LA PRENSA/URIEL MOLINA

Vivir para pintar

Lucía Martínez dejó su carrera de abogada para dedicarse a la pintura [doap_box title=»LOGROS Y PLANES» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Desde el año pasado, Lucía Martínez es miembro de la Unión Nacional de Artistas Plásticos. Próxima exposición. Para abril de este año presentará su colección personal Frutas Tropicales, en una playa de Nicaragua, el ambiente propicio. Exposición […]

  • Lucía Martínez dejó su carrera de abogada para dedicarse a la pintura
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Desde el año pasado, Lucía Martínez es miembro de la Unión Nacional de Artistas Plásticos.

Próxima exposición. Para abril de este año presentará su colección personal Frutas Tropicales, en una playa de Nicaragua, el ambiente propicio.

Exposición colectiva. Junto a otras artistas planea desarrollar una exposición colectiva a mediados de este año.

Su visión como artista. “Soy abogada y soy pintora pero soy más artista que abogada. La mayoría de mis obras las he vendido en Estados Unidos pero me gustaría darme a conocer más en mi país, no creo en eso de que uno no puede ser profeta en su propia tierra”.

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Lucía Martínez pinta desde que era niña, pero fue hasta después de coronar una carrera como abogada que decidió dedicarse de lleno a su verdadera pasión: el arte.

Tiene 34 años y actualmente trabaja en la colección Frutas Tropicales, integrada por 25 obras llenas de colores y texturas del trópico, un verdadero llamado a sumergirse visualmente en la belleza de frutas como los cocos y las naranjas.

En la niñez de Lucía, al observar su mamá el gusto por la pintura, decidió enviarla a tomar clases de pintura donde Mariana Sampson Argüello, quien además era su tía. El gusto por el arte viene en la sangre.

Esta leonesa después ingresó a la escuela de arte de don Rubén Cuadra (q.e.p.d), luego de disfrutar del uso del pincel abandonó los estudios de pintura para priorizar sus clases de Derecho.

Lucía se graduó de abogada en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León) y luego se trasladó a ejercer su carrera de abogada en Managua, donde se desarrolló como profesional ejerciendo el derecho civil y mercantil.

Fue en el año 2003 que Lucía decidió retomar por completo su faceta de artista. “Es difícil tener que trabajar y pintar pero es cuestión de ordenar bien el tiempo”, sostiene esta madre de un niño de 9 años. “Si acomodás bien tu tiempo y te gusta lo que hacés, lo podés hacer”, sostiene quien debe combinar el arte con su rol de esposa y madre.

Describe su arte de esta manera: “Mis pinturas son de la escuela del Impresionismo a la escuela del Hiperrealismo. Uno puede mezclar las técnicas. Ahorita estoy haciendo una colección de 25 frutas tropicales de un gran colorido, si ponés el color preciso en el lugar preciso, el objeto que estás pintando se vuelve agradable a la vista y por eso es que impresiona”, explica.

Esta joven artista sostiene que cada pintor tiene su propio estilo. “Miles pintan naranjas, pero cada uno tiene su estilo, ninguno es igual a otro, eso es lo que hace la diferencia entre uno y otro, no es necesario copiar (el estilo de otro)”.

Admira a maestros como Alejandro Aróstegui, Bernard Dreyfus, Armando Morales y entre las mujeres pintoras destaca a Ilse Ortiz de Manzanares. “Me encantan las pinturas de doña Ilse porque son elegantes y sobrias”.

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