Román en deuda

[email protected] En cuanto sonó la campana, su olfato de tiburón estaba activado, y buscó a su presa con determinación y arrojo pero no pudo atraparla. Román “Chocolatito” González no pudo atrapar al mexicano Javier Maravilla porque a sus disparos les faltó precisión y potencia, mientras terminaba acorralado por una terrible ansiedad que se extendió a […]

[email protected]

En cuanto sonó la campana, su olfato de tiburón estaba activado, y buscó a su presa con determinación y arrojo pero no pudo atraparla.

Román “Chocolatito” González no pudo atrapar al mexicano Javier Maravilla porque a sus disparos les faltó precisión y potencia, mientras terminaba acorralado por una terrible ansiedad que se extendió a través de toda la pelea.

El punto no es si noqueó o no noqueó, sino cómo se vio en lo que posiblemente fue su último combate antes de disputar una corona del mundo. Y la verdad es que no se vio bien. Falló demasiados golpes y sus combinaciones fueron por lo general incompletas.

No hay dudas que Maravilla vino con una estupenda condición física, pero cuando la pelea inició, tenía el miedo dibujado en su rostro y parecía empeñado en evitar ser noqueado aunque quedara distante en las tarjetas.

Sin embargo y aun cuando en algunos momentos se dedicó a moverse, no es menos cierto que se le plantó a González, y no sólo le aguantó su pegada, sino que lo golpeó y por instantes le devolvió golpe a golpe al prospecto nica.

“El Chocolatito” tumbó siete veces a su adversario, lo castigó con severidad, pero nunca habíamos visto tantos golpes en el aire de parte del nica como ahora. Fue su presentación menos brillante y nunca apareció el golpe definitivo.

Hubo instantes en los que González se guardó la derecha y apostó todo a sus ganchos de izquierda. No resultó. Y cuando parecía a punto de noquear, Maravilla era capaz de levantarse y volvía a introducirse sin temor a la línea de fuego.

Qué bueno que todo esto haya pasado ahora, porque permitirá corregir deficiencias y nos pondrá el entusiasmo en el lugar correcto. Por fortuna hay tiempo. Falta ver si hay voluntad también.

González sigue siendo un diamante, pero requiere trabajo para extraerle el brillo.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí