- Se hizo posible por el aporte de familia somoteña que reside en Canadá
CORRESPONSAL/MADRIZ
Con el apoyo de una reconocida familia somoteña de apellido Fiallos, que reside en Canadá, se construye un preescolar de dos aulas que beneficiará a más de 80 niños, obra que se espera finalice a inicios del mes de marzo.
Conocido como Barrios Unidos, por aglutinar a varios de los sectores más pobres de la ciudad, los habitantes de este lugar han demandado al gobierno local la mejora de los servicios sociales en esa área urbana de Somoto.
Hasta ahora los mismos pobladores han logrado construir una escuela de primaria, apoyados por las autoridades del Ministerio de Educación (Mined), del departamento de Madriz.
El nuevo centro contará con dos aulas grandes con capacidad para 40 menores cada una, además de pupitres, una pizarra, iluminación interna y cielo raso.
También los niños de los sectores 10, 14, 15, 17, 18, 20 y 23, que serán beneficiados, podrán divertirse en juegos infantiles que se instalarán en un amplio patio del mismo centro.
El coordinador de ese sector, Noel Antonio Zambrana Mairena, no detalló el monto de lo invertido en la construcción, pero destacó que los pequeños permanecían en casas particulares recibiendo clases.
DEMANDAS COMUNITARIAS
Zambrana dijo que los pobladores de esos sectores demandan la mejora de algunos servicios comunitarios como es la ampliación del alcantarillado sanitario, el alumbrado público, que es muy escaso, y la ampliación del servicio telefónico domiciliar y público, además de continuar con la red de agua potable, encunetado y mejora de calles.
Otro problema que exponen habitantes de esos sectores es la falta de seguridad ciudadana, ya que en esos barrios unos 40 adolescentes y jóvenes, integrantes de una pandilla, alteran la tranquilidad sin que las autoridades policiales (a quienes ni respeto les tienen) logren controlar el problema.
Son los pobladores quienes a diario tienen que lidiar con los ataques a sus viviendas (con pedradas) o los escándalos que estos muchachos arman en plena vía pública y lo más preocupante es que llegan a ubicarse en las inmediaciones de la escuelita de primaria y del preescolar, atemorizando a los docentes y alumnos.