- ¿Qué preocupa a las mamás de hoy? Madres de preadolescentes y adolescentes comparten sus preocupaciones al educar a sus hijas en tiempos de consumismo, televisión e internet
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El reinado de Barbie terminó. Hoy en día, en la lista de regalos de una niña no ocupa el primer lugar. La muñeca más famosa de la historia fue desplazada por las innovaciones de la tecnología de la comunicación y ya no es cool recibir una Barbie como regalo de cumpleaños o de Navidad.
Kenia Aragón tiene tres hijos. Su hija mayor tiene 10 años y los más pequeños, dos varones, tienen 3 y 6 años. Trabajo duro, ¿verdad? Bien, pues la princesa del hogar de Kenia es su hija mayor, por supuesto.
Para esta pasada Navidad su hija pidió de regalos un ipod y un celular Motorola V6. Para los que no conocen qué hace especial a ese modelo de celular (yo no sabía), les cuento que tiene entre otras maravillas, cámara digital, reproductor de mp3, vídeo, capacidad de conexión a videoconferencias, en fin, es una de las joyas de la tecnología. Y sí, en estos tiempos una niña de 10 años siente que lo necesita. ¿Por qué? Está de moda. ¿Hace falta otra razón?
En un recorrido en busca de mamás de hoy, conocimos a Kenia, quien compartió con Nosotras parte de sus vivencias como mamá. Me pasa seguido que lo que sale de moda, lo que llevan a la escuela las amiguitas, (me dice) mirá yo quiero uno igual o mejor y es desde celular, el mp3, el ipod. Me pasó en diciembre. La cosa ya no es muñequitas y cositas, ni Barbie, eso ya pasó, cuenta Kenia, quien le regaló a su hija el celular y su esposo le obsequió el ipod.
El sacrificó valió la pena porque su hija es excelente alumna en el colegio y como ella cumple, pues hay que responderle. Para que se anime, dice Kenia.
Y es que el avance de la tecnología que ha fortalecido la influencia de los medios de comunicación en nuestras vidas es ahora una de las principales preocupaciones para las madres de hoy. El internet es un arma de doble filo, afirma Kenia, quien está consciente de la importancia de la educación en el hogar.
Para mí, lo más importante está en el hogar, los ejemplos son muy importantes, nosotros somos personas cristianas y esa es la formación que tienen en la casa.
En su tarea de educar a sus hijos tiene que batallar con la moda y la influencia del medio ambiente.
Ser mamá y papá
Lidia Parrales tiene una hija de 16 años. Se divorció hace dos años y lleva sola la tarea de cuidar y educar a su hija. Dios es sabio cuando pone a una mamá y a un papá, porque en la educación tienen que estar los dos, a mí me tocó en mala época divorciarme, debo tener un cuidado 10 mil veces mayor porque me toca sola.
Lidia afirma que un peligro muy latente es que en Nicaragua le venden licor con mucha facilidad a menores de edad. Afirma que los padres deben estar a la expectativa siempre, recomienda por ejemplo que sea un adulto quien vaya a dejar y a recoger a los menores de edad cuando salen a fiestas. En su caso se turna con otras mamás.
El internet es otra preocupación. Hay muchos mensajes sobre sexo. Hay sitios en Internet donde los jóvenes entran a chatear o conocer gente, como Facebook, el problema es que ahí también entra gente mayor y pueden intercambiar e-mails con personas mayores y no saberlo. Respetando la privacidad de mi hija, cuando veo que está usando la computadora, trato de darme una vueltecita para ver qué hace y de qué está hablando. Para las mamás que trabajan es más difícil hacer esto, pero hay que darle tiempo de calidad a los hijos, recomienda.
Dinero sin control
Lidia afirma que muchos padres caen en el error de dar tarjetas de crédito a sus hijos. Ni siquiera saben qué consumen con esas tarjetas, sostiene.
¿Pero cómo actuar si nuestros hijos están rodeados de personas que tienen cosas que no siempre les podemos comprar? Lidia comparte cómo manejar esta situación. Después de mi divorcio, me tocó reprimirle muchos gustos que ella tenía, me tocó decirle que ya no le podía dar los gustos que le daba cuando su papá estaba; además, le dije que ella no estaba en competencia con nadie, aunque ella esté en un colegio donde van personas que tienen dinero, ella debe ubicarse y nunca entrar en competencia.
Lamentablemente hay padres que inculcan a sus niños el ser más materialistas que espirituales. Viven de apariencias, gastan lo que no tienen y los niños crecen pensando que ese es el tipo de vida que deben llevar.
La figura ideal
Para casi todos nosotros es muy importante cómo lucimos. Debe serlo aún más para una adolescente, que está en busca de su identidad. Lidia comparte que el tema del peso lo ha abordado con su hija desde su experiencia personal.
Cuenta que una vez le descubrió a su hija de 16 años, unas pastillas para reducir el apetito, de nombre Asenlix. Lidia compartió con su hija que cuando ella tenía 15 años fue anoréxica. Antes de la anorexia, Lidia pasó por la bulimia, en una época en la que poco o nada se hablada de esas enfermedades. En algunas farmacias venden sin receta pastillas para adelgazar y son baratísimas, advierte Lidia a otras madres.
Lidia afirma que la anorexia y la bulimia le provocaron daño a su metabolismo, pasó de ser gordita a ser flaca y luego subió de peso con facilidad. Su metabolismo se volvió lento y hoy batalla por tener un peso saludable y buscó la orientación de especialistas para que ella y su hija lleven una alimentación sana.
Mi rebelde
Encontramos a Hazel Prado con su hija de 13 años, Alejandra Rodríguez, justo cuando madre e hija discutían. Toda madre de una adolescente sabe lo cotidiano que eso puede resultar. Hazel tiene 50 años, hay bastante diferencia de edad entre sus otros dos hijos de 28 y 26 años y su pequeña rebelde.
Todo lo que quiere lo quiere ya, no tiene compás de espera, eso ha sido muy difícil para la familia en términos generales. Ella reclama mucha atención, lo quiere todo ya y no acepta un no, cuando se le quiere decir no, ya sea para un permiso o una cosa que quiere comprar, se enoja, comparte Hazel.
¿Qué hace cuando su hija reacciona así?, le preguntamos mientras Alejandra escucha atenta la respuesta de su mamá. Uno tiende a enojarse, pero hemos aprendido a no enojarnos con ella y la dejamos que esté enojada un rato para después buscar la oportunidad de diálogo, dice, y en realidad parece un muy buen consejo.
¿Qué piensa Alejandra de lo de expresado por su mamá? A esto responde: Soy una preadolescente, no entienden lo que yo siento, que yo voy creciendo y estoy buscando quién soy, mis gustos y todo, y ellos tienden a llamar mucho a la Alejandra pequeña y no a la Alejandra de hoy.
Pero algo muy bueno le reconoce a sus padres. Me enseñaron que yo tengo que cuidarme a mí misma, que no todo el mundo es bueno y que una persona no debe estar pensando en lo que otros piensan de uno, pero sí tener una buena imagen para que la otra gente no lo vea a uno mal. ¡Bien hecho!
La autoimagen
¿Y qué es tener una buena imagen? Muchas niñas y adolescentes lo confunden con vestir a la moda y parecerse a estrellas de series de televisión como Hillary Duff en su papel de Lizzie McGuire, aunque hay quienes quieren parecerse a alguna de las protagonistas de Rebelde. Y es precisamente el gusto o admiración que algunas niñas y adolescentes sienten por esas estrellas lo que las lleva a querer lucir mayores de lo que realmente son.
Karla Paguaga, directora de la Academia de Etiqueta y Modelaje Eleganza, reconoce una creciente tendencia a querer crecer rápido.
Hay niñas que desde chiquititas son más femeninas que otras, hay niñas que desde los 4 años usan brillo (labial), hay otras en cambio que ni saben que existe el brillo, pero a veces son los padres (responsables), a veces veo a niñas usando taconcitos desde los cinco años y les explico a los padres que ese no es un zapato para uso diario en una niña, también los medios influyen, te venden la Barbie con zapatos de tacón, con plumas, con maquillaje, entonces las niñas ven que es normal desde los cuatro años, andar con tacones y maquillaje, así que hay que tener cuidado, advierte.
Así que nuestro consejo es priorizar lo espiritual sobre lo material y procurar ser las mejores amigas de nuestras hijas.