(LA PRENSA/J.ORTEGA)

“En el campo se puede invertir”

Propone ajustes urgentes para evitar que la inflación en Nicaragua sea de dos dígitos este año, como sucedió en el 2007, porque las señales indican que podría cerrar el 2008 con al menos 12 por ciento y eso impediría alcanzar el cuatro por ciento de crecimiento económico El sector privado nicaragüense ha mantenido relaciones armoniosas […]

  • Propone ajustes urgentes para evitar que la inflación en Nicaragua sea de dos dígitos este año, como sucedió en el 2007, porque las señales indican que podría cerrar el 2008 con al menos 12 por ciento y eso impediría alcanzar el cuatro por ciento de crecimiento económico

El sector privado nicaragüense ha mantenido relaciones armoniosas con el Gobierno hasta la fecha, sin embargo hay varios puntos que las han tensionado. No obstante, según César Zamora, presidente de la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (Amcham), entre ambos pueden crear el consenso necesario para superar los grandes escollos que tiene el país para lograr el desarrollo. Considera que se tiene que mejorar la productividad del país, que es la más baja a nivel de la región, por lo que tanto el Gobierno como la empresa privada necesitan hacer una fuerte apuesta y arriesgar lo que hasta el momento han hecho.

¿Cómo están las relaciones entre el sector privado y el Gobierno?

Podemos decir que las relaciones con el Gobierno son relaciones productivas, donde el sector privado ha ido trabajando unido y donde ha prevalecido el diálogo constructivo por encima de la confrontación. Son relaciones que pueden volverse en cualquier momento conflictivas y donde, creo yo, el sector privado ha defendido principios. El principio que ha manejado es la defensa del mercado como la institución para manejar todas las relaciones económicas del país. Creo que los resultados en estos catorce meses de administración son buenas. Ha habido momentos de crisis como es el tema de la ESSO, donde al final prevaleció el diálogo y la búsqueda de solución al conflicto. También hay que reconocer que el Gobierno ha manejado el tema macroeconómico responsablemente, el acuerdo con el FMI (Fondo Monetario Internacional) es importante para el país y eso crea viabilidad económica a este país que depende mucho de la asistencia internacional. Creo que ha habido mucho pragmatismo en este Gobierno.

¿Cree que esas relaciones se mantengan este año?

El 2008 es importante para este país porque es un año corto, porque tenemos elecciones a final de año y empezamos campañas políticas. Creo que lo importante es que se han tocado con el Gobierno puntos importantes como la meta de crecimiento del 4 por ciento. En el tema de la inflación que se quiere para el país, consideramos que no debe ser mayor al 10 por ciento y que condiciona, que para que haya crecimiento del 4 por ciento la inflación no debe ser mayor del 10. Esta tarea no sólo es del Gobierno sino que debe ser una tarea de nación, la deben asumir los empresarios, los trabajadores, la clase política y el Gobierno. Todos tenemos que asumir eso como las metas que tenemos que trabajar para este año.

El otro tema importante es que el Gobierno dijo que no iba a trabajar el tema de la inflación a través del congelamiento de precios, eso es importante para el país.

¿Como empresarios consideran que es viable un nivel de inflación de menos del 10 por ciento?

Tiene que haber ajustes porque ya tuvimos incrementos de inflación de más del uno por ciento en el mes de enero, y si vamos por este ritmo llegamos al final del año de 12 por ciento, y con esto va a ser difícil de llegar a la meta (de crecimiento) de cuatro. Entonces tiene que haber ajustes necesarios en los precios, allí hay muchos mecanismos que se pueden trabajar para la reducción de la inflación y estamos en una estructura muy delicada, porque el 55 por ciento del gasto de todos los nicaragüenses es en alimentos. Y el gasto de los más pobres es del 65 por ciento también en alimentos. El trabajo que se tiene que hacer sustancialmente es el tema de canasta básica en el país.

En este tema, como sector privado,¿ cuáles son sus planteamientos?

La solución tiene que ser real y en primer lugar el tema de la canasta básica debe ser como concepto y no como marco de referencia, porque lo que está en la canasta básica al final siempre es cuestionable y hay que ver qué está entrando en el bolsillo de los nicaragüenses y en qué se está gastando, ese es el primer concepto.

En segundo lugar veamos como país una concertación sobre lo que podemos trabajar juntos, Gobierno y sociedad, política empresarios y trabajadores; el tema de crecer al cuatro por ciento no es el fin, sino que con este cuatro por ciento podemos reinvertir y mejorar la calidad de vida. El Estado tiene que invertir y reacumular y reinvertir en infraestructura básica de caminos, y para ello tiene que invertir en el campo; la productividad del campesinado y el sector privado, pequeños, medianos y grandes de producción, la calidad del producto que está elaborando, es fundamental.

Pero en el tema de los salarios hay posiciones encontradas entre el sector privado y los sindicatos. Incluso, la última negociación del salario mínimo dejó muchas dudas sobre el mecanismo de establecimiento del salario.

Lo que no podemos hacer es ir siguiendo a la inflación porque entonces vamos a entrar en una espiral muy difícil y hay que hacer sacrificios. Tenemos que buscar y detener la inflación, mejorar la productividad para que podamos mejorar el salario de los nicaragüenses. Es importante manejar el tema de los salarios para que esto no sea un desincentivo para la inversión. Y es lo que llamo inversión de los nicaragüenses, la gran inversión que hay en el país es la inversión hormiga, es el pequeño empresario que hace grandes esfuerzos y que ahorra y al mismo tiempo invierte en el país, y entonces el tema de los salarios es determinante para que su rentabilidad funcione. La productividad en Nicaragua es sumamente baja en el campo, en la producción de frijol, maíz y productos agrícolas.

En los últimos años se ha observado que los rendimientos productivos se han mantenido estancados, no ha habido incrementos en este indicador. ¿Cómo superar este problema?

Tenemos una externalidad importante y es que los precios de estos productos son bien altos. Entonces, son productos cotizados y habrá mucho interés de participar en la producción de esos productos, esta es la diferencia que teníamos con el pasado. Los precios eran sumamente bajos y es importante porque mucho del crédito que antes utilizábamos para tarjetas de créditos, podemos ir trasladándolo al campo donde los precios son rentables. Eso es importante, hacer una transferencia de crédito hacia el campo.

Pero eso le corresponde al sector privado y en particular a los bancos…

Claro, pero también las microfinancieras y también está el Banco de Fomento. En eso tenemos que estar claros, que los procesos son lentos y si van en la dirección de buscar eficiencia y de que los productores sean rentables, es donde podemos tener acumulación para invertir mejor.

Esto necesita una mayor concertación entre todos los actores, más amplia y decidida, para que los banqueros decidan invertir en este sector.

Pero tenemos que darles incentivos necesarios para trasladar ese crédito al campo y entonces por eso es importante el 2008, para que empecemos a marcar la tendencia de acuerdo con las nuevas realidades del país. Que mis ganancias son mayores, voy a invertir en tarjetas de crédito; pero si veo precios altos en productos agrícolas, yo voy a meter mi dinero y diversificar mi riesgo. En el campo se puede invertir y esa es la guía que nos debe mover hacia el campo, vemos precios altos en los alimentos y debemos trabajar en ello.

El campo es un sector de riesgo, siempre ve la parte comercial. ¿La empresa privada ya ha hecho sondeos para identificar a los sectores del agro con menor riesgo para que la banca vaya entrando por segmentos más seguros?

Las microfinancieras son las que han estado en el campo. Se ha incrementado la cartera del campo, allí hubo muchas condonaciones en el pasado. El campo era el mayor cliente de la banca. Si lo compara hoy en día en las zonas del centro del país, es mínima, la gente está acostumbrada a pagar de forma que el campo tiene que recuperar con estos precios altos su historial crediticio positivo; hoy tenemos precios altos, si ves lo que exportamos en carne, queso, la producción de leche, de frijoles, arroz; en el país, todos ellos marcan hitos importantes. En malanga por ejemplo se exportaron 7 millones de dólares y hay una serie de productos y demandas de productos que han hecho que el 2007 haya sido un año de crecimientos en exportaciones.

¿Qué influencia tiene el alto costo de la energía en los rendimientos productivos del país?

El tema energético en el país es una de las oportunidades que hemos dejado de hacer durante 50 años y es reinvertir en el sector eléctrico del país; si vos ves los éxitos de incrementos productivos del país en los 60-70, estaban acompañados por parte del Estado en proyectos de generación eléctrica, en distribución e interconexión nacional. Se desarrollaron las dos plantas de Hidrogesa (hidroelectricidad), se estableció un solo sistema nacional de generación y eso creó las condiciones para que el sector productivo tuviera energía competitiva en el país. Desgraciadamente poco se ha hecho en reinvertir las ganancias en la productividad de la gente que tiene acceso a la generación del país. Sólo el 55 por ciento tenemos acceso a la electricidad. Eso es terrible, donde no hay electricidad es difícil lograr el desarrollo. La gran tarea es crear mecanismos para atraer inversión en la cadena de producción eléctrica del país. Tenemos que invertir también en la calidad del servicio de la distribuidora.

¿Qué tan claro es el mensaje para la inversión extranjera en este sentido?

El Gobierno ha hecho un gran esfuerzo en cambiar la matriz, el sector privado desde hace cuatro años venía manejando la necesidad de manejar el tema de los ajustes tarifarios, producto de los incrementos de los hidrocarburos y en la necesidad de salir de la dependencia del búnker en la generación. Se hizo poco porque los temas se politizaron y aunado a una muy perversa práctica regulatoria en el país… Fue lo que generó que no hubiera inversión ni estatal ni privada en los últimos cinco años. Con la nueva administración ha habido conciencia de que se requiere inversión en generación y que para esto hay que tocar los temas de regulación y que hubiera un ajuste en las tarifas. El Gobierno manejó el año pasado subsidios directos a la generación estatal, que ha sido en beneficio de todos los consumidores y hay incremento de alrededor del 18 por ciento. En noviembre se instalaron los primeros 40 megas de generación eólica con el proyecto Amayo, que dará más confianza a la inversión internacional y eso requiere que los procesos vengan acompañados de transparencia en los procesos de licitación y que la tarea pendiente en el sector pasa por un acuerdo entre el Gobierno y la distribuidora, y han estado negociando por 10 meses que es bueno y de alguna manera se está viendo que hay un diálogo entre la distribuidora y el Estado, pero requerimos que esta negociación termine para que podamos impulsar los procesos de inversión.

¿Existen ya las condiciones para que un inversionista venga a instalarse en el país y empiece a generar energía?

Para poder entrar al país, el inversionista debe tener un contrato de suministro y eso es lo que se requiere, ya las condiciones estructurales están allí, la llamada a sacar, por eso es importante el acuerdo del Gobierno y Unión Fenosa; tiene que sacar una licitación de entre 150 y 200 megas, que sea la base del sistema en el país para que tengamos plantas generando con búnker, como la Planta Managua y Nicaragua que son obsoletas y que son caras y hay que sustituirlas. El problema es que entre más nos tardemos, más tarde va a entrar esta planta y los riesgos, a como van comportándose los precios del petróleo, se hace cada día más cara la compra de los activos de esta generadora eléctrica.

¿Qué falta entonces?

Falta definición. La distribuidora ya mandó el diseño del contrato al Ministerio (de Energía y Minas) y ellos lo están estudiando para sacar la licitación, lo mejor es que sea una licitación internacional en donde el Estado supervise este proceso y que las empresas que participan cumplan con los requisitos financieros y técnicas para llevar a cabo los proyectos, a los que se van a comprometer en la licitación, y tiene que ser una licitación donde el Gobierno y la distribuidora participen.

Quienes tienen que competir deben ser las empresas y las tecnologías. Aquí el país requiere y tiene capacidad para tener una planta hidroeléctrica grande y creo que el país también, al igual que el resto de Centroamérica, puede competir con plantas de carbón llenando los requisitos técnicos y que esta licitación compita en cuanto a precio y tiempo de entrega. Pero todas estas tecnologías se resuelven en no menos de cuatro años, hablamos que si sacamos una licitación en abril nos tomará una licitación de nueve meses en prepararla y ver quién es el ganador y a partir de eso nos tomará cuatro años instalar cualquiera de estas tecnologías.

Estamos hablando en proceso de cinco años, en eso estamos enmarcados para poder salir, y en cinco años salir de las plantas ineficientes como Corinto o Tipitapa que son plantas que deben funcionar sólo 15 años. Así que iniciemos estos procesos, ya de lo contrario las plantas que deberían correr 15 años, lo harán 20 ó 35 años con energía cara.

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