Hace poco recibí el último reporte de la liga nicaragüense de baloncesto Clifford Scott que se realiza en Miami, con el listado de los mejores anotadores, los equipos punteros y el calendario de juegos.
Pero eso no es lo que quiero destacar pues puede parecer otro torneo más, y no. Más bien quiero destacar que este torneo es parte de una labor de hormiga que un grupo de ex jugadores y amantes nicaragüenses del basquetbol realizan en Miami, Estados Unidos.
Este grupo ha conformado la Asociación Nicaragüense pro Baloncesto (Anprobal), que no es una simple asociación, ha permitido que la comunidad nicaragüense tenga un punto de unión a través de este deporte.
No sé si haya otras asociaciones u organizaciones deportivas. Es una gran iniciativa y no lo digo porque quienes la impulsan sean amigos y ex compañeros de juego. No. Realmente es un movimiento dinámico que ha dado su aporte al deporte en Nicaragua, a través de cooperación y apoyo logístico.
No sé cuánta gente está moviendo la Asociación, pero puedo decir que hay mucho movimiento. En febrero finalizó el III Torneo Clifford Scott y ya están en el IV, además en julio se realizará el Torneo de Maxi baloncesto Sammy Lambert in Memoriam, en Managua.
Un torneo que poco a poco se ha convertido en una atracción ya que jugadores de todas las épocas se encuentran en las canchas del país en un torneo que ha puesto en movimiento a mucha gente que quizás nunca imaginó volver a una cancha de baloncesto. Todos vienen de diferentes puntos de Estados Unidos y de Nicaragua conformando equipos muy competitivos. Imagino que en este momento, cuando escribo esta nota, hay muchos que ya están “calentando motores” para hacer mejor las cosas.
Pero más allá de lo colorido del encuentro, hay una iniciativa que debemos reconocer y es la de Anprobal, cuyo presidente es Javier García, ex jugador de la Universidad Politécnica en los años setenta..
Además están trabajando en el apoyo de pequeñas ligas nicaragüenses, según Javier García, están en 12 barrios de la capital. Ése es un trabajo de hormiga que ya lleva 4 años y el cual es necesario divulgar porque generalmente el trabajo de promoción y apoyo al deporte no incluye a los quijotes de estas actividades.
La reunión de ex jugadores en los torneos Sammy Lambert en Managua es una de las experiencias más gratificantes que puedo tener, al menos una vez al año.
Por ejemplo yo juego con un equipo de Miami donde habemos tres jugadores de la selección juvenil de 1980. Encontré compañeros a quienes no veía desde hace más de veinte años. Y cuando converso con el resto de jugadores, todos coinciden en lo mismo. Además es un torneo cuya calidad y exigencia va creciendo y todos los “veteranos” tenemos que hacer un esfuerzo extra. Imagino que ya desde este momento hay quienes están entrenando para el próximo torneo de julio.
Esta iniciativa hay que reconocerla, pues es un esfuerzo que cuesta dinero y plata. Y hay quienes han estado decididos a hacerla realidad.
De hecho, la historia del baloncesto nacional sería otra si este tipo de empeño se pusiera para organizar y unificar el baloncesto en Nicaragua. La historia sería otra, ya la Federación de Baloncesto, estaría legal, tendríamos una sola liga de baloncesto superior, haríamos un mejor papel en el exterior. Es por eso que lo que hace Anprobal en Miami ya no es sólo una actividad recreativa, es algo de lo que podemos aprender mucho.