- Miriam Santamaría, de Bluefields, dice que de esa manera le da un diezmo a Dios
“Todos tenemos que darle el diezmo a Dios de lo que tenemos”, dijo doña Miriam Santamaría Cajina cuando LA PRENSA le consultó el por qué cada lunes, en horas de la mañana, da de desayunar a más de 200 niños, niñas y adultos pobres de Bluefields.
Esta benemérita tarea de alimentar a los más pobres inició, según Santamaría, hace más de un año, cuando unos niños llegaron a su casa a pedir alimentos.
“Vino un niñito que vende quesadillas a pedir comida, al día siguiente regresó con otros niños, luego regresó con más y así fui acumulando más de 200 personas cada lunes”, explicó Santamaría.
Cabe destacar que esta señora no es candidata a ningún cargo político.
MONTONES DE NIÑOS
Todos los lunes, en horas de la mañana, se observa decenas de niños, niñas y personas mayores en una calle céntrica de Bluefields, esperando que la señora Santamaría abra la puerta de su casa y salga con las porras de comidas y refrescos.
“Yo empiezo con todos los niños, luego los más adultos, todo el que quiere desayunar viene aquí”, celebró Santamaría.
El pasado lunes, LA PRENSA, sin anunciar su visita, llegó hasta la casa de Miriam Santamaría y observó que el menú del día era huevos revueltos, gallo pinto, pan, queso y gaseosas.
COMPARTIR LO POCO QUE TENEMOS
“Se me llena el alma, porque creo que todos le tenemos que dar un diezmo a Dios de lo poco que tenemos”, apuntó la también ex concejal municipal del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y ex delegada de la Lotería Nacional.
La altruista mujer celebró que esta tarea la inició sola, pero con el tiempo aumentaron las cantidades de personas con hambre, por lo que solicitó el apoyo de la empresa privada, que con gusto ahora la apoya.
El señor Alejandro Gómez García, de 83 años, quien visita frecuentemente el lugar, se alegra de que la fe en Dios haga que Miriam Santamaría les dé algo de comer.