La decisión de Brasil de deportar en tiempo récord a los dos campeones cubanos de boxeo que desertaron durante los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, en julio pasado, obedeció a presiones de altos funcionarios del Gobierno, según el semanario Istoé.
En su última edición, la revista hace una reconstrucción de todo el proceso y asegura que “autoridades brasileñas, articuladas con el presidente venezolano (Hugo Chávez), entregaron velozmente los boxeadores cubanos a Fidel Castro”.
Los boxeadores Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara fueron deportados poco después de haber sido localizados en Brasil tras su deserción y viajaron a Cuba en un avión de matrícula venezolana “que presta servicios especiales para el presidente Hugo Chávez”, según Istoé.
Su rápida deportación, agrega el semanario, se debió a presiones del jefe del sector de inteligencia de la Secretaría Nacional de Seguridad Pública, José Hilario Medeiros; del Ministro de Justicia, Tarso Genro, y del asesor para Asuntos Internacionales de la Presidencia, Marco Aurelio García.
Los tres son militantes del Partido de los Trabajadores (PT, de ideología socialista), la formación fundada por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y con la que gobierna desde 2003.
“Fue Medeiros quien comandó el equipo que salió a la caza de los boxeadores y coordinó la operación burocrática para legalizar la entrega sumaria de los jóvenes a la dictadura de Fidel Castro”, afirma Istoé.
Medeiros, a través de asesores consultados por la revista, informó que tan sólo realizó “un trabajo de localización” y le pasó la información a los “sectores competentes”.