que destacar que, luego de varios años en los que en distintos países se registraron graves conflictos, hoy en general (salvo casos como los de Zimbabwe, Kenya y Sudán) hay mucha más estabilidad política, lo que ha motivado que muchos empresarios se lancen a invertir en África.