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Una recomendación que doy a los padres en cualquier situación en la que estén de por medio temores es que primero controlen ellos sus propias emociones. No pueden guiar a sus hijos si no están preparados. Muchas mamás, cuando se encuentran con situaciones de rebeldía, toman decisiones precipitadas que no resultan porque no fueron planificadas, eso lleva a un desgaste emocional.
Antes de abordar un problema con los hijos, primero cada mamá y cada papá debe hacerse una revisión individual de cómo se está sintiendo, lo que esa situación le provoca, si es miedo, analizar por qué le provoca eso.
Los niños tienen su propia explicación de las cosas. Piensan que los padres no los quieren dejar vivir y que no los comprenden, pero sí los comprenden porque pasaron por eso, pero no se los saben transmitir.
Comunicación no es preguntar cosas. A veces se cae en el interrogatorio o en el cuestionamiento y las dos cosas llevan a la crítica, entonces padres e hijos terminan peleando. La comunicación funciona cuando hay un proceso de identificación con el hijo, el niño o la niña siente que el padre o la madre pasó por algo parecido y le comprende.
Lo ideal es comenzar esa comunicación desde temprano, fomentar el diálogo. Si no hay una preparación, no significa que no se pueda hacer aunque es un poco más difícil. Pero si se prepara puede evitar problemas posteriores.
Lo ideal es que si no tiene la preparación previa para comunicarse efectivamente, busque ayuda. No existe una cultura de buscar ayuda de un sicólogo o consejero familiar en estas situaciones comunes del día a día. La gente piensa que debe buscar ayuda hasta que la situación ya siente que es grave.
Cómo se debería disfrutar la niñez es algo relativo. Lo que ahora es de niña, antes era de adolescentes o de adultas. Eso es resultado del cambio que experimentamos con los años, ahora es probable que tengamos que aceptar que usar maquillaje sea normal antes de ser adolescente, con eso se debe tener cuidado.
Para poner un ejemplo, para mí el maquillaje como otras cosas parecidas es el símbolo de la adultez y es como lo hemos interpretado en todos estos tiempos, pero eso está cambiando, eso no significa que viene acompañado de conductas adultas, ahí debería hacerse una diferenciación, que alguien se comience a maquillar no significa que también comenzará a tener relaciones sexuales o que tendrá las libertades de una adulta. Una madre debe separar ese tipo de hábitos de lo que es en general la vida de la adolescente, más bien debe enfocarse en áreas más importantes como la formación de la autoestima de su hija.