Arnoldo Alemán está en una carrera contrarreloj para asegurarse el apoyo de la bancada del PLC en la elección de magistrados de la Corte Suprema, y así mantener el pacto con Daniel Ortega. (La Prensa/Archivo)

Las tres “bancaditas” del PLC

En la bancada del PLC hay quienes distinguen tres bloques de diputados por su nivel de compromiso con el pacto. Esas “bancaditas”, dicen, se verán expuestas en la elección de magistrados que se avecina [doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] “Hay algunos diputados que tienen criterios absolutamente independientes y espero que lo demuestren ahora que vamos a […]

  • En la bancada del PLC hay quienes distinguen tres bloques de diputados por su nivel de compromiso con el pacto. Esas “bancaditas”, dicen, se verán expuestas en la elección de magistrados que se avecina
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“Hay algunos diputados que tienen criterios absolutamente independientes y espero que lo demuestren ahora que vamos a entrar a este proceso doloroso y necesario de la elección de los magistrados a la CSJ. El poder del doctor Alemán se erosiona, hay un rechazo de la población. No tiene poder absoluto en la bancada”. José Rizo, ex candidato presidencial PLC.

“La política es doy para que me den”. Con esta frase, el diputado liberal Wilfredo Navarro justificaba el pasado 26 de mayo los recientes acuerdos entre liberales y sandinistas, que han sido una suerte de juego de ajedrez entre los caudillos Arnoldo Alemán y Daniel Ortega.

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Se aproxima la elección de ocho magistrados de la Corte Suprema de Justicia y nuevamente el PLC le dará al Frente Sandinista los votos que necesita para mantener su cuota de poder. A cambio, el PLC mantendría su propia cuota. Como dice Navarro, el asunto es “doy para que me den”.

La paradoja es que el PLC necesita los votos sandinistas para mantener su presencia intacta en la Corte, pero el Frente Sandinista podría conseguirse los votos por otras bancadas. Según la norma constitucional, para elegir un magistrado se necesitan 56 votos de los 92 diputados del parlamento. El Frente Sandinista tiene 38 votos disciplinados y todas las bancadas restantes, más los llamados independientes, apenas logran juntar 54 votos. O sea nadie puede elegir magistrados sin al menos dos votos sandinistas. En cambio el Frente Sandinista podría elegir holgadamente con los 25 votos de la bancada del PLC o con los 17 votos de la Bancada Democrática más alguno de los votos de la ALN o los llamados independientes que generalmente votan en línea con el FSLN.

Por ello es que se ve a una cúpula del PLC obsequiosa, y apresurada para no perder su lugar de aliado del Frente Sandinista y mantener el status quo actual.

La pregunta del millón es: ¿seguirá votando la bancada del PLC para mantener el pacto Alemán-Ortega que muchos de sus miembros han criticado agria y públicamente?

Diputados del Movimiento Vamos con Eduardo consideran que hay tres grupos dentro de la bancada del PLC si se les mide por su nivel de compromiso con el pacto Ortega-Alemán. Un grupo compuesto por diputados incondicionales a Alemán, dispuestos a votar ciegamente según lo designe el caudillo. Estos diputados forman parte del círculo íntimo de Alemán y según la fuente conocen la verdadera negociación y los alcances de todo lo que se está discutiendo con el Frente Sandinista.

En este grupo se ubican los diputados María Dolores Alemán, hija del ex presidente; Wilfredo Navarro, Óscar Moncada, Francisco Aguirre, Ana Julia Balladares, Carlos Noguera, José Pallais, Freddy Torres y Jorge Castillo Quant. Nueve votos asegurados.

En un segundo grupo están los diputados que miran desde un lado las negociaciones con el sandinismo, conocen el trasfondo de algunas y están dispuestos a cerrar filas a favor de Alemán, siempre y cuando logren algo a cambio, en algunos casos, según la fuente, puede ser una magistratura en la Corte o el Consejo Supremo Electoral (CSE).

En este grupo están Maximino Rodríguez, jefe de bancada del PLC; Carlos Gadea, Gabriel Rivera, Víctor Duarte, Allan Rivera, Guillermo Osorno y Noel Pereira.

Este grupo se opone a que Mauricio Martínez, abogado de Arnoldo Alemán, sea propuesto a ocupar un lugar como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, tal y como pretende el caudillo. Este grupo, según algunos periodistas que cubren la Asamblea Nacional, también condicionaría la reelección del magistrado Manuel Martínez, actual presidente de la Corte. Y según la fuente del Movimiento Vamos con Eduardo, estos diputados están dispuestos a condicionar el voto a cambio de que el diputado Gabriel Rivera sea electo como magistrado de la Corte.

Un tercer grupo dentro de la bancada lo conforman diputados que supuestamente desconocen las negociaciones entre Alemán y Ortega. Se dejan llevar por la mayoría y “creen que son oposición”. Según la fuente, “no están muy conscientes de lo que está pasando”. Aquí se ubican Ramón González, Carlos Olivas, Rodolfo Alfaro, Luis Ortega, Porfirio Castro, Leopoldo Navarro y Miguel Meléndez.

La fuente afirmó que muchos de los diputados del PLC no están de acuerdo con entregarles más cuotas de poder a Daniel Ortega, pero tampoco están dispuestos a renunciar ciegamente al liderazgo de Alemán. Además, el caudillo liberal tiene cartas bajo la manga: muchos diputados tienen temor de no ser reelectos al oponerse a su líder, o bien pueden ser chantajeados por Alemán.

“Dicen que tienen fólderes de cada uno de los diputados, aunque esos fólderes han venido perdiendo vigencia. Ellos han venido aprendiendo en miedo, y no es tan fácil chantajearlos”. Otro punto a favor de Alemán, según la fuente, es que algunos diputados tienen familiares trabajando en instituciones del Gobierno, empleados por el FSLN, y no querrán que pierdan esos puestos.

¿Cómo se llegó a esas diferencias entre el PLC? José Rizo, ex candidato presidencial del PLC en las elecciones generales de 2006, dijo que se debe a lo que él llama la “descomposición” del partido, que achaca a las ambiciones de poder del ex presidente Alemán y al círculo que lo rodea.

“El PLC sufre de un deterioro tremendo, luce como la parte complementaria del FSLN, aparece como un socio minoritario del Frente en muchos aspectos. El PLC ha sufrido una metamorfosis tremenda, de tal manera que hoy hay muchas personas que se preguntan si continúa siendo liberal o es sólo un membrete político cargado de historia en Nicaragua”, dijo el político vía telefónica desde Jinotega.

El PLC, fuerza disidente del Partido Liberal Nacionalista —antiguo brazo político de la dictadura somocista—, resurgió en 1990, tras el triunfo de la Unión Nacional Opositora. El partido, según Rizo, se formó tras varias reuniones entre él, Arnoldo Alemán, Lorenzo Guerrero (q.e.p.d.) y José Antonio Alvarado. En ese momento, Alemán tomó el liderazgo de la nueva organización.

“Queríamos un partido liberal que rescatara los aspectos constitucionalistas y queríamos, evidentemente, un sistema de gobierno con todos los principios que conlleva el liberalismo: la alternabilidad en el poder, la democracia a nivel nacional e interna, dentro del partido. Ésa era la visión primaria que tuvimos y que lamentablemente se fue desnaturalizando con los años”, dijo Rizo.

Pero aquel partido que se formó en una casa de Montoya, pronto se convirtió en una poderosa máquina controlada por Alemán, quien primero fue Alcalde de Managua y más tarde Presidente de la República. Fue ahí donde se produjo el cambio. “Creo que en la Presidencia él cambió de amigos, de consejeros, cambió de allegados. Curiosamente, las tres personas que fueron las más cercanas a él, tomamos distancia en diferentes momentos de él”, afirmó Rizo. “Hay quienes dicen que el poder obnubila la mente, hace cambiar a las personas”, agregó.

Rizo se distancia ahora de Alemán, a pesar de que él apoyó las reformas constitucionales de 1999, en las que el caudillo liberal se repartió el poder con su aliado, Daniel Ortega; y aceptó ser el candidato del PLC en las elecciones del año pasado, con José Antonio Alvarado como fórmula.

Sobre aquel apoyo a las reformas, Rizo dijo que es una “responsabilidad que debemos cargar”, y sobre su candidatura explicó que fue electo por los convencionales del partido. “Era el candidato del PLC, no de Arnoldo Alemán”, afirmó.

Rizo comparte la hipótesis de que en la actual bancada del PLC en la Asamblea Nacional no hay cohesión, lo que le hace más difícil a Arnoldo Alemán lograr un apoyo para la elección de magistrados y la negociación de las nuevas reformas constitucionales.

“Hay algunos diputados que tienen criterios absolutamente independientes y espero que lo demuestren ahora que vamos a entrar a este proceso doloroso y necesario de la elección de los magistrados a la CSJ. El poder del doctor Alemán se erosiona, hay un rechazo de la población. No tiene poder absoluto en la bancada”, afirmó el fundador del PLC.

¿Será cierto que Arnoldo Alemán ya no tiene influencia absoluta sobre sus diputados? ¿Será cierto que algunos de éstos no están dispuesto a votar en cascada para favorecer al caudillo? Si se escucha hablar al diputado Maximino Rodríguez, jefe de la bancada del PLC, la respuesta sería positiva. Pero si se compara el discurso actual del diputado con el de hace un año, se nota cierta prudencia al hablar del tema Alemán.

En noviembre de 2007, Rodríguez habló por primera vez en un tono fuerte contra el caudillo de su partido. En entrevista con Domingo dijo que no había posibilidades para las reformas constitucionales y el cambio de sistema de Gobierno que negocian Alemán y Ortega. “Está equivocado doctor Alemán”, dijo en esa ocasión el diputado. Rodríguez, afirmó que si Alemán continuaba con sus pretensiones, las bases del liberalismo podrían pasarle la cuenta.

“Yo creo que el doctor Alemán debe entender que está equivocado, pero si no lo entiende, al final… No sé qué va a pasar con él, porque donde va la gente le dice ‘doctor, por favor, no queremos que usted siga negociando con Daniel Ortega’. Si él sigue insistiendo en esas negociaciones, a mí me daría mucho pesar porque es un hombre que comenzó a fortalecer al liberalismo…”, dijo.

Un año después el tono de Rodríguez es más diplomático. Ya no es aquella voz rebelde que criticaba ferozmente al caudillo. En entrevista concedida el pasado jueves, Rodríguez negó que existan negociaciones entre Alemán y Ortega para reformar la Constitución. “Esa posibilidad —dijo— existe en la mente enfermiza de la gente”. También negó negociaciones para el nombramiento de los nuevos magistrados de la Corte Suprema (“no hemos dicho esto es lo tuyo y esto es lo mío”) y afirmó que no hay un “amarre” entre el PLC de Alemán y el sandinismo.

De Alemán dijo que “tienen diferencias, que no comparten muchas cosas”, y negó que el líder tenga influencia entre los diputados del PLC, a pesar que desde inicios de año se han registrado hechos que dejan claro el nuevo amarre entre ambos caudillos.

El 9 de enero pasado el Presidente logró, con el apoyo liberal, que se declararan constitucionales sus Consejos del Poder Ciudadano, la Corte Suprema declaró inconstitucional la Ley Marco de 2005, estableciendo la vigencia parcial de las reformas constitucionales aprobadas en ese año, que le restaban atribuciones al Presidente de la República para trasladarlas a la Asamblea Nacional. Fue el primer paso que le garantizaba a Ortega un posible cambio en el sistema de gobierno, de concretarse a finales de año las reformas a la Constitución, según algunos análisis.

Los liberales también aceptaron un combo que reformaría la Ley Electoral, permitiéndole al FSLN inscribir candidatos en los municipios de la Costa Caribe, a pesar de que no lo hicieron en el tiempo establecido por el calendario electoral; y cambiar las fechas de las elecciones, según los intereses del sandinismo, del 2 al 9 de noviembre en 148 municipios del país y al 18 de enero de 2009 en algunos municipios de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).

A cambio, el sandinismo le aflojó la cuerda a Alemán, permitiéndole nuevamente moverse por todo el país, a pesar de que el 13 de diciembre de 2007 el Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM) ratificó la condena a 20 años de prisión contra el ex mandatario por lavado de dinero y delitos de corrupción durante su gobierno (1997-2002). Y además dio aval a las reformas al Código Penal, que prácticamente pondrían en libertad al ex mandatario.

Pero en el actual juego de ajedrez entre lo dos caudillos, Alemán se presenta como el jugador en desventaja. Tiene que mover bien sus piezas para seguir siendo el gran aliado del Frente Sandinista. Y para ello debe garantizarse al menos once votos de su bancada.

Un escenario podría ser el rechazo del MRS, actualmente opositor al FSLN, y de la Bancada Democrática en la elección de magistrados. Si el FSLN logra los votos de ALN, más los cuatro diputados que se declaran independientes, obtiene 46 votos, por lo que Alemán solamente necesitaría que once de sus diputados apoyen la elección de magistrados tal y como él y el FSLN la negocian.

Ambos partidos han negociado ya la elección por planchas, que ya están definidas, tal y como informó en una ocasión el diputado Wilfredo Navarro. La plancha sandinista mantiene en sus cargos a los magistrados Marvin Aguilar, Yadira Centeno, Ligia Molina y Francisco Rosales.

Por parte el PLC sólo mantendrá el cargo Manuel Martínez, actual presidente de la CSJ y ficha clave de Alemán en esa institución. Los otros nombres que se manejan son Antonio Alemán, hermano del ex presidente; Arturo Elí Tablada, miembro del Tribunal de Apelaciones de Chontales, y Gabriel Rivera.

Las próximas semanas serán cruciales para conocer el desenlace de la partida. Van a estar llenas de negociaciones, presiones y prebendas, según las fuentes consultadas. El 18 de junio es el último día para presentar candidatos para los puestos que se vencen en la Corte, y habrán 15 días de consultas, que se pueden leer como dos semanas intensas de negociaciones. El día final es el 2 de julio, cuando en el plenario se conocerá si existe verdadera oposición dentro del PLC o si la bancada liberal cerrará filas de nuevo a favor de su caudillo.

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