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Después de escuchar a Paúl Argüello decir que “arrasó con todos los trofeos habidos y por haber” durante su carrera y particularmente en 1987, me veo obligado a hacer algunas aclaraciones al respecto, ya que me parece una enorme falta de respeto para muchos atletas que durante la década de los ochenta tuvimos un buen desempeño, mucho mejor que el del mismo Paúl, y no digamos de los que jugamos en los noventa.
Los años de gloria de Paúl fueron 1986, 1987 y parte de 1988, fecha cuando él mismo dice que empezó a retirarse. ¿Y de 1989 en adelante qué se hizo? ¿Dónde está “el dominio total” que mencionan algunos? En 1986 se realizaron tres torneos, donde los mejores anotares fueron en el primero, Bernardo Medal, el segundo, yo y el tercero, Paúl. El siguiente a principios de 1987 lo gané yo. El segundo de ese año lo ganó Erwin Humprey. El siguiente lo gané yo.
Al llegar al Ulloa de ese año, yo era el mejor anotador nacional. Por ningún lado apareció Paúl como el líder. Pero llegamos al Ulloa de ese año y tuve que hacerlo con la selección B por serios problemas con el presidente de la Federación, y además, alcancé con costo, quizá sólo porque era el mejor anotador nacional en ese momento y no tuvieron otra opción que incluirme. Con este equipo fui el campeón anotador de canastas de dos puntos, a una canasta del récord para esos torneos. Es el año en el que dice Paúl que fue el mejor encestador del torneo. Y sí fue el jugador más valioso en ese torneo, pero fue un título cuestionado por los equipos que participaron en el evento, ya que Leonardo Pérez dio toda una cátedra de baloncesto, llevando a Cuba a la final con un equipo muy modesto. Como ven, Paúl no ganó todos los trofeos “habidos y por haber”.
El 1988, Paúl volvió a ganar otro campeonato. Pero fue porque yo me lesioné a mitad de temporada y no volví a jugar sino hasta la mitad del siguiente torneo. Yo iba casi 100 puntos arriba de Paúl, 373 contra 280. Al año siguiente Jorge Sequeira, uno de los mejores armadores de esa década, fue el campeón anotador y yo quedé segundo.
Desde ese año, Paúl no volvió a ganar nada y se retiró en el 2000. Y aquí mi reflexión final. En mis registros Paúl sólo ganó dos campeonatos de anotación. Yo gané catorce, entre 1986 y 1998 y entre 2000 y 2004 gané otros cuatro en la Liga del Parque. Además nunca consta que haya sido un jugador dominante en la defensa o en los rebotes. De forma que yo sí puedo decir, sin ningún reparo que soy el mejor anotador en toda la historia del baloncesto. Y puedo decir categóricamente que Paúl no es, ni ha sido nunca el mejor jugador que ha tenido el país. Sobresalió en un baloncesto muy modesto como el de la segunda mitad de los ochenta, una época de guerra, escasa de talentos deportivos. No acepto que se nombre a un jugador como el mejor, con una carrera deportiva de 15 años, donde su trabajo destacado fue sólo de tres años. Destacado solamente, pero no el mejor.
No es nada personal, es sólo memoria histórica.