- CARTAS AL DIRECTOR
Sueños
“Sólo es capaz de realizar los sueños el que, cuando llega la hora, sabe estar despierto”.
Un sueño más
Los grandes problemas internos de Venezuela, agravados por un gobierno populista que promueve los enfrentamientos retóricos con los Estados Unidos en los foros internacionales, no le permite aportar los capitales que ha prometido a los gobernantes alineados con su Socialismo siglo XXI y la Albanisa.
La refinería prometida a Daniel Ortega Saavedra y a los pocos nicaragüenses que pueden creer en tanta falsa promesa, quedará como un sueño más, una nueva quimera de gobernantes que no conocen la limitación de sus propios recursos y quieren desempeñar el papel de dirigentes de un centro hegemónico de poder regional. Lo único real que ha recibido el pueblo nicaragüense es la inflación que viene con cada barril de petróleo.
Guillermo Araica Núñez
Bienes mal habidos
De acuerdo con la nota publicada en esta semana sobre “Fiscalía va tras el edificio Banic”. Es increíble cómo las autoridades del Frente Sandinista buscan cómo crear caos en todo lo relacionado con los gobiernos anteriores, sin embargo no hacen ningún comentario de todos los bienes que fueron ilegalmente traspasados durante el gobierno de Daniel Ortega y demás asociados quienes se repartieron con la cuchara más grande y sin embargo gozan de esos bienes mal habidos.
Oscar Urcuyo
Quiebras bancarias
Los miembros de las Juntas Liquidadoras
de los bancos quebrados fraudulentamente, son los que tienen mayor responsabilidad en las ventas de los activos de las carteras a precios de “guate mojado”. Puede que el edificio del Banic sea el emblema de esas irregularidades, pero hay muchas más aunque de menor cuantía. Pero también debe procesarse a los accionistas y ejecutivos de esos bancos quebrados por ellos mismos, porque todos los contribuyentes estamos pagando con nuestros impuestos al pago de esas deudas de los Cenis.
A los nicaragüenses como siempre nos toca pagar los platos rotos, primero el valor de los bienes “piñateados” en abril de 1990, luego los Cenis y hasta es posible que la deuda pública con Venezuela.
Efrén López Salazar
Auditoría a petroleras
Es urgente que la Asamblea Nacional
ordene a la CGR practicar una auditoría especial en los fondos manejados por Petronic, procedentes de las ventas del petróleo venezolano, porque se trata de un acuerdo crediticio concertado entre Estados y que generan deuda pública. Tanto el director de deuda pública del MHCP como el propio titular de la cartera, han mantenido un sospechoso silencio al respecto. También es oportuno conocer cómo han disfrazado estas operaciones cuando se reúnen con los representantes del FMI, porque corresponde a este organismo supervisar el endeudamiento externo de Nicaragua por ser miembro de la HIPC. Se confirma que los sandinistas se quedan con las utilidades y el pueblo con la deuda.
Guillermo Pérez Salcedo
Castroburgueses
Es un axioma que cada movimiento triunfante en cualquier país que toma el poder por la violencia revolucionaria, genera su propia clase privilegiada, la que vegeta rodeada de lujo y toda clase de comodidades, mientras que quienes creen en esos dirigentes muchas veces se mueren de hambre o permanecen subalimentados. A los boliburgueses y sandiburgueses mencionados por el autor Fabián Medina en la publicación “En Letra Pequeña” el pasado jueves, habría que agregar los castroburgueses y miembros de las nomenclaturas en los países comunistas.
Se cuentan con los dedos de las manos los llamados revolucionarios que se mantienen como tales después del triunfo de la revolución, porque la mayoría se convierte en capitalistas y encomenderos.
Ramón Morales Rodríguez
“Sacar manteca”
Los teóricos de los movimientos que se llaman revolucionarios sostienen que en su mayor parte los miembros de la vanguardia se contentan con practicar la operación de “sacar manteca”, es decir, eliminar a unos cuantos integrantes de las élites económicas, políticas y empresariales para ocupar sus respectivos lugares, disfrutando luego de todas las delicias del poder.
Esto es lo que han hecho los miembros de la antigua nomenclatura sandinista, los que hoy son poderosos empresarios y aplauden las bondades del capitalismo salvaje. El compañero Orlando Núñez Soto pertenece a esa nueva clase, denunciada a partir de 1945 por el yugoslavo Milovaj Djilas, pero que predicó en el desierto.
Roberto Escobedo Caicedo
El gobierno de Daniel Ortega Saavedra, a pasos acelerados está transformando nuevamente a nuestro país en un santuario de elementos extremistas, provocando a las autoridades colombianas a quienes los izquierdistas mexicanos acusan de “violar los derechos humanos de los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México que hacían estudios sobre movimientos insurgentes”.
Es evidente que la estadía de Lucía Morett en territorio nicaragüense obedece a compromisos previos con Manuel Marulanda y Hugo Chávez. Si los universitarios mexicanos quieren estudiar los movimientos insurgentes, pueden hacerlo en su propio país, Sierra Lacandona de Chiapas. Su presencia en campamentos de las FARC, responde a entrenamientos en terrorismo urbano y guerrilla rural.
Fulgencio Cajina Baldelomar
Buen líder
El Alcalde de Managua, ingeniero Dionisio Marenco ha demostrado que tiene las bolas bien grandes. Es un político racional y que independientemente de la postura de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo ante los problemas que se han suscitado últimamente ha tomado decisiones como Alcalde que es de todos los managuas, sin contemplaciones políticas.
Lástima que no tenga aspiraciones presidenciales, tal vez por no hacerle sombra a su hermano Daniel, pero si se decidiera, a no ser que compitiera contra Eduardo Montealegre, yo le daría mi voto. Los nicaragüenses debemos ver quiénes nos pueden sacar del atolladero que estamos, no ver figuras políticas que sólo han servido para hundir cada vez más al país. Por eso estamos donde estamos.
Luis B. Montoya
Impuesto único
Mientras no haya libertad, equidad y no se creen oportunidades de progreso no se puede salir de la pobreza, los nicaragüenses necesitamos que se reconozca la justicia, se promueva la igualdad y se nos dé la libertad que tanto anhelamos, que seamos libres no sólo políticamente sino económicamente. ¿Cómo lograremos todo esto? La pobreza no se resuelve hablando de ella ni esclavizando a un país económicamente, no necesitamos que el FMI, el BM, ni ningún otro organismo nos siga haciendo dependientes de la “cooperación extranjera”, que lo único que logra es que acrecentemos nuestra deuda externa y promueve la corrupción gubernamental e institucional. Ahora el PNUD dice que se erradicará la pobreza eliminando la desnutrición infantil y fomentando el empleo en los jóvenes; de sobra saben que ningún gobierno va a utilizar los fondos que reciben de los organismos internacionales para estos fines, a menos que el mismo gobierno se beneficie de ello o que el poder del pueblo le obligue a hacerlo.
En algo estoy de acuerdo con el señor Alfredo Missair, coordinador residente del PNUD en Nicaragua, en que la solución es simple, sin embargo, por desconocimiento o conveniencia la que él expresa está errada; la única forma en que desterraremos la pobreza es dándole al pueblo lo que el pueblo produce y al Estado a lo que tiene derecho, eliminando los privilegios de los que gozan unos pocos (de prohibir el acceso a la tierra a los pobres). La solución es eliminando los impuestos que castigan a la producción y en cambio gravar un solo impuesto sobre la renta de la tierra, es decir sobre la posesión de tierras, si todos los terratenientes tuviesen que pagar un impuesto por la tenencia de tierra entonces nadie querría tener más que la que puede ocupar para producir riquezas, eliminando de facto la especulación sobre la tierra. Este impuesto único no es nuevo en el campo de la macroeconomía, ya se ha probado en diferentes países del mundo siempre con buenos resultados. Abramos los ojos, un tributo de esta naturaleza dará acceso al trabajo a todos por igual, pues al querer conservar una tierra deberán ponerla a producir y eso generaría empleos, pero sobre todo salarios dignos porque correría el margen de producción hacia zonas más productivas.
Rogelio Oviedo Espinoza