- Cartas al Director
Promesa
“Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”.
Estrategia de campaña
En la campaña electoral del 2006, el entonces candidato Daniel Ortega pidió perdón a todos aquellos a quienes hubiera ofendido alguna vez y que le dieran una nueva oportunidad. También dijo que su gobierno respetaría la libre empresa y la propiedad privada. Ortega pidió perdón a la Iglesia católica y alegó que su reconciliación con ésta era sincera e irreversible. Él se acercó a la Iglesia, no la Iglesia a él.
Dijo que su gobierno sería de unidad nacional, de paz, amor y de reconciliación. Prometió que no habría desempleo ni hambre. Todo esto lo afirmó una y otra vez en las concentraciones públicas que todos vimos por televisión, pidiendo que le dieran una nueva oportunidad porque no iba a cometer los mismos errores de los años ochenta.
Entrado ya en el segundo año de su gobierno, es innegable y muy claro que todo se trató de un engaño que obedeció a una mera estrategia de campaña para dar una imagen que no era la verdadera. Hoy está de nuevo con roces y enemistado con la Iglesia, hay miles de despedidos injustamente, la comida y los bienes de primera necesidad tienen un alza imparable e inalcanzable para la gente, sus constantes ataques e insultos públicos contra todo el que no piensa como él; caen en lo más vulgar de las ofensas.
Las decisiones de Ortega se encaminan a imponer un sistema exactamente igual al de la década de los ochenta, en lo económico y lo político. Promueve la división en vez de reconciliar. En lugar de promover la paz, altera y destruye la tranquilidad del pueblo.
El presidente Ortega se quedó atrapado en el pasado, él sigue en guerra con todo mundo, todo el que no comparte su proyecto personal, conspira contra él y es aliado del imperio. La guerra fría no ha terminado en su mente y corazón, vive de intrigas, no sabe administrar, no sabe gobernar, sólo tiene su retórica ideológica del socialismo que esclaviza a las personas a ser mero instrumento de dominio. No inspira confianza ni mucho menos credibilidad en sus actos y decisiones. Condena al país a la perdición.
Que Dios se apiade del pueblo nicaragüense y no le permita al Presidente seguir haciendo más daño del que ya le ha causado inmensamente.
Marlon José Navarrete Espinoza
Bienes inmuebles
El Derecho Inmobiliario y Registral se ocupa de regular la inscripción del dominio y demás derechos reales sobre bienes inmuebles, basado en ciertos principios entre los cuales señalaré algunos, motivada por el hecho de conocer por las noticias de radio y periódicos que, a diario muchos ciudadanos nicaragüenses están siendo víctimas de engaños y abusos tan sólo por desconocer procedimientos legales básicos y simples que deben hacerse en el Registro de la Propiedad.
El Principio de Rogación, es con el que se inicia la actividad registral y permite la inscripción por quien tenga interés en asegurar el derecho que se trate de inscribir. La solicitud puede ser escrita o verbal y la puede formular personalmente la parte interesada o su apoderado. El que presente el documento se presume que tiene poder para este efecto (Arto. 3944C; 5 RRP).
El otro principio es el de Prioridad y se determina por la fecha de ingreso de los títulos inscribibles al Registro. Es por esto que cobra gran importancia el Libro Diario, donde se hace constar el momento del ingreso que se considera como fecha de inscripción para todos los efectos que deba producir. El registrador, a fin de que el Registro sea expresión fiel de la prioridad, despachará los documentos por el orden en que fueron presentados (Arto. 25 RRP).
Según este principio, el ciudadano que adquiera una propiedad debe hacerlo constar en escritura pública extendida y certificada por notario público y debe correr al Registro Público de la Propiedad que se encuentre en el departamento o lugar donde precisamente esté ubicado el bien inmueble, es decir si una persona adquirió un lote de terreno en Masaya, deberá realizar la inscripción en el Registro de Masaya.
De no cumplir con este importante requerimiento de inscripción, corre el riesgo de que la misma propiedad sea nuevamente objeto de venta y el nuevo adquirente cumpliendo con los requisitos señalados por la ley inscriba su propiedad en el Registro, por tanto este último comprador será el legítimo dueño, por haber inscripto primero, lo que le llevará a someterse a procesos largos y costosos.
Nimia Serena Pérez Bermúdez
Reestructuración
Debe aprovecharse la coyuntura para iniciar un amplio movimiento orientado a lograr una reestructuración de la Corte Suprema de Justicia.
Hay que reducir el número de integrantes de la Corte Suprema de Justicia, despolitizarla haciendo posible que sean las organizaciones de abogados y organismos representativos de la sociedad civil, los que suministren o propongan nombres de juristas de reconocida competencia profesional y elevadas prendas morales e intelectuales, los que sean elegidos por sus méritos por los diputados de la Asamblea Nacional y no por su ciega obediencia y servilismo probado a los caudillos de turno.
Este sería el paso inicial para darle un poco de transparencia al Poder Judicial, porque luego hay que seguir con magistrados de Apelaciones y jueces, muchos de los cuales son grandes corruptos y traficantes de la justicia.
Eleonora Carrasco Peña
Salir del atolladero
Muy interesante el artículo de mi buen amigo Adolfo Miranda Sáenz, publicado el pasado jueves sobre ¿Cómo salir del atrolladero?. Pero, desgraciadamente el Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional que encabeza Daniel Ortega Saavedra debiera llamarse Gobierno de Desunión y Confrontación Nacional.
Digo eso porque no le interesa convocar a un Diálogo Nacional de todas las fuerzas políticas y sociales de Nicaragua para discutir a fondo la problemática creada por los precios del petróleo, el encarecimiento de los productos de consumo popular, la inflación galopante, la corrupción descontrolada provocada por los altos dirigentes del partido de gobierno, etc.
Ortega prefiere continuar con su retórica de la guerra fría, endosando sus propios fracasos a supuestas agresiones del imperialismo yanqui, mientras él y su entorno político y familiar se quedan con las utilidades de Albanisa.
Ernesto Ruiz Salmerón
Libro sobre idioma
Mis felicitaciones a la profesora Inés Izquierdo por la publicación de su libro Hablemos del idioma que no dudo será de mucha utilidad para quienes gustan del buen escribir. Soy de Río San Juan (ríosanjuaneño, no sanjuaneño) y en este olvidado lugar de Dios nunca llega casi nada bueno. Espero que la agencia de LA PRENSA en la localidad pida alguna cantidad mínima de estos libros para vender a los interesados. (¿Se venderá a través de las agencias o existe otro lugar donde se pueda obtener?). Gracias por su aporte a la cultura de este país.
Arturo Aguirre Marín
Desorden vial
El orgullo expresado por la Policía porque Nicaragua es el país más seguro de Centroamérica, es actuar como estudiantes que se alegran por haber sido reprobados con notas superiores a los demás reprobados, porque Nicaragua no es un país seguro y tiende a ser menos cada día que pasa.
La Policía y/o la Alcaldía dejan de hacer funciones muy necesarias para ordenar, limpiar y hacer menos insegura nuestra capital. Para muestra ocho botones:
1. Abuso en uso de andenes (estacionamiento, talleres, constructores, etc.), obligando a peatones a lanzarse a la calle.
2. Buses deteniéndose en centro o esquina de calles para recoger pasajeros; rara vez en zonas establecidas. Además, señalar calles muy traficadas con línea continua en el centro, se induce a la infracción y al accidente.
3. Carretones halados por caballos conducidos por niños y/o contra la vía; caballos alimentados en plena vía pública dejando basura y desechos.
4. En Ticuantepe, Esquipulas y otros lugares del país, las “moto ratón” conducidas por niños y/o sin documentos.
Motociclistas aventajando por cualquier lado y poniéndose de primero en semáforos.
5. Vehículos y peatones tirando basura a la calle con los restos de lo que consumen.
6. Drogadictos y alcohólicos diseminados en parques y cerca de colegios.
Superar estas situaciones depende más de decisiones de la Policía y/o la Alcaldía que de aumento presupuestario. Nosotros, los habitantes, debemos ser los primeros en dejar de contribuir con el desorden, pero ello no exime de responsabilidad a las instituciones mencionadas.
Julio Rivera