WASHINGTON/EFE
La retirada este jueves de Mitt Romney de la carrera por la Casa Blanca allana el camino a John McCain para hacerse con la candidatura presidencial republicana, con Mike Huckabee y Ron Paul en distantes tercero y cuarto lugar.
A falta de los resultados definitivos del “súper martes”, McCain cuenta ya con unos 714 delegados de los 1,191 que necesita para hacerse con la nominación de su partido, muy por encima de los 181 de Huckabee, ex gobernador de Arkansas o los 16 de Paul, legislador texano.
Romney, ex gobernador de Massachusetts, había acumulado unos 286 delegados en el proceso de primarias todavía abierto en el que invirtió más de 40 millones de dólares de su fortuna personal.
El diario The New York Times señaló en su edición de ayer que Romney se gastó en su campaña 654,000 dólares por delegado —del dinero recaudado y propio— frente a los sólo 45,000 que desembolsó Huckabee.
Con esos datos, Romney optó por “echarse a un lado por el bien del país y el partido”.
“No es una decisión fácil para mí. Odio perder”, explicó ante los miles de republicanos que ayer se dieron cita en la Conferencia de Acción Política Conservadora en Washington.
La decisión de Romney podría ejercer presión sobre Huckabee para retirarse de la contienda. El ex pastor baptista reconvertido en político es el favorito de la derecha evangélica.
“Si sigo peleando por mi campaña hasta la Convención, impediría el lanzamiento de una campaña nacional y aumentaría las probabilidades de una victoria (en noviembre) de Hillary Clinton o Barack Obama”, dijo Romney al anunciar su decisión.