En el boxeo y en cualquier deporte, siempre hay que dar el 110 por ciento de las condiciones en cada presentación.
Sí, aunque parezca exagerado, eso se exige y cuidado más, con un peleador como Román “Chocolatito” González, quien la noche del viernes mandó a la lona siete veces al mexicano Javier Maravilla Murillo, pero no contó con el golpe de gracia que le permitiera abreviar el combate.
Es cierto que González ganó claramente la pelea. No hay discusión alguna, pero hay que reconocer que tragó algunos golpes extras. Para su suerte, fue contra un peleador mediocre como Maravilla Murillo, sin pegada, ni fortaleza en sus golpes, pero con unas llamativas condiciones físicas que le permitieran ponerse en pie en siete ocasiones.
Es muy difícil no ser exigente con un peleador como Román González, quien se fue a la decisión apenas en su presentación anterior ante el japonés Hisroshi Matsumoto.
Pero en esa pelea con Matsumoto vimos al “Chocolatito” brillar por todo lo alto, desplegar su buen boxeo, lucir un sólido ataque y una gran defensa ante un escurridizo peleador que tampoco tenía poder en sus puños.
Alexis Argüello criticó esa presentación de González. Pero las críticas no tuvieron eco. A la mayoría nos gustó la forma que peleó Román, pero el viernes en el Casino Pharaohs, aunque dominó completamente, no parecía tener el suficiente poder para acabar con Maravilla. ¡Qué bueno que este mexicano no pegaba ni estampillas!
Se imaginan a Román enfrentando a un peleador como Nerys Espinoza, con una gran resistencia o una llamativa pegada, o uno escurridizo como el boricua Iván Calderón, o tailandeses con la pegada y fortaleza de Oleydong Sithsamerchai, actual campeón del CMB, el ex campeón Eagle Den Junlaphan, o mexicanos probados en las divisiones pequeñas como Ulises Solís, Edgard Sosa o Hugo Cazares, que son o han sido en sus campeones minimoscas.
Uno siempre le exige más al bueno. Y Román pertenece a esa clase de boxeador que deben tratar de lucir siempre bien. Al mediocre o malo, no puede exigirle más de sus condiciones, pero con el “Chocolatito” sí porque no puede darse el lujo de llegar a su pelea de título con el japonés Yutaka Niida, con los mismos problemas de su pelea del viernes.
El boxeo no es juego. Tiene que llegar siempre bien, como todo en la vida, ya sea profesional o familiar.
Apenas horas después de la victoria de Román, en Japón Yutaka Niida defendió la corona con el venezolano José Luis Varela, a quien noqueó en seis asaltos.
Claro, Román noqueó a Varela hace un año, apenas en el primer asalto. Pero Niida sigue sumando experiencia, ya lleva siete defensas del título mínimo de la AMB y muchas veces la experiencia resulta más importante que el talento.
Es bueno lo que pasó el viernes. Eso obliga a reflexionar sobre el trabajo que se está haciendo, hacer ajustes y llegar en las mejores condiciones de su vida para su gran oportunidad titular.
Román está a tiempo de hacerlo, y no creo que hayan muchos en Nicaragua interesados en una derrota, al menos no de personas que aprecien el esfuerzo de un muchacho humilde, de apenas 20 años de edad, que con mucho esfuerzo saca adelante a su familia.