Una liga más, la Centroamericana

[email protected] Antes que nada quiero aclarar que no tengo nada en contra de la participación de Nicaragua en torneos internacionales. En lo absoluto, eso nos permite romper la barrera del miedo, porque nos enfrentamos con jugadores que aparentemente son mejores, pero que terminamos descubriendo que son humanos. Sigo insistiendo en que antes de aventurarnos a […]

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Antes que nada quiero aclarar que no tengo nada en contra de la participación de Nicaragua en torneos internacionales. En lo absoluto, eso nos permite romper la barrera del miedo, porque nos enfrentamos con jugadores que aparentemente son mejores, pero que terminamos descubriendo que son humanos.

Sigo insistiendo en que antes de aventurarnos a volar tan alto, hay que relanzar el baloncesto y ordenar la casa. Ya anteriormente se hizo el intento de una liga centroamericana, que no es mala idea, sobre todo ahora que la integración centroamericana avanza aceleradamente, y las fronteras están cayendo para formar una sola nación.

Pero, cómo podemos pensar en participar en una liga centroamericana cuando a nivel nacional tenemos una dispersión alarmante. Esta liga regional se convertirá en otra liga más en la que participarán nuestros jugadores, con la diferencia que ahora tienen que programarse mejor para cumplir con sus respectivos equipos. Hay dos ligas “superiores de primera división”, la de Clubes de Baloncesto (ACB) y la de la Federación. Pero sus jugadores juegan en todas las ligas. Los torneos son casi relámpagos, que duran apenas unos dos o tres meses.

Esto se refleja en un bajo nivel competitivo y un estancamiento del deporte, puesto que no hay aportes para mejorar la calidad interna. Está bien participar, pero también hay que empezar a pensar en que el baloncesto puede convertirse en un deporte altamente competitivo y rentable, que permita a los jugadores de alto nivel contar con ingresos más estables que no los obliguen a ir a jugar todas las canchas donde hay un torneo. Estoy de acuerdo con quienes dicen que en todas las ligas les pagan, es cierto, pero ¿por cuánto tiempo? Los jugadores se están desgastando aceleradamente y los relevos entran nuevamente en ese círculo vicioso. Esta liga debe ser una oportunidad para poner el dedo sobre la llaga y enfrentar el verdadero problema, que ha hecho tanto daño al baloncesto nacional: la división que prevalece.

¿Hay futuro en esto? Rotundamente no. Estamos claros que no resulta. Cabe preguntarse si queremos seguir con este modus vivendi y conformarnos con que exista una gran cantidad de ligas en todos lados, que le paguen 300 ó 500 córdobas por juego a los jugadores y utilizándolos sólo para los partidos importantes. Si seguimos la lógica del ex presidente de la Fenibal, Francisco Zambrana, cuando decía que lo importante era no quedar en el último lugar “aspiramos el cuarto o el sexto lugar”, afirmaba alegremente, en dependencia del número de equipos participantes; entonces en este supuesto de ver este deporte como una actividad recreativa, pues no tengo nada que decir. Sigamos divirtiéndonos, pero por favor no me digan que van a participar en centroamericanos

Si queremos ser competitivos hay que trabajar duro, cambiar mentalidades, ser firmes, definir metas, y sobre todo trabajar unidos. No hay otra forma de salir adelante.

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