Eduardo Montealegre (izqda.) dijo ayer que en la encuesta aparece bajo, como líder opositor, porque “tal vez mi estilo no es el típico de lo que los nicaragüenses han pensado que debe ser un opositor: gritón, vulgar, violento”. (LA PRENSA/ Archivo )

Pacto ha debilitado liderazgo opositor

Políticos justifican que la división dificulta que emerja una figura Los ex candidatos presidenciales del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, y de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Eduardo Montealegre, lamentaron que la actual oposición contra el Gobierno del sandinista Daniel Ortega Saavedra carezca de un líder idóneo, tal como indica la mayoría de nicaragüenses […]

  • Políticos justifican que la división dificulta que emerja una figura

Los ex candidatos presidenciales del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, y de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Eduardo Montealegre, lamentaron que la actual oposición contra el Gobierno del sandinista Daniel Ortega Saavedra carezca de un líder idóneo, tal como indica la mayoría de nicaragüenses consultados a principios de mayo por la empresa encuestadora M&R Consultores.

Según el estudio, el 44.1 por ciento de los encuestados no pudo identificar a una persona ideal para ejercer el liderazgo de la oposición, es decir que “la ciudadanía no ve figuras que de una manera clara ejerzan ese papel”, explicó el director de la firma, Raúl Obregón.

Según el experto, “la gente pareciera que está viendo figuras que en algún momento o que bajo algunas circunstancias de su interés negocian, y eso de las negociaciones y pactos no le genera confianza en los liderazgos, por lo que hay un vacío”.

Jarquín afirmó que “el vacío de liderazgo percibido es preocupante, porque las procesiones necesitan santos”, es decir, alguien a quien siga el resto.

Ese alguien no se perfila con claridad en la encuesta, en la que figuran Montealegre y Jarquín, igual que el alcalde sandinista de Managua, Dionisio Marenco, y el ex presidente Arnoldo Alemán, aunque éstos últimos con menos del cinco por ciento.

OPOSITORES SE DEFIENDEN

Jarquín justificó que el 6.6 por ciento que marcó en la encuesta, como posible líder opositor, responde a que su “alto nivel de favoritismo no se traduce en una percepción de liderazgo, por dos razones: primero, la gran dispersión de la oposición, que frustra a la gente y, segundo, que la gente me asocia a una fuerza emergente, nueva, todavía relativamente pequeña”.

Montealegre estimó que sólo el 23.9 por ciento lo identifica como líder de la oposición porque “tal vez mi estilo no es el típico de lo que los nicaragüenses han pensado que debe ser un opositor: gritón, vulgar, violento”.

Sin embargo, Montealegre cree que él es firme en sus posiciones.

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