Libertad de prensa
“La prensa es la artillería de la libertad”.
Hans Dietrich Genscher (1927-?), político alemán.
Farsa judicial
Las cinco querellantes contra el diario LA PRENSA ni siquiera pudieron demostrar que su nombre aparecía en la nota informativa que originó la demanda, pero ganaron el juicio porque el juez Celso Urbina de forma inaudita encontró injurias, lo que implicaría que LA PRENSA, cuando publicó la nota, tenía expresamente la intención de perjudicar a las supuestas ofendidas. Quedó claro que tanto ellas como el juez Urbina, llegaron al juicio a hacer su trabajo, el cual consiste en utilizar el sistema judicial para reprimir la libertad de prensa: un triste capítulo en la historia de la prensa libre en Nicaragua. Como ahora no se puede usar la censura o el cierre de los medios, se usa el sistema judicial para reprimirlos arbitrariamente.
Una de las ofendidas llegó al extremo, incluso, de que no pudo o no quiso responder a ninguna de las preguntas de la defensa, quizás porque ya todo estaba escrito en el guión que fue elaborado en una casa del barrio El Carmen, antes de que se iniciara el juicio y el juez le diera cabida a una querella por calumnias, cuando ni siquiera los nombres de las demandantes fueron mencionados en la nota periodística que originó la acusación. Este juicio sienta un grave precedente contra la libertad de prensa, que tanto nos ha costado alcanzar en Nicaragua. No son las cinco querellantes del barrio La Fuente, somos todos los periodistas los que nos declaramos ofendidos y cualquier periodista que se precie de independiente y profesional, debe protestar porque está siendo agredido y poner su barba en remojo, porque si hoy es con LA PRENSA, que es un diario fuerte y símbolo de lucha por la libertad en Nicaragua, mañana puede ser contra cualquier periodista.
Más preocupante resulta el hecho que aún está fresca en la memoria la triste experiencia de los años ochenta porque los mismos dirigentes sandinistas que hoy están en el poder, se ensañaron contra la prensa independiente de Nicaragua y ensayaron todo un arsenal de armas para silenciar al periodismo independiente: desde las leyes represivas y la censura directa y diaria; hasta los cierres temporales o definitivos de los medios de comunicación.
Hoy las circunstancias históricas y los avances democráticos que los nicaragüenses hemos alcanzado en las últimas dos décadas, no les permiten utilizar las mismas armas, pero como su afán de controlarlo todo, aún está vivito y coleando en formación totalitaria, recurren a nuevas estrategias represivas, como el uso del sistema judicial como herramienta represiva a la libertad de prensa.
Se quitaron la careta
El fallo del juez sandinista, Celso Urbina, declarando culpables del supuesto delito de injurias en perjuicio de activistas de los CPC al ingeniero Jaime Chamorro Cardenal y al licenciado Eduardo Enríquez del Diario LA PRENSA, ennoblece a las víctimas de tal aberración jurídica y refleja como individuo que ha perdido su propia autoestima al judicial de marras.
Quienes manejan como marionetas a los jueces y magistrados corruptos del Poder Judicial se han quitado la careta en este caso, manifestando que no están dispuestos a tolerar ninguna crítica constructiva por los desmanes que a diario cometen contra el ordenamiento jurídico vigente. Hay que denunciar estos atropellos en todos los foros internacionales.
Guillermo Pérez Salcedo
Primera estocada
El jueves pasado, con la decisión abyecta por parte del juez Celso Urbina, la administración del presidente Ortega desmontó su propio argumento que rechaza el señalamiento de ser un dictador.
Lo decidido por Urbina trae a la memoria los días más aberrantes del primer período frentista, cuando se asesinaban jóvenes y adultos con la sangre fría y coagulada que tapizaba los gulags en la Rusia de Stalin e inundaba el malecón de la Cuba de Fidel. El dictamen del judicial ha caído con la fuerza propia y severa del pretoriano que descarga su furia sobre el ciudadano.
Pero no sobre el licenciado Eduardo Enríquez ni el ingeniero Jaime Chamorro, sino que lo hace sobre la mortal estructura del ciudadano pobre, del que camina, del que suda; del que recuerda. Es una decisión contra todos. La libertad de prensa sufre su primera estocada. El judicial experimenta su primer asesinato. El pueblo, su primer reto. Si esto es democracia, es mejor la cárcel. Ahí seremos libres.
Luciano Cuadra Waters
Otra vez martirizado
Quiero expresar mi completa solidaridad con el Diario LA PRENSA, una vez más martirizado, por quienes no comprenden, ni respetan el sagrado derecho a la libertad de prensa, opinión, expresión etc.
Los nicaragüenses dignos, rechazamos ese fallo judicial en contra de este Diario, e insto a todos los medios de comunicación democráticos y al noble pueblo de Nicaragua a solidarizarnos y defender la libertad de información ante burdos atropellos de un sistema judicial controlado por un partido político en el poder.
Fernando Avellán Martínez
Solidaridad
Mi solidaridad para el licenciado Eduardo Enríquez y el ingeniero don Jaime Chamorro, jefe de Redacción y director del Diario LA PRENSA, respectivamente, en este bochornoso dictamen de culpabilidad emitido por el futuro magistrado Celso Urbina. Esto ya era una muerte anunciada por los titulares del Ejecutivo con domicilio en el barrio El Carmen, así se cierra el telón de la justicia sandinista en contra una vez más de LA PRENSA quien por muchos años ha sufrido persecución, destrucción, multas, etc.
Los nicaragüenses debemos estar preparados para lo peor que nos viene de ahora en adelante, porque el presidente Daniel Ortega siempre ha hecho lo que ha querido. En estos momentos Ortega debe de estar riéndose por el fallo abominable, pero el que ríe por último ríe mejor.
Octavio Aguilar
Aclaración
Fotografía
Een la página 6A de nuestra edición de ayer viernes 18 de abril, en la nota titulada “Estudiaron en escuela no autorizada”, se publicó la fotografía de la licenciada Elizabeth Baltodano, directora de Educación Especial del Ministerio de Educación, a quien se le identificó como Milena Núñez, Viceministra de Educación. Ofrecemos disculpas a ambas afectadas lo mismo que a nuestros lectores en general
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