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Ver Infografia > Si tendríamos que recordar los mayores escándalos en la historia de los deportes ¿cuáles serían los primeros que en nuestra mente sonasen? Posiblemente, por la repercusión mediática, el dopaje y las apuestas.
Estos y otros de los mayores escándalos en la historia tienen un denominador en común: la trampa, una acción que tiene muchos niveles operativos, entre ellos, el más utilizado por los atletas: la mentira.
La trampa es algo inherente al ser humano y consustancial al deporte, lamentablemente. Y con el paso de los años, las fórmulas han evolucionado y cada vez son más indetectables, incluso para la ciencia.
¿Cuáles son las motivaciones de los atletas?
Un estudio del Comité Olímpico Internacional (COI) detalla que hay tres principales razones: por la adicción a la droga, por el orgullo del deportista y por la presión del ambiente que rodea al atleta.
La Fundación Miguel Induráin, junto al Centro de Estudios, Investigación y Medicina del Deporte, de España, determinó varias características en los atletas que consumen sustancias prohibidas.
“El que no está satisfecho con su progresión deportiva tiene una dependencia de los medicamentos, tiene ansiedad o está estresado por ganar, cree que los demás competidores usan drogas”, dice el estudio.
“No tienen problemas éticos por hacer trampas, creen que no les van a descubrir, y están muy influenciados por su entorno, tienen poca confianza en sí mismos, tienen una mala higiene de vida (duermen poco, se alimentan mal) y no están preparados para el fracaso”, añade.
El estudio afirma que los atletas consumen sustancias prohibidas cuando existe una cultura favorable a su utilización. El deportista se siente presionado por el club, entrenador, padres, público, patrocinadores, prensa o políticos.
El premio económico por ganar es muy elevado, se busca fama o prestigio a cualquier precio. Cuando los deportistas dopados triunfan socialmente, se tienen unas expectativas de marca poco realistas.
Sin embargo, una de las mayores preocupaciones se cierne alrededor de las consecuencias. Los expertos coinciden en que los esteroides y hormonas de crecimiento ofrecen un “beneficio contradictorio”.
El doctor Edmundo Quintanilla, especialista en medicina deportiva, explicó que el consumo de sustancias prohibidas no necesariamente ayuda a mejorar el rendimiento deportivo, pero sí seguramente a disminuir la esperanza de vida.
Quintanilla señaló que el rendimiento de un deportista está relacionado con su herencia genética, intensidad de entrenamiento, dieta alimenticia y estado sicológico. Con esteroides se potencian esas características.
No obstante, si un atleta no tiene esos elementos (genética, dieta, entrenamiento y sicología) no podrá rendir mejor aunque consuma esteroides u hormonas de crecimiento.
Sin embargo, se han descubierto entre las sustancias prohibidas, esteroides que detienen —en cierta medida— el proceso de envejecimiento y agudizan los sentidos de personas con facultades atléticas comunes.
El ex pelotero José Canseco, —quien a través de la publicación de su libro destapó el caso de los esteroides en las Ligas Mayores—, dijo en el 2005 que “esas sustancias pueden hacer que un atleta promedio se convierta en un súper atleta, y hacer de un súper atleta en algo legendario”.
Un enemigo íntimo
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