- El embajador estadounidense, en Managua, afirma que la historia económica le ha enseñado a su nación que si el Estado controla precios, exportaciones, importaciones y canales de mercadeo, sólo agrava la situación
El gobierno sandinista de Nicaragua ha venido desarrollando una campaña sistemática en contra de Estados Unidos, al que culpa de todos los males del mundo y, por supuesto, de los que padece Nicaragua.
Ha sido una guerra verbal o “retórica”, como la calificó el embajador de Estados Unidos, Paul Trivelli, que ha comenzado a provocar grietas en las relaciones entre ambos gobiernos.
El presidente Daniel Ortega ha acusado a Estados Unidos de hacer poco o nada por ayudar al país a salir de la pobreza, y de provocar una crisis internacional que está haciendo estragos en las economías pobres.
Trivelli riposta, señalando que “Estados Unidos es el líder en las donaciones de alimentos en el mundo”.
En esta entrevista con LA PRENSA el embajador detalla diferentes programas de cooperación, con que el poderoso vecino del norte ha respaldado a Nicaragua en los últimos años.
¿Cuál ha sido la cooperación de Estados Unidos hacia Nicaragua en los últimos años?
Tenemos cooperación de AID que está enfocada en varias áreas. Una de ellas es la ayuda para el proceso democrático y para impulsar la cuestión económica. Esto incluye un programa para la buena implementación total del Cafta (Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos). Luego tenemos una ayuda humanitaria, que es un programa grande que hemos tenido por años en educación y salud.
¿Apoyo presupuestario?
No, no, casi la totalidad de nuestra ayuda está implementada a través de ONG (organismos no gubernamentales), no hemos dado ayuda al presupuesto del Gobierno de Nicaragua en muchos años. Luego hay ayuda de emergencia, como hicimos con el huracán Félix, que valió más de 15 millones de dólares, y aparte de esto está la ayuda al Ejército, que es modesta pero importante, básicamente enfocada a la lucha contra el narcotráfico; y luego tenemos todo el programa de la Cuenta Reto del Milenio (CRM) que vale 175 millones de dólares, de la cual hemos desembolsado 23 millones de dólares en programas enfocados a León y Chinandega, titulación de propiedades, ayuda a los agroexportadores.
Para producción de alimentos, ¿cuál ha sido el aporte de su gobierno?
Nos hemos enfocado en la seguridad alimentaria por muchos años, desde el 2002 creo que hemos gastado más de 150 millones de dólares, sean donaciones de comida o ayuda al sector en asistencia técnica. Del año 2002 al 2008 hemos tenido un programa de seguridad alimentaria en el norte del país, que ha dado asistencia a más de 270 mil nicaragüenses en comida. Estamos hablando de los municipios más pobres. Hemos dado más de 60 mil toneladas métricas de alimentos y parte del programa que ayuda a Salud y comida a los niños, así como asistencia a los productores.
¿Cuál es la nueva tendencia de la cooperación?
No tenemos presupuesto para el 2009, pero nuestra ayuda destinada a Nicaragua ha rondado, en los últimos años, entre 35 y 40 millones de dólares más los desembolsos de la CRM y no veo que estos números hayan cambiado, porque tenemos un compromiso con el pueblo y la gran mayoría de nuestra cooperación está a través de ONG.
¿Cuando dice que no tienen presupuesto 2009, a qué se refiere?
Lo que pasa es que el Congreso de Estados Unidos no ha aprobado todavía el presupuesto. Hemos pedido este monto de dinero y esperamos que sea aprobado. No hay ningún plan aprobado.
¿Cómo valora los resultados?
Bueno, yo creo que ha sido bastante exitoso. Uno, ha sido un tipo de red de seguridad social para los más pobres del país, porque estos programas tienen nexos con problemas de maternidad. Dos, están dando al agro la oportunidad para tomar plenas ventajas del Cafta, con nuevos productos, nuevos métodos y eficiencia. En el año 2007 Nicaragua exportó a Estados Unidos 250 millones de dólares en productos agropecuarios. Es el doble que en el 2003. El Cafta, más toda la ayuda que estamos dando y ayudando a Nicaragua a tomar ventaja, ya tiene sus buenos resultados.
¿Cuál es la tendencia del Cafta? Estos tratados tienen una curva inicial ascendente, pero después caen.
Creo que sube por dos razones. Uno, son los alimentos y, dos, que hemos visto la entrada de nuevos productos, porque el éxito del agro es diversificar al productor. Por primera vez se está exportando pimienta verde, malanga, okra, vegetales orientales especializados, es algo; de forma que ha sido bastante exitoso.
¿El discurso oficial contra el Cafta no ha influido negativamente en las exportaciones hacia su país?
Los números dicen que las exportaciones hacia Estados Unidos están creciendo, por las razones que digo: los precios y la variedad del producto.
¿El Gobierno nicaragüense ha mostrado alguna intención real de dejar el tratado?
Eso hay que preguntárselo al señor Presidente (Daniel Ortega). Lo que he dicho es que el tratado ha dado buenos resultados, vistos primero en las cifras de la exportación. Estuve en Cone Denim (nueva empresa de zona franca de capital estadounidense), la fábrica más moderna en textil, una inversión de 100 millones de dólares que emplea a 850 empleados. Es entonces un gran éxito. Cuando uno ve las cifras de exportación para algunos renglones, para Nicaragua, como la maquila, ésta ha subido. Hasta este momento creo que el tratado ha sido satisfactorio.
¿Cómo valora los resultados de la cumbre sobre alimentos que hubo en Managua?
Siempre es positivo que haya diálogo, discusión sobre este asunto, porque hay productores y consumidores dentro de esta región; obviamente, es un problema muy importante que ha sido señalado por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, Naciones Unidas. Es un problema real, los economistas mismos lo dicen, que en la economía global los precios de la comida en el mundo han crecido 43 por ciento en los últimos 12 meses. Creo que tenemos que ver dos cosas, cuáles son las respuestas básicas y cuál es nuestra reacción. En términos de soluciones, prácticamente lo más importante es más producción para que los precios bajen y haya más accesibilidad a productos a todo el mundo. Lo que me preocupa sería cualquier tendencia de la región para que el Estado incida demasiado en cualquier mercado agropecuario. La historia económica nos ha enseñado bastante bien, que el control de precios, de exportaciones, de importaciones, de canales de mercadeo por parte del Estado sólo agrava la situación. Obviamente, el Estado puede tener un rol positivo en el sector agrícola, por ejemplo, dando más asistencia técnica y productividad al sector, dando mejor infraestructura como carreteras o centros de acopio; incentivando quizás al sistema financiero, para dar más financiamiento al sector, titulando propiedades, dándoles semilla o vendiendo semillas nuevas, por ejemplo. El Estado puede tener un rol pero no puede incidir demasiado en un sistema, que es global y está funcionando.
Hay quienes acusan al etanol de provocar esta crisis.
El problema aparentemente no es que no haya suficiente comida en el mundo, el problema es que no hay suficiente comida con precios accesibles y problemas de distribución en algunos sectores… Los expertos y economistas dicen que del 43 por ciento de la subida de los precios a nivel mundial, sólo un tres por ciento puede ser ligado con el cultivo y cosecha de etanol, que ocupa menos del uno por ciento del área cultivada en el mundo, que está dedicada a este producto. Otro problema es el climático en otros países, por ejemplo, problemas de sequía en Australia. Además, hay que agregar que hay una demanda creciente, especialmente en India y China, porque la clase media en esos países ha crecido considerablemente en los últimos años, hay millones de millones de personas que tienen más plata y quieren mejor calidad de su comida, aumentando la demanda. Otro factor es que la mayoría de la comunidad económica en el mundo está denominada por dólares, el cual ha mostrado debilidad y que incide en precios más altos por el tipo de cambio. Pero el problema más grande ha sido la subida del petróleo. O sea, si uno ve cuáles son los factores y cuáles influyen en los precios agrícolas, el petróleo es mucho, sobre todo el costo de transporte, costo de producción, o sea el uso de maquinarias, los agroquímicos derivados del petróleo, de forma que no es accidente que en los últimos doce meses ha duplicado un precio y no es sorprendente ver que la comida también ha subido. Quiero enfatizar que en el caso de Nicaragua, la mayoría de los pobres en este país son pequeños productores en áreas rurales. Para ellos los precios buenos pueden ser la salida de la pobreza más rápida posible. Nicaragua debe buscar maneras de incrementar su producción, ayudar a estos productores para que ellos tengan mejores precios. Si va al norte del país, usted ve que hay más córdobas circulando, porque esta es gente que tiene una, dos o cinco manzanas, está recibiendo el doble o el triple en algunos casos por su cosecha, y eso es muy importante para el futuro del país.
¿Qué hace su país para enfrentar esta crisis y ayudar a resolverla?
Desde el punto de vista de la respuesta americana es, una, la producción y, otra, la ayuda que estamos dando de manera global. Recuerde que Estados Unidos es el productor más grande de productos agrícolas especialmente maíz. Nos dicen que en el año que entra las producciones son buenas. La exportación de arroz nuestro va a ser buena, 3.8 millones de toneladas, o sea igual que el año pasado. Desde el punto de vista de productividad será muy bueno. También creo que no hemos puesto límites de exportación en estos productos, mientras que algunos países sí. Quiero explicar un poco más sobre el etanol y maíz en Estados Unidos. Recuerde que la gran mayoría de maíz producido es maíz amarillo, utilizado para productos alimenticios animales y para producción de comida procesada. Tenemos excedente y parte de esto está siendo causado por el etanol. Nadie está con modelos de etanol en Nicaragua o Centroamérica, nadie está sugiriendo que el maíz blanco sea convertido en etanol; aquí hacen etanol, lo harán con azúcar o quizás otro producto.
Durante la cumbre sobre alimentos, algunos sugirieron destrabar las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y que Estados Unidos elimine los subsidios a la agricultura.
Acabo de dar cinco o seis razones para la crisis. El libre comercio no es una de las razones. Seguramente al contrario, el libre comercio sin traba puede contribuir más a la solución. En lo relacionado a los subsidios, hemos empujado por varios años bajar nuestros subsidios y hemos prometido eliminar nuestros subsidios completamente, si están hechos en común con la Unión Europea y Japón. Estamos listos para hacer esto, pero no podemos desarmarlos unilateralmente. La otra cosa, y es algo que no entiendo, por muchos años América Latina se ha quejado de los subsidios diciendo que los precios estaban demasiado bajos y que estaban destruyendo su agricultura. Y ahora que los precios están buenos, también están quejándose, entonces no pueden argumentar de los dos lados.
¿Qué tanto daño ha hecho la retórica antiestadounidense del gobierno nicaragüense?
Obviamente, la retórica negativa no ayuda, no es opción entre los países, no ayuda al clima sicológico de inversión. Te doy dos ejemplos, donde se dio la retórica y luego el diálogo ha ayudado. Por ejemplo, el presidente Ortega criticó hace unos meses el programa de la CRM, yo fui a hablar con él (Ortega) junto al representante de la CRM aquí. Explicamos ese programa en detalles y después de esa explicación parece que han aceptado que el programa tiene un gran valor y usted puede ver, cuando estuvo en enero el señor (John) Danilovich, se fue a Chinandega a una gran manifestación de triunfo, sobre el gran valor de la Cuenta. Tuvimos otro ejemplo en el programa de la lucha contra el narcotráfico. El Presidente (Ortega) lo criticó muy fuertemente. Llevamos aquí a oficiales de alto rango del Departamento de Estado, de la DEA y le explicaron la amenaza y ahorita, por medio del diálogo, el programa está funcionando.
El Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, señaló que con el presupuesto de dos días en la guerra de Irak se resolvería parte del problema de Centroamérica.
La única cosa que puedo decir es que somos los donantes más grandes del mundo, nuestra ayuda a América Latina es el doble de lo que fue hace ocho años; tenemos programas diversos en muchos aspectos, desde la democracia, la agricultura, la seguridad.
¿Cuál es su visión del Alba, desde el punto de vista económico y técnico?
Mira, nosotros no vemos ningún problema con la integración regional y una de las razones por las cuales hicimos Cafta fue instar la integración regional, y creemos que esto podría ser el motor del desarrollo por tener un mercado más grande unificado. Si uno ve el Pacto Andino, el Mercosur, nunca hemos tenido ningún problema con la integración y en realidad, desde el punto de vista como economista, este tipo de expansión de mercado, de integración económica entre países de comercio exterior, siempre es muy positivo. En el caso del Alba (Alianza Bolivariana de las Américas), los países están libres de hacer cualquier relación de comercio que ellos quieran. El problema es que tradicionalmente estos países no han tenido un gran comercio entre ellos. Vea el caso de Estados Unidos, Nicaragua y Venezuela. Cada año, las exportaciones de Estados Unidos, son cienes de millones, hace dos años las exportaciones a Venezuela fueron de apenas dos millones. A lo mejor con el Alba, con otra cosa vaya mejor. El otro aspecto que apuntaría es una idea de cooperación, de inversión y otras cosas, pero mi punto de vista es que lo mejor es la economía de mercado, para mí; para nosotros es una manera mucho más eficiente para regir las relaciones entre los países, porque la empresa privada puede encontrar la manera de hacer las cosas mucho más positivas. Los economistas no están de acuerdo en muchas cosas, pero una cosa en la que están de acuerdo es que un crecimiento del comercio exterior es positivo y es positivo para los dos lados, exportador e importador.
¿En el caso del petróleo venezolano, qué provecho puede obtener Nicaragua?
Es una pregunta que uno debe preguntar al Gobierno de Nicaragua. Una de las críticas que he visto es que obviamente hay un programa, pero la transparencia relacionada con la operación del programa, con los fondos que provienen, ha sido muy baja; la transparencia ha sido muy baja y hasta el FMI ha notado esto. Para que un programa sea exitoso debe ser más abierto, la gente debe hablar abiertamente sobre los usos de los fondos, los beneficios y que hasta el mismo pueblo de Nicaragua no ha visto.