En todas las cumbres, como la que comienza hoy en Lima, hay siempre de lo mismo: fotos de sonrisas y apretones de manos; ruidosas declaraciones y grandes objetivos que luego no se cumplen y hasta incidentes picantes como aquel “¿Por qué no te callas?”. Pero no únicamente.
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¿Que si son importantes estas cumbres?
Son extenuantes y hasta aburridas para los participantes. Y eso que sus funcionarios han adelantado todo el trabajo. Son mediáticamente vistosas, pero a veces carentes de sustancia. Sin embargo, poseen un valor político, simbólico y diplomático.
En esta V Cumbre América Latina y El Caribe-Unión Europea, los gobiernos de ambos continentes debatirán sobre desafíos importantes como la desigualdad, la pobreza, la crisis de los alimentos, el cambio climático, la migración, el comercio y otros.
Centroamérica tendrá su propia minicumbre con los europeos y aquí veremos por qué a veces estas reuniones de alto nivel sí importan, no solamente por los temas generales, sino por las particularidades.
CENTROAMÉRICA CON AGENDA PROPIA. Los presidentes del istmo y sus colegas jefes de Estado y de Gobierno de la UE aprovecharán su encuentro regional para intentar quitar algunos obstáculos en la negociación del Acuerdo de Asociación (AA) que los negociadores no superaron en la III Ronda de abril pasado.
Estos desacuerdos son comerciales y políticos, fundamentalmente.
COMERCIO. En aspectos comerciales, de acuerdo con fuentes allegadas a la negociación, los europeos quieren explicar que la oferta de desgravación de sus productos que hizo Centroamérica es “muy estrecha”.
Ellos esperan que esa oferta pase del poco más del 50 por ciento a un 90 por ciento, un estado de cosas cercano a lo que pasa en las discusiones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC). A la vez, la UE no quiere que el actual sistema de preferencias arancelarias que goza Centroamérica, el SPG Plus, sea la base para la apertura hacia nuestras economías, sino que debe empezarse desde una nueva base. Ésa fue la propuesta centroamericana.
Las fuentes aseguran que se están tomando en cuenta las asimetrías a través de diferencias en los plazos de desgravación.
Así que cabrá esperar una nueva confrontación de posiciones en este peliagudo asunto, porque la exigencia europea es alta de cara a la IV Ronda, la cual tendrá lugar en Bruselas en julio próximo.
Siempre en asuntos comerciales, los gobernantes europeos nos harán un recordatorio de que si bien está firmado el acuerdo marco de la unión aduanera —retrasado por las trabas puestas por Costa Rica—, no hay plazos para su puesta en práctica e insistirán en que se apresure el paso.
LA CPI. En el terreno político, se espera que los mandatarios de la UE expliquen la enorme importancia que para el bloque tiene la adhesión de nuestros países a la Corte Penal Internacional (CPI).
El tribunal fue creado en 2002 para juzgar crímenes de guerra, de genocidio y de lesa humanidad. Europa concede un lugar trascendental a la CPI como una institución del derecho internacional y de las relaciones internacionales del futuro.
Nicaragua, El Salvador y Guatemala se oponen a la adhesión, temiendo el retorno de los fantasmas de las guerras de los años ochenta.
“Para nosotros es difícil entender esas razones, de que las heridas están abiertas, etc. La jurisdicción del tribunal no es retroactiva y fue creado en 2002”, estimó un funcionario.
Costa Rica, Panamá y Honduras son miembros del Estatuto de Roma, creador de la Corte. Extraoficialmente, se dice que Guatemala estaría reconsiderando su posición.
No creo que con el Gobierno sandinista o con el de Tony Saca en El Salvador (Arena tiene sus propios “pecados” históricos y también el FMLN), esta postura vaya a cambiar; eso no es realista.
Sin embargo, creo que es posible redactar el texto del tratado con un lenguaje diplomático que sea aceptable para todos y que deje abierta la puerta a futuras incorporaciones y que se reconozca el papel de la CPI. Con seguridad, no será el tema de la CPI el impedimento clave para un acuerdo final.
MIGRACIÓN. Los temas migratorios interesan a todos. El Canciller de Costa Rica, Bruno Stagno (Oscar Arias se excusó por estar “afónico”, según le escribió al anfitrión Alan García), dijo que abogará por el respeto a los derechos humanos de los inmigrantes.
A Costa Rica y otros países americanos preocupan las detenciones administrativas de hasta 6 meses que se están practicando en Europa y los rechazos de entrada a personas autorizadas para ello, pese a arreglos consulares. En Italia, el premier Berlusconi promete legislar para hacer delito la migración ilegal y prolongar arrestos hasta por 18 meses. Unos 25 millones de latinoamericanos y caribeños son emigrantes. En las Antillas, hay países con migración del 50 por ciento, según la CEPAL.
Europa, por su lado, quiere fijar con sus socios del otro lado del Atlántico procedimientos para la repatriación y la deportación de ilegales y regular la migración legal.
Y no podían faltar las remesas. América Latina y el Caribe quieren que se eliminen tarifas de cobros por envíos de remesas y otras facilidades.
Mucha carne buena en esta cumbre. Y quizás no falte salsa, si otra vez alguien manda callar al locuaz jeque bolivariano.
Analista de temas internacionales