(LA PRENSA/AFP)

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Una mamá de una niña de seis años se quedó sin habla cuando su pequeña le preguntó si se le notaban los huesitos de la clavícula. ¿Qué clase de pregunta es esa?, pensó. Esa es la clase de pregunta que hace una niña que creció escuchando a todos llamarla “gorda”. Claro que con la mejor […]

Una mamá de una niña de seis años se quedó sin habla cuando su pequeña le preguntó si se le notaban los huesitos de la clavícula. ¿Qué clase de pregunta es esa?, pensó. Esa es la clase de pregunta que hace una niña que creció escuchando a todos llamarla “gorda”. Claro que con la mejor de intención. Llamarla así era una expresión común en su familia y además demostración de cariño, pero ahora sabemos que más que nunca debemos cuidar lo que decimos, incluso cuando se trata de nuestra propia figura como mujeres. Se dan casos en los que por querer adelgazar enviamos mensajes negativos sobre la comida y eso va calando en la forma de pensar de nuestras hijas.

Consultamos a la nutricionista Esther Sánchez, quien explica que hay diferentes tipos de anorexia, pero la que más preocupa es la anorexia nerviosa, la cual es más común en adolescentes, aunque hay algunos casos en niños.

Anorexia es el deseo de no comer. Este mal suele presentarse a partir de los 12 años, etapa en la que empieza a definirse la figura, entonces hay mayor preocupación por la imagen. “Hay modelos a seguir y quieren verse como una modelo, o personas muy cercanas a ellas les han hecho comentarios sobre su aspecto, eso influye sicológicamente en el niño, especialmente en las niñas influye negativamente. Les baja su autoestima, se sienten y se ven a ellas mismas gordas”, explica Sánchez, quien ha tratado casos como estos.

“Los afectados empiezan por reducir la cantidad de alimentos que consumen hasta que dejan de comer, se esconden a la hora de comer o no quieren comer cuando el resto de la familia está comiendo”, explica.

Sánchez advierte que cuando la familia no tiene el hábito de comer reunida, hay mayor riesgo de que se presenten casos de anorexia.

“Los niños o adolescentes que desarrollan anorexia nerviosa, son aquellos a quienes alguien les ha dicho que están gordos o que en su familia hay una persona obesa y no quieren seguir ese patrón”.

“Las niñas se enfocan en las modelos adolescentes, las que salen en las series de televisión que son extremadamente delgadas. Piensan ‘yo soy una niña y estoy gorda, cuando sea adolescente voy a ser más gorda, entonces voy a empezar a bajar de peso ahora para no estar gorda a esa edad”, advierte.

La nutricionista dice que hay presión externa que motiva a dejar de comer. Estar al tanto de sus hijos y compartir tiempo con ellos puede evitar el desarrollo de esos males.

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