Alejandro Fernández se entregó al público durante su concierto en Managua el domingo pasado. (FOTOS LA PRENSA/B. PICADO)

Alejandro con una sobredosis de ternura

[doap_box title=»¡Qué hombre!» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El potrillo las volvió locas. Mujeres de todas las edades ovacionaron al cantante, que arrancó gritos, suspiros y demostraciones de euforia entre las fanáticas. Tal fue el caso de un grupo de lindas señoras cuyas edades oscilaban entre los 40 y 55 años, todas lucían preciosas, con blusas blancas, cabello […]

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El potrillo las volvió locas. Mujeres de todas las edades ovacionaron al cantante, que arrancó gritos, suspiros y demostraciones de euforia entre las fanáticas. Tal fue el caso de un grupo de lindas señoras cuyas edades oscilaban entre los 40 y 55 años, todas lucían preciosas, con blusas blancas, cabello muy bien cuidado y maquilladas con buen gusto, las fans de El Protillo gritaron eufóricas: ¡Qué hombre! ¡Mi amor! ¡Te amo! ¡Qué bello!, y cantaron la mayoría de sus canciones.

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Alejandro Fernández, El Potrillo, cautivó con un espectáculo de calidad al público pinolero durante su concierto el domingo pasado, realizado en el centro de eventos Pharaohs. El show es parte de la gira del artista por Latinoamérica y España para promocionar su disco Viento a Favor.

Keyla Rodríguez fue la telonera de Alejandro, salió a escena a las ocho y quince de la noche para levantar los ánimos del público.

Media hora después El Potrillo apareció para interpretar Canta Corazón, vestido de jean y con tres capas de camisas: una negra de cuello y manga larga, encima una llamativa camiseta roja y, por último, una chaqueta gris. Con el tercer sencillo de su álbum A Corazón Abierto, inició una agradable velada de dos horas que incluyó rancheras y baladas.

A eso de las diez de la noche Alejandro cambió su atuendo por un traje charro, para hacerle honor al tema Guadalajara y encajar con la bandera mexicana que brillaba en el fondo. Mariachis, botas y sombreros fueron parte del ambiente que se vivió. Algunas parejas aprovecharon a besarse y abrazarse mientras El Potrillo entonaba canciones como Abrázame o Qué Lástima. La emoción llegó al límite cuando mujeres del público lanzaron su ropa interior al artista.

Fueron treinta y nueve canciones, entre ellas dos popurrís que dejaron al público “más que satisfecho”, como dijo Vanessa Pérez, una fanática.

El escenario, que Alejandro utiliza durante su gira, contó con destellos de diferentes tonalidades y un juego de luces que variaba sus formas para dar un llamativo fondo al artista. Lo único en contra fue la presencia de una torre que funcionaba para cámaras y equipos electrónicos, la que dificultaba la visibilidad de los asistentes a preferencial y general, porque estaba ubicada delante de ellos, detrás de la zona VIP.

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