VIAJE A BASILEA
Las 7:00 a.m. del sábado, inicia la Eurocopa y debía viajar en tren hacia Basilea, donde debutó Suiza ante República Checa. El clima no ha cambiado en este país, el cielo mantiene el color gris y el sol del verano parece que nunca hará presencia, sin mencionar que los 15 grados de temperatura que inmovilizan las piernas tal si fuesen cortadas al filo de la espada.
Los comentarios acerca de la actuación que pudiese dar Suiza en la competencia se escuchaban desde los pasillos de la estación de trenes, en Ginebra. El sábado era el debut de los locales y la nación estaba atenta a este acontecimiento.
Para llegar a Basilea tomé el tren de las 8:15 de la mañana, el cual hacía conexión con otro que me llevaría directamente a mi destino final.
Llegando a Olten ya se podía ver a los fanáticos suizos celebrando antes del partido, miles de ellos pintados los rostros de rojo y blanco, con camisas de la selección, saciando la sed con una cerveza o fumando sin detenerse, para calentar la sangre y espantar el frío antes del juego. Decenas de ellos iban rumbo a Basilea.
Aunque en Suiza no se habla español, la canción que entonaban los fanáticos en el tren era Volaré, palabra que repetían varías veces al ritmo de la música original del dúo español Gypsy Kings.
Casi a las 11:00 a.m. ya estaba en Basilea y la estación era adornada por otros colores, los aficionados de República Checa se hicieron presentes.
En los alrededores del estadio St. Jacob-Park se reunieron los fanáticos para asistir al partido y los que no consiguieron entrada buscaban la reventa del boleto hasta por cuatro mil francos suizos.
Unos con suerte consiguieron su ticket, pero otros tuvieron que conformarse con ver el juego en la pantalla gigante en el parque central de Basilea.
SEGURIDAD
La seguridad de la Eurocopa se ha duplicado desde las supuestas amenazas terroristas. El comité de seguridad tomó algunas determinaciones que resultan molestas para los aficionados. Desde los estadios hasta los eventos de cultura, la seguridad ha resultado demasiado exagerada para este torneo.
La noche del viernes el suizo Yannick Noahn realizó un concierto gratuito en la Fans Zone, en Ginebra. En este evento no permitieron la entrada de bebidas alcohólicas, ni de paraguas (a pesar de la lluvia) y cámaras fotográficas.
Por otro lado, los que tenían algún objeto cortante o que pudiese utilizar para lastimar a alguien era decomisado por el operativo de seguridad.
Y es que ir a un concierto de Noahn es como si fuese la presentación Ricky Martín, nadie en Ginebra se lo hubiera perdido.
Desde que este cantante se retiró de las canchas de tenis ha tenido gran éxito en la música, principalmente en Suiza y Francia.
COSTOSA INVERSIÓN
El estadio de Ginebra, donde jugó Portugal ante Turquía, fue modificado hace dos años para la Eurocopa. Para algunos habitantes “es una inversión demasiado cara” para una ciudad que ni siquiera tiene un equipo en la Liga Profesional de futbol suizo.
El equipo local está jugando en la Tercera División, con sueños de volver a la liga mayor, sin embargo, algunos fanáticos piensan que esto no ocurrirá por lo menos hasta que consigan jugadores de mayor determinación y versatilidad.